COACH | II Parte
Una Confusión Básica
Por Ariel Goldvarg*



¿Cuántas veces extraemos conclusiones referentes a un hecho, situación o persona, sin verificar los datos que disponemos?

¿Cuántas veces creemos que los datos que disponemos son suficientes como para concluir, y mas tarde nos damos cuenta que nuestra hipótesis estaba basada en datos incompletos, parciales o erróneos?

¿Cuántas veces preferimos quedarnos buscando explicaciones en lugar de encontrar soluciones?

¿Cuántas veces nos resignamos a contarnos un relato acerca de un hecho

como si fuera la única descripción posible para lo sucedido?

¿Cuáles son los precios que pagamos por actuar de esta forma?
¿Qué pasa cuando "compramos" historias de este tipo?


Si proyectamos en el tiempo estos mecanismos, vamos a encontrar algunas pistas acerca de los patrones personales y sociales que nos llevan a estar donde estamos.

La Confusión Básica aquí radica en "no verificar" nuestro punto de vista. Incluso muchas veces "evitamos" hacernos responsables por las consecuencias de dicha evasión.

Esto es: "asumir", o sea, inferir algo en base a datos escasos o no verificados del todo.

Esta es una avenida de doble mano. No sólo "asumimos", sino también muchas veces "compramos" a muy buen precio historias sin sustento, para luego permanecer impávidos e impotentes mientras nos llevan de las narices.

En el capítulo anterior hablábamos de la confusión que sobreviene cuando generalizamos.

Recordemos que cuando lo hacemos, nos privamos de la posibilidad de ver otras opciones. Las cosas son "Blanco o Negro". Sin matices. Sólo dos caminos. El tuyo o el mío.

Sumemos la presunción de un dato parcial no verificado a la generalización y habremos descubierto la fórmula de la intolerancia, el resentimiento, la frustración, el aislamiento, la resignación, el rencor, y otras yerbas.

Cuando yo creo que lo que veo es así como yo lo veo, cualquiera que vea algo diferente puede convertirse en una amenaza. Dependiendo de cómo me levanté ese día, es probable que busque por todos los medios la forma de someterlo, con el único objeto de demostrar que yo tengo razón.

También es probable que me vuelva cínico y entonces descalifique otras interpretaciones, ya que desde este punto de vista, no son opiniones, sino HECHOS: "El día es lindo, y punto." "La manzana es rica, y punto." "Las rubias son mas lindas, y no se habla mas del tema."

Así, nuestras oportunidades de construir relaciones efectivas se ven limitadas, ¿no es cierto? ¿Cómo puedo crear un vínculo basado en la cooperación y en la confianza en un contexto como ese? Y hablamos solamente de vínculos. Imaginemos una sociedad.

Las respuestas posibles son tantas como estrellas hay en el firmamento (poético, ¿verdad?). No obstante, el desafío que plantea esta pregunta es clave para muchas áreas de nuestra vida. A mi entender se relaciona con una de las adicciones más peligrosas del ser humano: pretender tener siempre la razón. Es un hábito compulsivo y sus consecuencias son muchas veces desastrosas.
En nombre de la razón se destrozan familias, se destruyen negocios. Hay guerras. Se matan niños en nombre de la razón. Hasta podemos encontrar disputas respecto de cuál Dios es más bueno, más justo o más lindo, con tal de tener la razón.


En síntesis

Asumimos y generalizamos en nombre de una realidad que difícilmente podemos explicar de manera directa, y encima pretendemos tener la razón de nuestro lado. Estamos fritos.


Ahora, ¿Qué hacemos con esto?

Para responder esta pregunta podemos empezar revisando los supuestos que nos llevan a esta condición.

-Podríamos empezar por reconocer a tiempo que nuestra verdad solamente es válida para nosotros, y empezar desde allí a construir acuerdos que nos beneficien a ambas partes.

-Podríamos estar "alertas" cuando estamos ante una generalización y preguntarnos o preguntar, por ejemplo: ¿siempre es así?, ¿todos son así?, etc. Un hecho interesante de esta situación es una respuesta a modo de estadística nunca antes realizada para solventar una opinión. Así, El 80 por ciento de las personas emplean porcentajes salidos de ninguna parte para fundamentar lo que sostienen (¿?)

-También podríamos "verificar" aquellos supuestos que nos llevan a obtener hipótesis. Por ejemplo: "Vos sos malo porque estás siempre de mal humor", "Lo único que te importa es hacerme daño (¿?)" ó "Vos no me querés porque nunca me regalaste flores..."

En fin, los caminos son muchos. La tarea no es fácil, pero a mi entender, LOS BENEFICIOS VALEN LA PENA. La elección está entre seguir como estamos o arriesgarnos a construir algo diferente, algo mejor. Un espacio en el cuál la diferencia sea oportunidad en lugar de amenaza. Un lugar en el que existan acuerdos claros que contribuyan a facilitar la convivencia en lugar de entorpecerla.


Hasta la próxima.



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(*) Ariel Goldvarg (coach@mvprensa.com.ar) es Coach ontológico certificado y locutor nacional.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta junio de 2005




Imagen:
Relatividad, M. C. Escher

© MV Prensa / Junio de 2004



 
 
 
 
 
 
 


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