PSICOLOGÍA | II Entrega
El BURNOUT (o estrés ocupacional)
Por Lic. Norma Perel*



En la Argentina comienza a circular el término "Burnout" primero entre los profesionales que atienden pacientes con SIDA. Damian Goldvarg, Phd. en Psicología Organizacional, especialista en el tema, con una amplia experiencia en el trabajo con pacientes HIV/SIDA, y con profesionales dedicados a estos pacientes, en importantes centros de atención de Los Angeles, EEUU, fue uno de los que introdujo el tema del Burnout en el país, en diferentes Jornadas realizadas en 1997/98/99.

Poco a poco se fue extendiendo y en estos momentos se están realizando diferentes trabajos de investigación, para determinar su incidencia en distintos ámbitos, por ejemplo, en el de la Medicina, la Enfermería, la Psiquiatría y en la labor de Trabajadores Sociales especializados en violencia y abuso.

Esto indicaría la relación del Burnout con el tipo de población atendida. Pero no podemos dejar de vincular la aparición y el incremento de este síndrome con las características del contexto de este fin de siglo. Por lo tanto se podría encuadrar dentro de las nuevas patologías, consecuencia de las condiciones sociales, políticas y económicas de occidente.

El trabajo ha pasado de ser sistema de instalación (ecología vital), apoyatura para la gratificación de los deseos, a ser fuente de frustración, con el agravante de la amenaza permanente de la posibilidad de perderlo o de no conseguirlo.


RESEÑA HISTÓRICA DEL CONCEPTO

El primero en utilizar el término Burnout -en 1974- fue H. Freudenberger, psicólogo clínico americano, que trabajó en una clínica privada, con grupos de psiquiatras, psicólogos y asistentes sociales, atendiendo pacientes esquizofrénicos y adictos. Basándose en el Webster´s Dictionary lo definió como: "Fallar, gastarse, sentirse usado, fracasado, agotado o exhausto debido a excesivas demandas de energía, fuerza o recursos personales".

Continuó utilizando esta definición en posteriores trabajos hasta que en 1980 la redefinió como un "estado de fatiga y frustración como resultado de la devoción a una causa, estilo de vida o vínculos que fracasaron en producir la recompensa esperada". Esta última enunciación es más amplia e inclusiva que la anterior. El uso inicial de este término originó una gran cantidad de literatura alrededor del tema vinculado a los síntomas físicos y psicológicos del Burnout, que podrían sintetizarse de la siguiente manera:

Los signos físicos, caracterizados como: dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, tensión muscular, desordenes del sueño (insomnio), cambios en la conducta alimentaria (especialmente sobrealimentación), facilidad para enfermarse, aumento de la susceptibilidad a las infecciones, dificultades sexuales (hipersexualidad), hipertensión.

Los sígnos psicológicos se manifiestan en cambios en las conductas, en los sentimientos y en el pensamiento. Los cambios en la conducta aparecen expresados en los ausentismos, o aumento de las resistencias a ir al trabajo; llegadas tarde; pérdida de la creatividad para la resolución de problemas; incremento en el uso de alcohol o drogas; postergación de los momentos de encuentro con los otros; aumento de conflictos personales con los demás; notable acrecentamiento del trabajo, pero con menos logros; toma de riesgos innecesarios, tendencia a los accidentes; pérdida de la creatividad; aislamiento (apartarse de los otros: pacientes, amigos, familia); evitación e incomunicación con los colegas; falta de capacidad para satisfacer las necesidades de recuperación y recreación.

Algunos de los cambios en el área de los sentimientos son: la pérdida del humor o mal humor; aumento de la irritabilidad tanto en el trabajo como en el hogar; tedio; sentimientos de persecución, de indiferencia, desesperanza, e impotencia; facilidad para el llanto o la tristeza.

Por último, los cambios en el pensamiento, aparecen expresados a través de: el incremento de la idea de dejar el trabajo; incapacidad para concentrarse; dificultad para procesar la información y tomar decisiones. Olvidos frecuentes. Pensamientos negativos sobre uno mismo y sobre el futuro. Sobregeneralizaciones. Rigidez del pensamiento y resistencia al cambio; aumento de la suspicacia y la sospecha o falta de credibilidad.


En la próxima entrega:
Diagnóstico diferencial con la Depresión y el Estrés,
Introducción al MODELO CONCEPTUAL MULTIDIMENSIONAL




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(*) Norma Perel (ngoldvarg@netizen.com.ar) es Lic. en Psicología de la Universidad de Buenos Aires y Terapeuta Psico-corporal. Ex-docente de Salud Mental, de grado y posgrado, en la Facultad de Medicina (Unidad Académica del Hospital Fernández). Fue co-directora de la Revista "Claves en Psicoanálisis y Medicina. Hacia la Interdisciplina" hasta el año 2000. Autora en colaboración de los libros: "La pareja humana" y "Anorexia, Bulimia y otros trastornos de la conducta alimentaria" y de numerosos artículos publicados en distintos medios científicos. Especializada en el tratamiento del dolor y de los ataques de pánico, también en la coordinación de grupos terapéuticos, y grupos de trabajo corporal. Participó en MV Prensa desde mayo a septiembre de 2004.





Bibliografía:
Goldvarg Damian: "Doctoral Dissertation, California School of Professional Psichology", (1997) Fagin Leonard, Cushway Delia: "Preventing Staff Burnout in Mental Helth Professionals. A guide for individuals and organizations". World Psychiatric Association Maslach C. Y J Goldberg: "Prevention of Burnout. New Perspective". (1998)

Imagen:
http:// www.nwfusion.com

© MV Prensa / Julio de 2004



 
 
 
 
 
 
 


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