COACH | I Parte
Una Confusión Básica
Por Ariel Goldvarg*



Nuestra experiencia cotidiana del mundo que nos rodea puede ser vista como la conjunción de dos aspectos: aquello que estamos viendo (el hecho) y las interpretaciones (historias, cuentos y explicaciones) que damos a lo que vemos. Estos aspectos de la "realidad" que parecen muy similares son, en esencia, diferentes y su confusión es, por lo general, fuente de malestar y problemas.

Por ejemplo, si yo veo un papel tirado en la calle puedo reconocer estos dos aspectos de manera muy clara: el HECHO (lo que veo) es que hay un papel tirado en el piso, sin embargo la INTERPRETACIÓN que doy a ese hecho puede ser que quien lo tiro es alguien desconsiderado, egoísta, descuidado, irresponsable, etc.
Puedo contarme infinidad de historias y sin embargo el papel sigue siendo "un papel en el piso".

Aquello que llamamos "la confusión básica" surge cuando vivo mis interpretaciones como si fueran hechos. Me olvido de que la calificación de egoísta, irresponsable, mal nacido, etc, tiene que ver con mi punto de vista (independientemente de que otros lo compartan) y lo vivo como un hecho en sí.

A partir de lo expuesto podemos decir que el hecho hace referencia al objeto o situación, pero la interpretación que doy a ese hecho tiene que ver conmigo. En última instancia quien hace la interpretación acerca de las características de quien tiró el papel soy yo.

En nuestras relaciones pasa algo similar. Generalmente depositamos nuestras interpretaciones acerca del otro como si fueran HECHOS. Así decimos, por ejemplo, que tal o cual persona es "buena" o "mala" y creemos que eso es un hecho. No notamos que el calificativo de "BUENA" o "MALA" persona es nuestra interpretación basada en la observación de un hecho. Si bien esta situación tiene varios alcances, en esta oportunidad nos ocuparemos solamente del hecho de que, por ver un papel tirado en el piso, el mundo se convierte de inmediato en un lugar lleno de egoístas, irresponsables y desconsiderados. A este tipo de "confusión básica" la podríamos denominar "generalización".

Esto nos permite reconocer hasta qué punto caemos en la trampa de creer que nuestra versión de los hechos es la única posible. Lo vemos en nosotros y también en los otros. ¿Cuántas veces reaccionamos cuando alguien nos habla como si tuviera la VERDAD ABSOLUTA, queriendo imponernos su punto de vista como un HECHO sólido y concreto?, ¿cuántas veces lo hacemos nosotros? ¿qué pasa en nuestros vínculos ante esta situación?.

Estas preguntas pretenden ser una muestra de las consecuencias de esta "confusión básica".

En general, vivimos limitados a una condición de Verdad basada en una confusión sobre interpretaciones que no siempre podemos fundamentar debidamente.

Volviendo al ejemplo del papel en el piso, por más esfuerzos lógicos que realicemos para dar cuenta del porqué del papel en el piso, nunca vamos a saber fehacientemente porqué está en el piso, salvo que encontremos a la persona que lo tiró y le consultemos sus intenciones. Hasta ese punto sólo podremos inferir distintos caminos posibles. Extraer conjeturas sin sustento.
Este mecanismo será la base del trabajo que emprenderemos en este espacio. El tema es muy extenso y lo seguiremos profundizando en próximas entregas.
De esta "confusión básica" surgen infinidad de situaciones que dificultan nuestra posibilidad de expresarnos con mayor claridad.

La invitación, en este caso, es a reconocer y aceptar el modo en que nosotros y los otros confundimos la realidad, hablando muchas veces en nombre de la VERDAD REVELADA y pagando un precio altísimo en nuestros vínculos y nuestro bienestar.

Hasta la próxima.



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(*) Ariel Goldvarg (coach@mvprensa.com.ar) es Coach ontológico certificado y locutor nacional.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta junio de 2005



Imagen:
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© MV Prensa / Junio de 2004




 
 
 
 
 
 
 


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