|
Nuestra
experiencia cotidiana del mundo que nos rodea puede
ser vista como la conjunción de dos aspectos: aquello
que estamos viendo (el hecho) y las interpretaciones
(historias, cuentos y explicaciones) que damos a lo
que vemos. Estos aspectos de la "realidad" que parecen
muy similares son, en esencia, diferentes y su confusión
es, por lo general, fuente de malestar y problemas.
Por ejemplo, si yo veo un papel tirado en la calle puedo
reconocer estos dos aspectos de manera muy clara: el
HECHO (lo que veo) es que hay un papel tirado en el
piso, sin embargo la INTERPRETACIÓN que doy a ese hecho
puede ser que quien lo tiro es alguien desconsiderado,
egoísta, descuidado, irresponsable, etc.
Puedo
contarme infinidad de historias y sin embargo el
papel
sigue siendo "un papel en el piso".
Aquello que llamamos "la confusión básica" surge cuando
vivo mis interpretaciones como si fueran hechos. Me
olvido de que la calificación de egoísta, irresponsable,
mal nacido, etc, tiene que ver con mi punto de vista
(independientemente de que otros lo compartan) y lo
vivo como un hecho en sí.
A partir de lo expuesto podemos decir que el hecho
hace referencia al objeto o situación, pero la interpretación
que doy a ese hecho tiene que ver conmigo. En última
instancia quien hace la interpretación acerca de las
características de quien tiró el papel soy yo.
En nuestras relaciones pasa algo similar. Generalmente
depositamos nuestras interpretaciones acerca del otro
como si fueran HECHOS. Así decimos, por ejemplo, que
tal o cual persona es "buena" o "mala" y creemos que
eso es un hecho. No notamos que el calificativo de "BUENA"
o "MALA" persona es nuestra interpretación basada en
la observación de un hecho. Si bien esta situación tiene
varios alcances, en esta oportunidad nos ocuparemos
solamente del hecho de que, por ver un papel tirado
en el piso, el mundo se convierte de inmediato en un
lugar lleno de egoístas, irresponsables y desconsiderados.
A este tipo de "confusión básica" la podríamos denominar
"generalización".
Esto nos permite reconocer hasta qué punto caemos en
la trampa de creer que nuestra versión de los hechos
es la única posible. Lo vemos en nosotros y también
en los otros. ¿Cuántas veces reaccionamos cuando alguien
nos habla como si tuviera la VERDAD ABSOLUTA, queriendo
imponernos su punto de vista como un HECHO sólido y
concreto?, ¿cuántas veces lo hacemos nosotros? ¿qué
pasa en nuestros vínculos ante esta situación?.
Estas preguntas pretenden ser una muestra de las consecuencias
de esta "confusión básica".
En general, vivimos limitados a una condición de Verdad
basada en una confusión sobre interpretaciones que no
siempre podemos fundamentar debidamente.
Volviendo al ejemplo del papel en el piso, por más esfuerzos
lógicos que realicemos para dar cuenta del porqué del
papel en el piso, nunca vamos a saber fehacientemente
porqué está en el piso, salvo que encontremos a la persona
que lo tiró y le consultemos sus intenciones. Hasta
ese punto sólo podremos inferir distintos caminos posibles.
Extraer conjeturas sin sustento.
Este mecanismo será la base del trabajo que emprenderemos
en este espacio. El tema es muy extenso y lo seguiremos
profundizando en próximas entregas.
De esta "confusión básica" surgen infinidad de situaciones
que dificultan nuestra posibilidad de expresarnos con
mayor claridad.
La invitación, en este caso, es a reconocer y aceptar
el modo en que nosotros y los otros confundimos la realidad,
hablando muchas veces en nombre de la VERDAD REVELADA
y pagando un precio altísimo en nuestros vínculos y
nuestro bienestar.
Hasta la próxima.
-----
(*) Ariel Goldvarg (coach@mvprensa.com.ar) es
Coach ontológico certificado y locutor nacional.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta junio
de 2005
Imagen:
http://www.sliliammori.americas.tripod.com/
© MV Prensa / Junio de 2004
|