COLOR | Eduardo Jorge Burgos, el descuartizador de Barracas
Pedacitos de amor
Por Alejandro Cannizzaro*



Es sabido que los celos son malos consejeros y aquellos despertados por una mujer, pueden resultar fatales. Más de un hombre ha perdido la cabeza por amor y no es raro encontrar a lo largo de la historia, caminos donde el amor y la locura, se cruzaron. Vale decir que no todas las locuras son iguales, pero algunas pueden fácilmente volverse trágicas.

La historia de Eduardo Jorge Burgos, también conocido como "el descuartizador de Barracas", es un fiel ejemplo. Corría febrero de 1955, Aramburu era quien gobernaba el país. Poco le importó a Burgos, un corredor de seguros, de 30 años y con aspecto inofensivo, el destino de la patria. Ese verano descubrió en el departamento de la calle Montes de Oca al 200, del barrio porteño de Barracas, el bolso de Alcira Methyger, su novia y en su interior, una carta escrita por otro hombre.
Según su propia confesión los celos lo enloquecieron y la mató de un golpe.


Acto seguido, arrastró el cuerpo al baño, lo metió en la bañera y por último lo descuartizó en varias partes. La policía estuvo bastantes días sin encontrar el cadáver. Luego Burgos contó que, a modo de encomienda, armó prolijamente paquetes y en su interior colocó los restos de Alcira, para finalmente enviarlos a diferentes lugares de Buenos Aires.

El descuartizador de Barracas, fue condenado a 20 años de prisión. Una vez cumplida la condena Burgos, como si nada hubiera pasado, volvió a vivir en el mismo departamento de la calle Montes de Oca, donde cometió el asesinato.




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(*) Alejandro Cannizzaro (acannizzaro@mvprensa.com.ar) es periodista.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta agosto de 2006





Fuente:
Diario Clarín, 30 de agosto de 1999

http://www.clarin.com/
Imagen:
http://www.agariscus.eresmas.net/

© MV Prensa / Abril de 2004

 


 
 
 
 
 
 
 


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