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El
Maslach Burnout Inventory (MBI), divide el protocolo
del test en tres niveles;
-Desgaste emocional (representa la dimensión de estrés
básico del Burnout)
-Despersonalización (representa la dimensión interpersonal)
y
-Sentimiento de incompetencia (representa la dimensión
de autoevaluación del Burnout).
Desgaste emocional: Sentirse emocionalmente exhausto
(Dimensión de estrés básico). Cuando se agotan los recursos
emocionales, sienten que no pueden dar más de si mismos
o entregarse. Insumen demasiada energía para enfrentar
un nuevo día u otra persona necesitada. Se sienten agotados,
cansados y que no tienen fuentes de recarga de impulsos
o estímulos.
Implica la pérdida de la energía para trabajar.
Se da mas frecuentemente en profesionales jóvenes e
idealistas que están en los comienzos del ejercicio
profesional (entre 3 y 10 años de recibidos), y después
de los 15 años de trabajo en adelante. En sus investigaciones
los resultados vinculados a estar "emocionalmente exhausto",
fueron mas altos en las mujeres que en los hombres a
diferencia de la depersonalización, donde los valores
son inversos, aunque Maslach no lo atribuye a un problema
de género sino a las diferencias en los trabajos y especialidades
a las que hombres y mujeres estaban abocados (Por ejemplo:
mayoría de hombres en terapia intensiva o cirugía y
de mujeres en docencia o pediatría)
En un trabajo de investigación que hemos realizado en
un Hospital Público de esta Capital, con profesionales
de la Salud (médicos, psicólogos, trabajadores sociales,
kinesiólogos, odontólogos y bioquímicos) que atienden
pacientes con VIH y SIDA, de los que les tomamos el
Test de Maslach obtuvimos los siguientes resultados:
El 50 por ciento de los psicólogos tenía un alto nivel
de desgaste emocional. El 40 por ciento un nivel medio
y sólo un 10 por ciento un nivel bajo.
El 75 por ciento de los médicos tenía un nivel alto
y el 25 por ciento un nivel bajo. Entre los kinesiólogos
el 50 por ciento tenía un alto nivel de desgaste, el
33 por ciento un nivel medio y el 17 por ciento un nivel
bajo.
Estos resultados estaban vinculados con la angustia
frente a la muerte de la población atendida, la falta
de medicamentos y recursos, la ausencia de grupos de
apoyo para los profesionales, la dificultad de compartir
con otros colegas por el nivel de competencia y como
consecuencia, el aislamiento en el trabajo.
Despersonalización (Deshumanización: Dimensión interpersonal):
Generalmente se produce como consecuencia de la sobrecarga
emocional, que conlleva a una disminución del interés
y preocupación por los pacientes. Esta situación, conduce
a evitar el contacto, produciéndose una conducta excesivamente
distante e insensible, que incluye a veces la pérdida
del idealismo.
Es al principio una forma de autodefensa pero que funciona
después como un escollo para el compromiso con la tarea.
El riesgo es que el distanciamiento se transforme en
deshumanización y se trate al paciente como a un objeto.
Se caracteriza por sentimientos negativos, acusatorios
o de indiferencia hacia los pacientes, uso de sobrenombres
despectivos y tendencia a culpabilizarlos de lo que
les pasa ("se lo merecen") Por mi experiencia como docente
de Salud Mental en la Facultad de Medicina, compararía
este aspecto con los modelos bio-técnicos en los que
los alumnos son formados, y la falta de formación humanística
de muchos docentes que funcionan como figuras de identificación.
Sentimientos de incompetencia (Dimensión de autoevaluación):
Implica una autovaloración negativa especialmente referida
a la relación con los pacientes. Declina el sentimiento
de éxito y productividad en la tarea, que conduce a
la disminución del sentimiento de logros personales,
en relación a su desempeño como profesional. Sentimiento
de fracaso que puede ser atribuido a una falta de adecuación
o habilidad para ayudar a los pacientes. Este creciente
sentido de inadecuación acerca de las propias habilidades
puede conducir a un veredicto de "fracaso", autoimpuesto.
La disminución del sentimiento de la propia eficacia,
es un eslabón hacia la depresión y hacia la incapacidad
de hacerse cargo de las demandas del trabajo. Y puede
exacerbarse con la pérdida de soporte social y de oportunidades
para desarrollarse profesionalmente.
La interrelación entre los tres componentes, ha sido
el tema de subsiguientes teorizaciones e investigaciones.
Leiter en 1993, focalizó el desarrollo del Burnout en
el tiempo proponiendo una secuencia progresiva en la
cual el desarrollo de uno de los componentes precipitaba
el siguiente: el sentirse emocionalmente exhausto se
produce primero y conduce al proceso de despersonalización.
El sentimiento de incompetencia se desarrolla independientemente.
Este desarrollo paralelo refleja el impacto de diferentes
factores en el contexto laboral.
Por ejemplo, a partir de diferentes investigaciones
se comprobó que el nivel de Burnout varía de acuerdo
a las especialidades:
Fue dable de observar el más alto nivel en los profesionales
especializados en emergentología, los que atienden pacientes
con enfermedades crónicas o incurables y terminales
(pacientes con SIDA, oncológicos, psiquiátricos, etc.)
El nivel más bajo se observó en los que trabajan con
pacientes con enfermedades que remiten y de buen pronóstico
(Obstetricia, Ginecología, Otorrinolaringología, Oftalmología)
Es mayor en aquellos que tienen menos control y autoridad
sobre su trabajo (enfermeras y asistentes de psiquiatría),
y en mujeres médicas, especialmente si están casadas;
tienen diez años menos de expectativa de vida que la
población en general.
En la próxima entrega:
Factores Predisponentes
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(*) Norma Perel (ngoldvarg@netizen.com.ar) es
Lic. en Psicología de la Universidad de Buenos Aires
y Terapeuta Psico-corporal. Ex-docente de Salud Mental,
de grado y posgrado, en la Facultad de Medicina (Unidad
Académica del Hospital Fernández). Fue co-directora
de la Revista "Claves en Psicoanálisis y Medicina. Hacia
la Interdisciplina" hasta el año 2000. Autora en colaboración
de los libros: "La pareja humana" y "Anorexia, Bulimia
y otros trastornos de la conducta alimentaria" y de
numerosos artículos publicados en distintos medios científicos.
Especializada en el tratamiento del dolor y de los ataques
de pánico, también en la coordinación de grupos terapéuticos,
y grupos de trabajo corporal. Participó en MV Prensa
desde mayo a septiembre de 2004.
Bibliografía:
Goldvarg Damian: "Doctoral Dissertation, California
School of Professional Psichology", (1997) Fagin Leonard,
Cushway Delia: "Preventing Staff Burnout in Mental Helth
Professionals. A guide for individuals and organizations".
World Psychiatric Association Maslach C. Y J Goldberg:
"Prevention of Burnout. New Perspective". (1998)
Imagen:
Angel Estévez (autor)
http://www.imperios.com
© MV Prensa / Agosto de 2004
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