|
Es
sabido que los celos son malos consejeros y aquellos
despertados por una mujer, pueden resultar fatales.
Más de un hombre ha perdido la cabeza por amor y no
es raro encontrar a lo largo de la historia, caminos
donde el amor y la locura, se cruzaron. Vale decir que
no todas las locuras son iguales, pero algunas pueden
fácilmente volverse trágicas.
La historia de Eduardo Jorge Burgos, también conocido
como "el descuartizador de Barracas", es un fiel ejemplo.
Corría febrero de 1955, Aramburu era quien gobernaba
el país. Poco le importó a Burgos, un corredor de seguros,
de 30 años y con aspecto inofensivo, el destino de la
patria. Ese verano descubrió en el departamento de la
calle Montes de Oca al 200, del barrio porteño de Barracas,
el bolso de Alcira Methyger, su novia y en su interior,
una carta escrita por otro hombre. Según
su propia confesión los celos lo enloquecieron y la
mató de un golpe.
Acto seguido, arrastró el cuerpo al baño, lo metió en
la bañera y por último lo descuartizó en varias partes.
La policía estuvo bastantes días sin encontrar el cadáver.
Luego Burgos contó que, a modo de encomienda, armó prolijamente
paquetes y en su interior colocó los restos de Alcira,
para finalmente enviarlos a diferentes lugares de Buenos
Aires.
El descuartizador de Barracas, fue condenado a 20 años
de prisión. Una vez cumplida la condena Burgos, como
si nada hubiera pasado, volvió a vivir en el mismo departamento
de la calle Montes de Oca, donde cometió el asesinato.
-----
(*) Alejandro Cannizzaro (acannizzaro@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta agosto
de 2006
Fuente:
Diario Clarín, 30 de agosto de 1999
http://www.clarin.com/
Imagen:
http://www.agariscus.eresmas.net/
© MV Prensa / Abril de 2004
|