PSICOLOGÍA |
Identidad /
Imaginario social y mitos familiares
Por Lic. Norma Perel*



Continuando con el tema de la Identidad voy a hacer referencia a otros aspectos a tener en cuenta: Los Paradigmas Científicos, el Imaginario Social y los Mitos Familiares. Los Paradigmas, según T. Khun, son "el conjunto de concepciones más amplias y generales que posee una comunidad científica, acerca de la realidad y del hombre, de los métodos que deben emplearse para abordar la realidad y de los modos legítimos de plantear los problemas sobre esas entidades (o sea sobre la realidad y el hombre)".

Un ejemplo es el de Geocentrismo vs. Heliocentrismo en la Edad Media. El primero en plantear que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revés, fue Copérnico, pero no contaba con los elementos técnicos para demostrarlo. Más tarde Galileo sí pudo demostrarlo, pero fue perseguido por la Santa Inquisición, ya que constituía una herejía para la Iglesia Católica de la época plantear que la Tierra no fuera el centro del universo.

Los saberes paradigmáticos no son más que momentos de un proceso que se van modificando de acuerdo a los avances científico-tecnológicos. Son para la ciencia lo que el Imaginario Social es a la cultura. Con la popularización y los medios masivos de comunicación, pasan a formar parte de la misma. Hasta se habla de Identidad de una Época, que se caracteriza por los paradigmas vigentes. Por ejemplo: Positivismo, Determinismo, Relativismo, Racionalismo, etc. El Imaginario Social (término acuñado por Castoriadis, sociólogo y filósofo francés) es el conjunto de rituales, emblemas y mitos que configuran nuestras creencias acerca de la realidad y de la vida, y organizan la forma en que sentimos, pensamos y actuamos. Son de tal fuerza que logran que nuestros deseos se articulen a los dispositivos del poder (sean estos familiares, institucionales, educativos, médicos, etc.) Se podría definir el Poder (según Espinoza), como la capacidad de afectar en mayor grado que se es afectado. Y Dispositivo, como un conjunto heterogéneo de elementos que produce efectos más o menos visibles, en los sujetos, la sociedad y la cultura.

Para su funcionamiento los Dispositivos del Poder necesitan de:

-La fuerza o violencia
-El discurso del orden: que es el espacio de la ley, el espacio racional, normativo
-El imaginario social

Todos ellos apelan a las emociones, a los sentimientos y a las voluntades de tal modo que hacen que adecuemos nuestros deseos al poder vigente en ese momento histórico. Por ejemplo; en la Edad Media las mujeres que tenían visiones o poderes curativos eran catalogadas como brujas, y el que las defendía era considerado cómplice y por lo tanto culpable. El castigo era la hoguera. Hoy se las considera santas, sanadoras o iluminadas.

Es así como el Imaginario Social, suministra esquemas repetitivos y crea preceptos sobre los comportamientos, al establecer lo permitido y lo prohibido, lo bello y lo feo, lo lícito y lo ilícito. En síntesis, orienta y dirige la vida de los seres humanos. A modo de ejemplos; en relación a la violencia (se está popularizando cada vez más el tener armas de fuego en los hogares), a los miedos ("los barrios cerrados son más seguros"), al amor, a la seducción, etc. Los locales para adolescentes venden solamente ropa con talles muy pequeños y las chicas deben tener un talle 40 (ese es hoy el concepto de delgadez) para sentirse atractivas, porque de no ser así, se consideran gordas.

Por lo tanto, es Imaginario Social, no como imagen de... sino como creaciones, construcciones, invenciones, históricas, sociales y psíquicas de imágenes que crean la ilusión de que éstas son verdaderas, únicas e indiscutibles. Constituyen los baluartes con los que nos identificamos y que pasamos a defender apasionadamente. Son imaginarios porque son creados o inventados, no correspondiendo a elementos estrictamente reales. Y son sociales, porque sólo existen como parte de un grupo.

Castoriadis diferencia un Imaginario Social efectivo o instituido, que es lo que mantiene unida a una sociedad, de un Imaginario Social radical o instituyente, que inventa significados y está vinculado a la producción de sentido y a la creatividad.

Los mitos familiares, a su vez, constituyen un número de creencias bien sistematizadas y compartidas por todos los miembros de la familia, respecto de sus roles mutuos y de la naturaleza de la relación entre ellos. Estos mitos contienen muchas reglas secretas de la relación, que se mantienen ocultas en los estereotipos y las rutinas del hogar. (Juancito es inseguro y afeminado como su tío Manuel, observa la tía Juana. Pero en la familia "de eso no se habla".) Los mitos tienen un valor económico muy preciso puesto que son compartidos por todos los miembros sin discusión. Promueven rituales y proveen áreas de acuerdo automático. Son programas de acción que ahorran cualquier pensamiento o elaboración posterior. En su contenido el mito puede aparecer referido a una sola persona o a dos en particular, pero en los hechos siempre se refiere a toda la familia. Un mito sobre un miembro determina la conducta sobre todos los demás, por ejemplo: "Juancito es muy inseguro". Esto promueve que la mamá le haga las tareas del colegio, que el papá lo lleve en auto todos los días porque no le gusta caminar las tres cuadras hasta la escuela y que el hermano mayor esté pendiente de que no se olvide de nada. Todos giran alrededor de Juancito con conductas automatizadas que no se discuten ni se cuestionan.

Los mitos también pueden ser transferidos de generación en generación (Familias de médicos, de abogados, de músicos, de "locos"...)

A su vez, la asignación de un rol o lugar determinado dentro de la familia a partir de determinados mitos juega un papel fundamental en la elección de pareja. También suele funcionar como fuerza ordenadora, amortiguadora, frente a cambios súbitos ya que promueve la estabilidad de las relaciones entre los miembros de una familia y pasa a formar parte de la imagen interna que la familia tiene de sí misma. En las relaciones familiares es necesaria una cuota de mitología para mantener una cierta operatividad, pero son más obvios e inalterables y más abundantes y profundos, en las relaciones patológicas.

Muchas veces se llega a la consulta como un medio de fortalecer un viejo mito familiar tal vez ahora ineficaz.



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(*) Norma Perel (ngoldvarg@netizen.com.ar) es Lic. en Psicología de la Universidad de Buenos Aires y Terapeuta Psico-corporal. Ex-docente de Salud Mental, de grado y posgrado, en la Facultad de Medicina (Unidad Académica del Hospital Fernández). Fue co-directora de la Revista "Claves en Psicoanálisis y Medicina. Hacia la Interdisciplina" hasta el año 2000. Autora en colaboración de los libros: "La pareja humana" y "Anorexia, Bulimia y otros trastornos de la conducta alimentaria" y de numerosos artículos publicados en distintos medios científicos. Especializada en el tratamiento del dolor y de los ataques de pánico, también en la coordinación de grupos terapéuticos, y grupos de trabajo corporal. Participó en MV Prensa desde mayo a septiembre de 2004.






Imagen:
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© MV Prensa / Agosto de 2004




 
 
 
 
 
 
 


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