|
Comúnmente
empleamos la figura del guerrero cuando queremos hacer
referencia a una actitud particular en las personas.
Decimos "tal vendedor es un guerrero", o "fulano
es un luchador", etc. Así, nos referimos
a personas que toman la iniciativa, tienen empuje, valor.
Esta metáfora tan común tiene un lado
poderoso y otro peligroso.
Si
hablamos de proactividad, seguramente la imagen del
guerrero nos será de gran ayuda. Sin embargo,
cuando nos referimos a un espacio de relación
con el mundo, emocionalidad y creación de futuro,
el panorama puede cambiar.
¿Cómo
es la emocionalidad de quien
vive en constante lucha? ¿Se puede afirmar que
es una persona que vive relajada? ¿Cómo
son sus relaciones, sus vínculos? Probablemente
tenga una gran confraternidad con sus correligionarios
pero, ¿y el resto del mundo? ¿Qué
posibilidades de sociabilizar tiene alguien que vive
peleando?
El
objetivo del guerrero es "vencer". Su foco
está puesto en no dejarse derribar por su rival.
Imaginemos
que el guerrero es un vendedor, ¿quién
es su rival? ¿el cliente, el mercado, las circunstancias
adversas? Cualquiera de estas respuestas nos remitirá
a un espacio en donde el resultado estará en
función de ser más grande, más
fuerte o estar mejor preparado que tal o cual circunstancia
o agente.
Su
mirada no está en lo que quiere lograr, sino
en el obstáculo que le impide obtenerlo. El guerrero
está muy ocupado lidiando con la adversidad.
Esto puede resultar muy positivo, como dijimos, pero
el riesgo radica en olvidarse con facilidad la razón
por la cual lucha.
La
figura que proponemos a continuación es la de
alguien que "crea" cosas de la nada. Alguien
que no necesita necesariamente luchar contra las circunstancias,
sino inventarlas, hacerlas aparecer, sacarlas de una
galera vacía. Obtener cosas de la nada. Hablamos
del mago.
El
mago aquí cumple la función de crear de
la nada las condiciones y situaciones que nos permitan
lograr nuestros deseos a pesar de que hoy se vean como
imposibles desde la perspectiva lógico-racional.
No
pretendemos decir que un mago logra siempre lo que se
propone. Simplemente tiene más posibilidades
respecto de alguien que no hace demasiado por su futuro.
Notemos en este punto las dificultades que tendrá
nuestro guerrero para pensar en su futuro mientras se
encuentra luchando contra el dragón o preparándose
para hacerlo.
¿Qué
es la Magia?
Usualmente hablamos de magia cuando no podemos explicar
de forma lógico-racional alguna situación,
como cuando David Coperfield hace cosas difíciles
de entender.
Imaginemos la sociedad hace mil años y supongamos
que le decimos a una persona de aquel tiempo que el
hombre viajará al espacio o podrá recorrer
miles de kilómetros en relativamente pocos años.
Seguramente lo consideraría como "magia".
De hecho, muchas cosas que hoy nos resultan naturales,
en el pasado fueron consideradas mágicas.
Proyectemos
ahora nuestra realidad actual. Si a aquellas personas
del pasado que lograron cosas que consideran prácticamente
imposibles para sus vidas se les hubiera dicho que las
lograrían, es probable que muchos dijeran: "Esto
es magia, ¡yo jamás podría hacer
algo así!".
Para bien o para mal, muchas cosas en nuestras vidas
ocurren "como por arte de magia".
La
propuesta consiste en reconsiderar nuestra realidad
presente y descubrir en qué áreas creemos
que ciertos resultados serían imposibles (salvo
que fuera por arte de magia)
El
doble reto que propone esta metáfora es, por
un lado, el "crear" oportunidades. El hecho
de que hoy no se vean ciertas posibilidades no significa
que no existan.
La otra cara tiene que ver con "tomar acción".
Para que el mago saque el conejo de la galera necesita
mover su mano y eso es una acción. Sin acción
no hay conejo ni galera.
Las
dos grandes amenazas para el mago son el miedo y la
pereza. El primero tiene muchas formas posibles: el
qué dirán, qué pasará si
lo logro, qué pasará si fallo, qué
pasa si me rechazan, etc. Por su parte la pereza, el
otro de los factores, resulta condicionante al momento
de postergarnos como personas o acomodar nuestros sueños
a nuestra zona de confort (ya hablaremos de ello en
otra oportunidad)
Probablemente
exista cierta magia a nuestra disposición esperándonos,
mientras nos mantenemos ocupados preparándonos
para luchar contra un Dragón que no siempre aparece
o no es tan poderoso como parece. Quizá
No
olvidemos que lo que convierte en peligroso a un Dragón
no es su fuerza, sino la limitación de recursos
que disponemos para lidiar con la amenaza. Y eso depende
mas de nosotros que de un factor externo.
En
síntesis
Necesitamos la fuerza del guerrero para luchar o "atravesar"
aquello que nos impida avanzar, pero de poco servirá
esta fortaleza si no se tiene a su lado un mago que
pueda "crear" las condiciones que nos proyecten
hacia un futuro acorde con nuestros deseos y sueños.
Hasta
Pronto
-----
(*) Ariel Goldvarg (coach@mvprensa.com.ar) es
Coach ontológico certificado y locutor nacional.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta junio
de 2005
Imagen:
http://www.allaboutsteve.co.uk/
© MV Prensa / Marzo de 2005
|