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Los paganos
Por Alejandro Cannizzaro*



En la Argentina, donde el folklore popular es prácticamente infinito, hay historias de personas que han sido elevadas al status de santo por campesinos o indígenas que mezclaron su cultura autóctona y tradicional con la impuesta por los conquistadores europeos.

De esa ensalada
religiosa nacieron, en todas las épocas, figuras paganas que la Iglesia Católica no ha podido erradicar del imaginario colectivo.

San la Muerte fue una persona convertida en santa por la devoción popular y por las creencias entremezcladas de dos mundos opuestos; el de los guaraníes con sus ritos y su magias y el de los sacerdotes jesuitas llenos de misticismos religiosos propios de los siglos XVI y XVII.

Según la leyenda, los Chamanes Guaraníes tenían por costumbre elegir un heredero -algo así como un aprendiz de brujo- para que la figura del Chaman (sacerdote y curandero) se perpetúe a lo largo del tiempo.

A modo de iniciación, el aspirante debía internarse en el bosque y sentarse durante 7 días en un tronco -especialmente designado para la ocasión-, sin comer ni beber.

En cierta ocasión, un joven fue designado sucesor al cargo por sus habilidades para contactarse con lo sobrenatural. Fiel a la costumbre fue a internarse al bosque y cumplidos los 7 días, no regresó. Su novia fue a buscarlo y encontró a su prometido muerto, convertido en calavera. Para recordarlo, le arranco el hueso de una falange.

A su regreso, la madre de la joven había enfermado de gravedad. La prematura viuda frotó el hueso sobre el cuerpo de la enferma rogando que su amado interceda en el mas allá y la cure. Reza la leyenda, que la enferma sanó milagrosamente.

El culto a San la Muerte perduró. Hoy el santo pagano tiene repercusión sobre todo en las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa. Sus seguidores lo invocan para resolver varios problemas vinculados a la vida cotidiana. Así, le piden que interceda para obtener el amor de alguien al mejor estilo San Antonio, para encontrar objetos perdidos y, emulo de San Cayetano, para conseguir trabajo.

La Iglesia Católica en Argentina no ha podido erradicar estos pequeños actos de paganismo que se multiplican sobre todo en el interior del país. Sin embargo, el catolicismo en Argentina se enfrenta a enemigos culturales más poderosos.

La Iglesia Universal del Reino de Dios, importada de Brasil e instalada en la Argentina desde 1990, cuenta con un sorprendente poder de convocatoria y es un inmenso imperio económico.

Sólo en Brasil tiene más de 2000 templos y aproximadamente 6 millones de miembros. Es, además, dueña de un Banco, dos periódicos, una revista, 30 emisoras de radio y la cadena de televisión TV Récord.

En Argentina, tiene iglesias desparramadas por todo el territorio. Igualmente,
si no logra que la gente entre a sus templos, le hablan por TV. Cuando finaliza la trasmisión de Canal 9, los pastores brasileros aparecen y con un portugués argentinizado prometen la cura de enfermedades gravísimas -llámese SIDA o alcoholismo, lo mismo da. Por igual precio exorcizan demonios y malos espíritus, entre otras empresas de índole espiritual. Eso si, aseguran los pastores que para que los fieles salven sus pecaminosas almas es fundamental la donación de dinero. No necesariamente el diezmo, puede ser más; la salvación no
es barata.

Así, la Iglesia Universal es otro paganismo que, lejos de ganarse el cielo, tiene varias causas abiertas por la justicia brasilera. El credo convocante de generosos fieles es acusado desde malversación de fondos hasta por la relación de la Iglesia con el Cartel de Cali y el lavado de dinero vinculado al narcotráfico. Creer o reventar.





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(*) Alejandro Cannizzaro (acannizzaro@mvprensa.com.ar) es periodista.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta agosto de 2006






Imagen:
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© MV Prensa / Enero de 2005

 


 
 
 
 
 
 
 


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