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¿Cuántas
veces extraemos conclusiones referentes a un hecho,
situación o persona, sin verificar los datos que disponemos?
¿Cuántas veces creemos que los datos que disponemos
son suficientes como para concluir, y mas tarde nos
damos cuenta que nuestra hipótesis estaba basada en
datos incompletos, parciales o erróneos?
¿Cuántas veces preferimos quedarnos buscando explicaciones
en lugar de encontrar soluciones?
¿Cuántas veces nos resignamos a contarnos un relato
acerca de un hecho
como
si fuera la única descripción posible para lo sucedido?
¿Cuáles son los precios que pagamos por actuar de esta
forma?
¿Qué pasa cuando "compramos" historias de este tipo?
Si proyectamos en el tiempo estos mecanismos, vamos a
encontrar algunas pistas acerca de los patrones personales
y sociales que nos llevan a estar donde estamos.
La Confusión Básica aquí radica en "no verificar" nuestro
punto de vista. Incluso muchas veces "evitamos" hacernos
responsables por las consecuencias de dicha evasión.
Esto es: "asumir", o sea, inferir algo en base
a datos escasos o no verificados del todo.
Esta es una avenida de doble mano. No sólo "asumimos",
sino también muchas veces "compramos" a muy buen precio
historias sin sustento, para luego permanecer impávidos
e impotentes mientras nos llevan de las narices.
En el capítulo anterior hablábamos de la confusión que
sobreviene cuando generalizamos.
Recordemos que cuando lo hacemos, nos privamos de la posibilidad
de ver otras opciones. Las cosas son "Blanco o Negro".
Sin matices. Sólo dos caminos. El tuyo o el mío.
Sumemos la presunción de un dato parcial no verificado
a la generalización y habremos descubierto la fórmula
de la intolerancia, el resentimiento, la frustración,
el aislamiento, la resignación, el rencor, y otras yerbas.
Cuando yo creo que lo que veo es así como yo lo veo, cualquiera
que vea algo diferente puede convertirse en una amenaza.
Dependiendo de cómo me levanté ese día, es probable que
busque por todos los medios la forma de someterlo, con
el único objeto de demostrar que yo tengo razón.
También es probable que me vuelva cínico y entonces descalifique
otras interpretaciones, ya que desde este punto de vista,
no son opiniones, sino HECHOS: "El día es lindo, y punto."
"La manzana es rica, y punto." "Las rubias son mas lindas,
y no se habla mas del tema."
Así, nuestras oportunidades de construir relaciones efectivas
se ven limitadas, ¿no es cierto? ¿Cómo puedo crear
un vínculo basado en la cooperación y en la confianza
en un contexto como ese? Y hablamos solamente de vínculos.
Imaginemos una sociedad.
Las respuestas posibles son tantas como estrellas hay
en el firmamento (poético, ¿verdad?). No obstante, el
desafío que plantea esta pregunta es clave para muchas
áreas de nuestra vida. A mi entender se relaciona con
una de las adicciones más peligrosas del ser humano: pretender
tener siempre la razón. Es un hábito compulsivo y sus
consecuencias son muchas veces desastrosas.
En nombre de la razón se destrozan familias, se destruyen
negocios. Hay guerras. Se matan niños en nombre de la
razón. Hasta podemos encontrar disputas respecto de cuál
Dios es más bueno, más justo o más lindo, con tal de tener
la razón.
En síntesis
Asumimos y generalizamos en nombre de una realidad que
difícilmente podemos explicar de manera directa, y encima
pretendemos tener la razón de nuestro lado. Estamos fritos.
Ahora, ¿Qué hacemos con esto?
Para responder esta pregunta podemos empezar revisando
los supuestos que nos llevan a esta condición.
-Podríamos empezar por reconocer a tiempo que nuestra
verdad solamente es válida para nosotros, y empezar desde
allí a construir acuerdos que nos beneficien a
ambas partes.
-Podríamos estar "alertas" cuando estamos ante una generalización
y preguntarnos o preguntar, por ejemplo: ¿siempre es así?,
¿todos son así?, etc. Un hecho interesante de esta situación
es una respuesta a modo de estadística nunca antes realizada
para solventar una opinión. Así, El 80 por ciento de las
personas emplean porcentajes salidos de ninguna parte
para fundamentar lo que sostienen (¿?)
-También podríamos "verificar" aquellos supuestos que
nos llevan a obtener hipótesis. Por ejemplo: "Vos sos
malo porque estás siempre de mal humor", "Lo único que
te importa es hacerme daño (¿?)" ó "Vos no me querés porque
nunca me regalaste flores..."
En fin, los caminos son muchos. La tarea no es fácil,
pero a mi entender, LOS BENEFICIOS VALEN LA PENA. La elección
está entre seguir como estamos o arriesgarnos a construir
algo diferente, algo mejor. Un espacio en el cuál la
diferencia sea oportunidad en lugar de amenaza. Un lugar
en el que existan acuerdos claros que contribuyan a facilitar
la convivencia en lugar de entorpecerla.
Hasta la próxima.
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(*) Ariel Goldvarg (coach@mvprensa.com.ar) es Coach
ontológico certificado y locutor nacional.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta junio
de 2005
Imagen:
Relatividad, M. C. Escher
© MV Prensa / Junio de 2004
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