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Temas
a desarrollar:
IDENTIDAD - IDENTIFICACIÓN - IMAGINARIO SOCIAL - DIFERENCIAS
DE GÉNERO
1.- IDENTIDAD/IDENTIFICACIÓN
¿Cómo se constituye la identidad de una persona? A partir
de las "identificaciones" con su entorno. Y ¿en qué
consisten estas identificaciones?
Se
puede entender a la identificación como un proceso mediante
el cual una persona asimila un aspecto, propiedad, o
atributo de otra, y se transforma parcial o totalmente
sobre el modelo de ésta. Nos constituimos y diferenciamos
como sujetos, mediante una serie de identificaciones.
El concepto de "identificación" fue adquiriendo en la
Psicología, y especialmente en la obra de Sigmund Freud
(padre del Psicoanálisis), un valor central.
El diccionario Larrouse define a la identificación como:
"Idéntico; del latín Idem que significa 'el mismo',
que es lo mismo que otra cosa o que se confunde con
ella. En un sentido transitivo: Acción de identificar;
hacer idénticas cosas distintas. Reconocer como idéntico
(por ejemplo, un objeto como perteneciente a una clase;
o una clase de hechos como asimilable a otra) En un
sentido reflexivo:
Identificarse = ser idénticas dos cosas que parecen
diferentes. Acto en virtud del cual un individuo se
vuelve idéntico a otro o dos seres se vuelven idénticos
(en pensamiento, o de hecho -total o secundariamente)
Se diferencia de la imitación en que ésta, es una identificación
superficial y transitoria que puede jugar un papel significativo
pero no esencial en la generación de identificaciones.
Quiero destacar la importancia que tienen algunos aspectos
de la identificación.
Podemos entenderla desde ángulos diferentes:
a) como una "duplicación" de otra persona o de un rasgo
del otro: "ser como", "parecerse a". Por ejemplo, cuando
el niño se identifica con el padre quiere ser como el
padre;
b) como identificación con el "deseo" de la otra persona;
c) como identificación con la "imagen" con la que el
otro o los otros nos identifican. Evolutivamente se
produce una metabolización de lo que se ha recibido
y la manera con que se "es identificado". Esto es lo
que permite que haya vida y haya transformación;
d) como una identificación con los códigos familiares,
los ideales, los valores éticos y roles de la época
(tiempo y lugar) en la que se vive, las formas particulares
de entender la realidad, las formas específicas de vincularse
entre si y con el afuera, que van a organizar el lugar
que cada uno va a ocupar dentro de la constelación familiar
primero y en el mundo social después.
Este último tipo de identificación es de fundamental
importancia, porque va a dar especificidad a la "identidad"
de cada persona, que si bien es única y peculiar va
a estar atravesada por lo social.
Vemos así que todas las funciones (la percepción, el
aprendizaje, etc.) van a estar lideradas por identificaciones
que responden al deseo de pertenecer a la familia y
a la sociedad de una manera particular. Esa manera de
pertenecer, es la que se tenderá a repetir a lo largo
de la vida y tendrá incidencia directa entre otras cosas,
en la "identidad de género" (Este tema será desarrollado
en próximas entregas)
Pero si sólo tuviera lugar el apego a la "tradición"
y la dependencia a la misma, no habría lugar para la
creatividad y el cambio. Es a lo que apelamos en
la relación terapéutica.
Otro aspecto a tener en cuenta en los procesos identificatorios
es el del impacto de los medios de comunicación, especialmente
el de la TV y la instalación de los niños en el medio
social (guarderías, jardín de infantes) a una edad cada
vez mas temprana y que tienen efectos identificatorios
directos no mediatizados a través de los padres.
La patología estaría vinculada a la rigidización de
las identificaciones acompañadas; por ejemplo, de un
estancamiento en el pasado no adecuado a la realidad
actual o cuando el futuro aparece detenido en ese eterno
pasado vivido como presente (a veces idealizado), que
atrapa e impide pensar en proyectos o en la realización
de los mismos.
También podemos llegar a vivir sosteniendo posturas
personales que por el nivel de inflexibilidad, puede
llevarnos a adoptar conductas intransigentes, con gran
dificultad para modificarlas y para aceptar otras posturas
y que en muchas oportunidades pueden conducirnos a situaciones
patológicas.
Vivimos con la ilusión de ser autónomos y dueños
de nuestras propias elecciones, intentando permanentemente
que la realidad nos ratifique esa ilusión. Pero si bien
no existe tal autonomía, tampoco podemos decir que somos
víctimas de nuestras identificaciones. No estamos sujetos
al servicio de las mismas sino al servicio de la gratificación
de nuestros deseos, que se fueron configurando a lo
largo de nuestra historia, y por lo tanto produciremos
inconscientemente aquellas determinadas identificaciones
que nos confirmen en los lugares deseados.
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(*) Norma Perel (ngoldvarg@netizen.com.ar) es
Lic. en Psicología de la Universidad de Buenos Aires
y Terapeuta Psico-corporal. Ex-docente de Salud Mental,
de grado y posgrado, en la Facultad de Medicina (Unidad
Académica del Hospital Fernández). Fue co-directora
de la Revista "Claves en Psicoanálisis y Medicina. Hacia
la Interdisciplina" hasta el año 2000. Autora en colaboración
de los libros: "La pareja humana" y "Anorexia, Bulimia
y otros trastornos de la conducta alimentaria" y de
numerosos artículos publicados en distintos medios científicos.
Especializada en el tratamiento del dolor y de los ataques
de pánico, también en la coordinación de grupos terapéuticos,
y grupos de trabajo corporal. Participó en MV Prensa
desde mayo a septiembre de 2004.
Imagen:
http://www.geocities.com
© MV Prensa / Agosto de
2004
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