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En
tiempos donde los piquetes y los cortes de calles están
al día, los skaters tuvieron su propio reclamo.
Según ellos, en Buenos Aires no hay lugares públicos
para desarrollar este deporte. Por eso, el sábado
5 de junio realizaron la primera "Pateada Skater".
Pero a esa manifestación le siguió la
segunda pateada el 26 de septiembre, donde cerca de
300 personas protestaron arriba de las cuatro ruedas.
La primera protesta se inició en el Obelisco,
luego marcharon hasta el Correo Central, lugar emblemático
para los skaters porque allí se juntan todos
los fines de semana para practicar este deporte.
En cambio, la segunda se estiró un poco
más.
Comenzó en el Congreso para luego circular por
la Avenida Callao hasta Diagonal Norte. Una vez allí,
se deslizaron hasta la Plaza de Mayo donde coparon el
ministerio de Economía para hacer sus pruebas
con los skate. Las dos manifestaciones tuvieron su desenlace
en el Correo Central. En la primera organizaron hubo
varias competencias, en las que participaron las categorías
principiantes, mujeres y amateurs/pro. En la segunda,
mientras algunos demostraban sus destrezas con los skate,
de fondo se escuchaba la música de la banda de
hip hop Mustafa Yoda.
Las 15.30 era la hora pactada para el inicio de ambas
pateadas, pero ya una hora antes en los alrededores
había skaters de diferentes puntos de la capital
y del Gran Buenos Aires. También se sumaron skaters
cordobeses, marplatenses, uruguayos y Stavros Razis
de Chile.
El ideólogo de este inusual evento fue Juan Manuel
Villalba quien señalo: "En Estados Unidos
esto ya había ocurrido en el 2000". Para
él, este reclamo tiene que llegar a los oídos
de los políticos.
Para Ruben Ferrari, skater pro de la marca de zapatillas
nacionales Krial, el pedido de lugares públicos
para la práctica de este deporte es valedero
para terminar la batalla que tienen con los policías
que no los dejan andar por las calles de Buenos Aires.
Luego de finalizar ambas pateadas todos partieron con
rumbos diferentes, pero con la misma ilusión
a cuestas, esa en la que se imaginan un lugar público,
exclusivo para patear.
Gianfranco de Gennaro,
skater de profesión
Living la vida loca
Por Ezequiel Marini y Walter Tognolo
Anda en skate pero no lo toma como un trabajo, sino
como una diversión. Es uno de los skaters más
conocidos de Argentina. Tiene 30 años y dice
que su vida siempre va a estar relacionada con lo que
hace.
La placita frente al Correo Central, a una cuadra del
emblemático Luna Park, era el lugar de la cita.
Antes de que Gianfranco de Gennaro (Gianni) llegara,
chicos de todas las edades hacían "piruetas"
con sus skate por las escalinatas del edificio.
De repente, Gianni se baja de un Dogde 1500 color crema
y todos los rodean, se le acercan, le piden autógrafos.
Gorrito de lana, saco tejido por su madre (según
contó) y jeans negros con más de una caída
encima. Saluda con la mejor onda, se sienta de cara
al sol y comienza la charla.
De Gennaro es uno de los mejores skaters del país.
Con sus tres décadas encima, compitió
en casi todo el mundo. Alemania, Inglaterra, Estados
Unidos y Brasil son algunos de los países que
conoció, gracias al apoyo de las marcas que lo
auspician. "Salir y viajar a otros países
me abrió la cabeza", afirma. Gianni tiene
varias marcas que le brindan apoyo económico.
"Gracias a Dios, no tengo que salir a laburar.
Con los sueldos que tengo de Krial, Cristóbal
Colon y Tree me pago el alquiler del departamento y
como todos los días. Qué más puedo
pedir", dice agradecido.
Sus comienzos con el skate o deporte, como también
lo llama, fueron a los 14 años en Caballito,
donde se crió. Entre el grupo de amigos que compartía
todas las tardes andando sobre las cuatro ruedas se
encontraba su hermano menor, Guido, de 25 años,
quien lo indujo en la práctica. "Al principio
mis viejos no entendían lo que hacía,
pero cuando empecé a salir en revistas, a viajar
y a ganar un poco de dinero para ayudar en casa, lo
tomaron como un trabajo más", asegura.
De niño, Gianni practicó otros deportes:
jugó al fútbol en Argentinos Juniors y
en River Plate. Pero dice que su fuerte era el tenis.
Según Gianni, si no fuera por el skate, hoy estaría
haciendo algún otro deporte. "Yo sabía,
de chiquito, que mi vida iba a estar relacionada con
el deporte. Lo que pasa es que la pegué con el
más raro", confiesa.
También tiene su veta musical. Toca la guitarra
y tuvo sus minutos de gloria cuando subió al
escenario de Obras Sanitarias como invitado de Sepultura,
banda power brasileña, en 1993. "En esa
época tenía una banda con la que habíamos
sacado un disco y recorrimos toda la Argentina",
recuerda.
La charla se termina. Gianni se despide y se pierde
en la tarde que ya se confunde con la noche. Mientras,
allí enfrente, en las escaleras del Correo Central,
los chicos siguen pateando.
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(*) Ezequiel Marini (ezequiel@krialfootwear.com)
participó en MV Prensa desde octubre de 2004 hasta abril
de 2005.
Imágenes:
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© MV Prensa / Octubre de 2004
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