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Continuando
con el tema de la Identidad voy a hacer referencia a
otros aspectos a tener en cuenta: Los Paradigmas Científicos,
el Imaginario Social y los Mitos Familiares. Los Paradigmas,
según T. Khun, son "el conjunto de concepciones más
amplias y generales que posee una comunidad científica,
acerca de la realidad y del hombre, de los métodos que
deben emplearse para abordar la realidad
y de los modos legítimos de plantear los problemas sobre
esas entidades (o sea sobre la realidad y el hombre)".
Un ejemplo es el de Geocentrismo vs. Heliocentrismo
en la Edad Media. El primero en plantear que la Tierra
giraba alrededor del Sol y no al revés, fue Copérnico,
pero no contaba con los elementos técnicos para demostrarlo.
Más tarde Galileo sí pudo demostrarlo, pero fue perseguido
por la Santa Inquisición, ya que constituía una herejía
para la Iglesia Católica de la época plantear que la
Tierra no fuera el centro del universo.
Los saberes paradigmáticos no son más que momentos de
un proceso que se van modificando de acuerdo a los avances
científico-tecnológicos. Son para la ciencia lo que
el Imaginario Social es a la cultura. Con la popularización
y los medios masivos de comunicación, pasan a formar
parte de la misma. Hasta se habla de Identidad de una
Época, que se caracteriza por los paradigmas vigentes.
Por ejemplo: Positivismo, Determinismo, Relativismo,
Racionalismo, etc. El Imaginario Social (término acuñado
por Castoriadis, sociólogo y filósofo francés) es el
conjunto de rituales, emblemas y mitos que configuran
nuestras creencias acerca de la realidad y de la vida,
y organizan la forma en que sentimos, pensamos y actuamos.
Son de tal fuerza que logran que nuestros deseos se
articulen a los dispositivos del poder (sean
estos familiares, institucionales, educativos, médicos,
etc.) Se podría definir el Poder (según Espinoza), como
la capacidad de afectar en mayor grado que se es afectado.
Y Dispositivo, como un conjunto heterogéneo de elementos
que produce efectos más o menos visibles, en los sujetos,
la sociedad y la cultura.
Para su funcionamiento los Dispositivos del Poder necesitan
de:
-La fuerza o violencia
-El discurso del orden: que es el espacio de la ley,
el espacio racional, normativo
-El imaginario social
Todos ellos apelan a las emociones, a los sentimientos
y a las voluntades de tal modo que hacen que adecuemos
nuestros deseos al poder vigente en ese momento
histórico. Por ejemplo; en la Edad Media las mujeres
que tenían visiones o poderes curativos
eran catalogadas como brujas, y el que las defendía
era considerado cómplice y por lo tanto culpable. El
castigo era la hoguera. Hoy se las considera santas,
sanadoras o iluminadas.
Es así como el Imaginario Social, suministra esquemas
repetitivos y crea preceptos sobre los comportamientos,
al establecer lo permitido y lo prohibido, lo bello
y lo feo, lo lícito y lo ilícito. En síntesis, orienta
y dirige la vida de los seres humanos. A modo de ejemplos;
en relación a la violencia (se está popularizando cada
vez más el tener armas de fuego en los hogares), a los
miedos ("los barrios cerrados son más seguros"), al
amor, a la seducción, etc. Los locales para adolescentes
venden solamente ropa con talles muy pequeños y las
chicas deben tener un talle 40 (ese es hoy el concepto
de delgadez) para sentirse atractivas, porque de no
ser así, se consideran gordas.
Por lo tanto, es Imaginario Social, no como imagen de...
sino como creaciones, construcciones, invenciones, históricas,
sociales y psíquicas de imágenes que crean la ilusión
de que éstas son verdaderas, únicas e indiscutibles.
Constituyen los baluartes con los que nos identificamos
y que pasamos a defender apasionadamente. Son imaginarios
porque son creados o inventados, no correspondiendo
a elementos estrictamente reales. Y son sociales, porque
sólo existen como parte de un grupo.
Castoriadis diferencia un Imaginario Social efectivo
o instituido, que es lo que mantiene unida a una sociedad,
de un Imaginario Social radical o instituyente, que
inventa significados y está vinculado a la producción
de sentido y a la creatividad.
Los mitos familiares, a su vez, constituyen un número
de creencias bien sistematizadas y compartidas por todos
los miembros de la familia, respecto de sus roles mutuos
y de la naturaleza de la relación entre ellos. Estos
mitos contienen muchas reglas secretas de la relación,
que se mantienen ocultas en los estereotipos y las rutinas
del hogar. (Juancito es inseguro y afeminado como su
tío Manuel, observa la tía Juana. Pero en la familia
"de eso no se habla".) Los mitos tienen un valor económico
muy preciso puesto que son compartidos por todos los
miembros sin discusión. Promueven rituales y proveen
áreas de acuerdo automático. Son programas de acción
que ahorran cualquier pensamiento o elaboración posterior.
En su contenido el mito puede aparecer referido a una
sola persona o a dos en particular, pero en los hechos
siempre se refiere a toda la familia. Un mito sobre
un miembro determina la conducta sobre todos los demás,
por ejemplo: "Juancito es muy inseguro". Esto promueve
que la mamá le haga las tareas del colegio, que el papá
lo lleve en auto todos los días porque no le gusta caminar
las tres cuadras hasta la escuela y que el hermano mayor
esté pendiente de que no se olvide de nada. Todos giran
alrededor de Juancito con conductas automatizadas que
no se discuten ni se cuestionan.
Los mitos también pueden ser transferidos de generación
en generación (Familias de médicos, de abogados, de
músicos, de "locos"...)
A su vez, la asignación de un rol o lugar determinado
dentro de la familia a partir de determinados mitos
juega un papel fundamental en la elección de pareja.
También suele funcionar como fuerza ordenadora, amortiguadora,
frente a cambios súbitos ya que promueve la estabilidad
de las relaciones entre los miembros de una familia
y pasa a formar parte de la imagen interna que la familia
tiene de sí misma. En las relaciones familiares es necesaria
una cuota de mitología para mantener una cierta operatividad,
pero son más obvios e inalterables y más abundantes
y profundos, en las relaciones patológicas.
Muchas veces se llega a la consulta como un medio de
fortalecer un viejo mito familiar tal vez ahora ineficaz.
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(*) Norma Perel (ngoldvarg@netizen.com.ar) es
Lic. en Psicología de la Universidad de Buenos Aires
y Terapeuta Psico-corporal. Ex-docente de Salud Mental,
de grado y posgrado, en la Facultad de Medicina (Unidad
Académica del Hospital Fernández). Fue co-directora
de la Revista "Claves en Psicoanálisis y Medicina. Hacia
la Interdisciplina" hasta el año 2000. Autora en colaboración
de los libros: "La pareja humana" y "Anorexia, Bulimia
y otros trastornos de la conducta alimentaria" y de
numerosos artículos publicados en distintos medios científicos.
Especializada en el tratamiento del dolor y de los ataques
de pánico, también en la coordinación de grupos terapéuticos,
y grupos de trabajo corporal. Participó en MV Prensa
desde mayo a septiembre de 2004.
Imagen:
http://www.artmaga.com.ar/
© MV Prensa / Agosto de 2004
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