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Personas
desesperadas porque se incendiaron sus precarias casillas
de cartón. Vecinos indignados por la proliferación
de construcciones de torres que debilitan los cimientos
de las casas anexas y hacen colapsar los servicios públicos.
Hombres y mujeres expulsados de su vida rural por el
avance de la frontera agrícola. Terrenos y casas
tomadas por familias enteras. Dudas, confusión
y desasosiego de los clientes en los bancos que publicitan
créditos para acceder al sueño de la vivienda
propia. Desazón en la búsqueda de casas
ante el incremento de los alquileres. Sólo una
escueta radiografía de imágenes que aparecen
a diario en los medios y que, reunidas, nos permiten
contextualizar una realidad que por donde se la mire
nos interpela sobre la violación de un derecho
humano: el derecho a la vivienda.
Periodismo Social inicia hoy una serie de notas que
a lo largo del año hará visible el trabajo
de organizaciones sociales que trabajan para que las
personas puedan "disponer de un lugar donde poder
abrigarse si se desea, espacio, seguridad, iluminación
y ventilación adecuadas, infraestructura básica
y una situación adecuada en relación con
el trabajo y los servicios básicos, todo ello
a un costo razonable", según la afirmación
de Naciones Unidas. El derecho a la vivienda, ha dicho
la ONU, "se debe garantizar a todos, sean cuales
fueren sus ingresos y/o su acceso a
recursos económicos".
La
serie se inicia con un reportaje Sebastián Tedeschi,
un argentino que desde Porto Alegre en Brasil, ejerce
como Coordinador para América del Centro por
el Derecho a la Vivienda contra Desalojos (COHRE),
una organización no gubernamental internacional.
Con Tedeschi se profundiza la temática de la
ciudad. Propone una reforma urbana en Argentina, explica
cómo puede hacerse y por qué es necesaria.
Los desalojos. "No puede ser que el mejor negocio
en Argentina sea la construcción o el alquiler
de vivienda cuando estamos en un tremendo déficit
habitacional. El mejor negocio es uno de los principales
problemas", afirma. Además asegura que "el
gobierno le da mucho más a las empresas privadas".
Democratizar la urbe
-¿De qué hablamos cuando decimos derecho
a la vivienda?
-Cuando decimos que hay derecho a la vivienda estamos
diferenciándonos de lo que es una política
discrecional. Tener derecho significa ser titular de
algo que puede exigirse y esto es lo que diferencia
la simple política de vivienda que todo gobierno
tiene, lo que no significa que se respete un derecho,
eso ocurre cuando las personas pueden reclamar cuando
se incumple.
-¿Qué política tiene este gobierno?
-Frente a la década del `90, en la que no había
inversión, este gobierno puso una inversión
importante en el sector. Pero creo que el gobierno pensó
mucho más en la idea de reactivación industrial,
sobre todo en construcción. Y tuvo efectos negativos,
porque la gran inversión pública a través
de las empresas de construcción generó
la suba en el precio de los materiales y una gran dificultad
para los procesos de autoconstrucción, en los
que la gente es protagonista.
-¿Qué rol cumplen en la definición
de estas políticas las personas afectadas?
-En términos macro existen programas para incentivar
el sector a través de los privados y también
dando dinero a las cooperativas. Ahora, el gobierno
le da mucho más a una empresa privada, incluso
para pagar el terreno, beneficio que no reciben las
cooperativas. Hoy hacer una vivienda en cooperativa
es casi imposible, salvo que busquen dinero por otro
lado, como el caso del MTL.
Tedeschi se refiere al flamante complejo de viviendas
levantado en el barrio porteño de Parque Patricios,
construido por el Movimiento Territorial de Liberación
(MTL-CTA) y su Cooperativa Emetele, que luego de 30
meses y con la participación de 400 trabajadores
que participaron de su construcción, es hoy una
realidad.
-Y está el tema de las famosas listas de adjudicatarios...
-El otro gran tema es que los programas se conciben
en forma autoritaria, porque la gente no tiene participación
en la lista de adjudicatarios, para lo cual habría
que tener una lista de prioridades establecidas de antemano
por el gobierno y otras consensuadas con las personas.
Todos los conflictos que se viven en los últimos
tiempos sobre invasión en terrenos o casas tienen
que ver con la poca claridad en la lista de adjudicatarios.
-Y en muchas provincias estar en esa lista depende
de favores partidarios...
-Obviamente, porque se abre una disputa política
cotidiana y se instala la necesidad de acercarse al
puntero que manipula el listado. Estas son falencias
graves.
-¿A las personas les falta la información
para reclamar por este derecho?
-Claro, porque históricamente la relación
que construye el Estado es de esta manera. El origen
de casi todos los punteros políticos es de compromiso
y generosidad con su barrio, pero el Estado le delega
funciones que no le corresponden: "Vos hacé
la lista"; "vos repartí medicamentos".
Y en definitiva les da un poder sin control y crecen
con esta práctica y es muy difícil cambiar
esta práctica en las comunidades porque la gente
se acostumbró a comunicarse con el Estado a través
de estas personas.
-¿Hay casos exitosos en Argentina y otros
países que podamos aplicar?
-Fuera de Argentina existen. El caso testigo es Brasil
que tiene una política urbana que se construye
democráticamente. Tiene un Consejo de las Ciudades,
una Conferencia Nacional de las Ciudades, donde participan
representantes de las organizaciones de base, de los
gremios, de los profesionales, de las empresas... todos
juntos discuten la política urbana, cuales son
las prioridades. Es una discusión que comienza
en los municipios y termina siendo nacional.
-Es de imaginar que también participan representantes
de las favelas...
-Exacto. Los líderes de las favelas son los más
fuertes en las distintas instancias de debate y la mayoría
de las discusiones se ganan articulando con la gente
de las favelas, generando alianzas entre favelas, organizaciones
sociales, algunos municipios y gremios de arquitectos.
Hay una participación real y orgánica.
-¿Cómo evalúa el rol de los
Institutos de la Vivienda
que dependen de gobiernos provinciales?
-La idea original estaba bien inspirada, se trataba
de que estos organismos descentralizarán la política
de vivienda, que cada provincia pudiera discutir de
acuerdo a su perfil cultural y sus necesidades el perfil
de vivienda que necesitaba. Pero los programas actuales
pasan por encima de las provincias, son centralizados,
inclusive el Plan Federal II va de Nación a los
municipios directamente. Y con gran presión,
porque los apuran a los intendentes para que se hagan
cargo de las construcciones y no se da el espacio social
para construir un proyecto con la comunidad del lugar,
para que definan qué quieren hacer en sus espacios,
conocer de qué viven.
Cuando uno construye un barrio tiene que pensar cómo
es la vida de la gente, cómo son sus lazos sociales,
su estrategia de supervivencia económica... ¿son
cartoneros?, ¿tienen comercios? El plan de vivienda
tiene que adecuarse a esas necesidades fomentando el
trabajo y la sostenibilidad. De qué vale construir
una casa si después la gente vuelve a, por ejemplo,
engancharse para tener electricidad, es decir reproduciendo
esquemas de vida anteriores porque el proyecto es insustentable.
Se construyen o proyectan barrios y se prohíbe
colocar comercios ¿Por qué la gente de
la Villa no puede tener comercios? O no hay espacio
para que quienes cartonean coloquen sus carros y sus
papeles. No se piensan esas cosas.
-¿Faltan leyes para proteger este derecho?
-El gran ausente es el tema de regularización
de vivienda en Argentina. El 30 por ciento de la población
no tiene título de propiedad del lugar donde
vive y esta carencia también produce problemas
para implementar los planes del Gobierno. El tema quedó
fuera de agenda, sumado a la furia inmobiliaria especulativa
en Buenos Aires, la disputa por las tierras en Bariloche
y Córdoba, por mencionar solo dos ejemplos. En
Córdoba fue terrible, hubo un proceso de expulsión
de las villas del centro de la ciudad para las afueras,
construyendo ghetos a pocos kilómetros del centro
para sacar a los pobres del disfrute de lo urbano.
Quedarse
sin techo
"Los
desalojos son una de las peores violaciones a los derechos
humanos -asegura Sebastián Tedeschi-, porque
no es sólo sacar la seguridad del hogar, implica
además maltrato, muchas veces violatorio de derechos:
Se viola el derecho a la vivienda y muchos derechos
sucedáneos. La gente empieza a vagar por la calle
buscando donde vivir, o se amontonan en condiciones
inhumanas, se desarticula su red de contención
familiar... Los organismos y documentos internacionales
que forman parte de nuestra Constitución consideran
al desalojo violatorio de derechos y son justificados
en excepcionales circunstancias"
Si bien la Constitucional Nacional ha incorporado todos
los pactos internacionales que protegen el derecho a
la vivienda, el Congreso no ha legislado para adecuar
las leyes a las pautas internacionales y los jueces
en raras ocasiones utilizan los argumentos que ofrecen
esos pactos.
"Un solo juez -recuerda Tedeschi- aplicó
la normativa internacional a la que está acogida
Argentina. Fue en 2004, un magistrado de la Ciudad de
Buenos Aires que suspendió el desalojo hasta
tanto el Gobierno brindara una alternativa habitacional
a las familias. El concepto que aplicó tenía
que ver con no gastar dinero público de los tribunales
y de la policía para hacer nacer una violación
de derechos humanos, el dinero público se gasta
para satisfacer derecho".
-Volvemos a la ausencia de leyes, está escrito
en la Constitución pero falta la norma del Congreso.
Las leyes de desalojo que tenemos están pensadas
-por la historia de nuestro país- para beneficiar
a los dueños.
-Sí, incluso durante el gobierno de Menem se
avanzó en la posibilidad de desalojos "express",
ya que antes de tener sentencia podían desalojar.
Se viola el debido proceso, el derecho a la legítima
defensa, es una barbaridad. También se usa denunciar
un delito de usurpación y después nunca
se prueba si hay culpables, no hay condena judicial,
pero se abre un proceso penal que posibilita desalojar
a las personas. Se usa al Poder Judicial para violar
derechos y el Poder Judicial se deja usar. Miran sólo
los Códigos y no la Constitución y los
jueces tienen que aplicar todo el Derecho.
-¿Cuál es la postura de su organización
en casos de ocupación de tierras o viviendas?
-La Argentina se ha poblado a través de ocupación,
la mitad de la tierra de Patagonia, por ocupación
militar, entonces el problema es que la legislación
civil está pensada desde la inscripción
registral. Lo importante es quien está registrado
y no se le da importancia a la posesión que es
la relación real. Hay cientos de inscriptos como
propietarios que jamás usaron esa propiedad y
no hay sanción por la no utilización.
Entonces, por un lado la gente tiene derecho a buscar
donde vivir, y si bien como organización no apoyamos
las ocupaciones, cuando ya se efectivizó y nos
piden asesoramiento nosotros les proveemos asistencia
jurídica.
El Estado argentino debería proveer instrumentos
de regularización. Por ejemplo, en Brasil si
una persona vive en un lugar por más de tres
años, tiene el derecho a iniciar un proceso de
usucapión urbana que es la prescripción
para adquirir el dominio.
-¿Y en Argentina?
-Acá existe la prescripción veinteñal,
y de diez años con justo título y la ley
Pierri que fue reglamentada en algunas provincias que
abrevia a tres esa posibilidad pero antes de 1989, pero
no se entiende porque hasta esa fecha.
-¿Por dónde empezar a debatir y buscar
soluciones para la problemática de las viviendas?
-Por procesos participativos, un ordenamiento que busque
áreas de vivienda social. Ahora todo el tiempo
hay inversores inmobiliarios que aprietan a la gente
para que le vendan sus casas antiguas para construir
torres. Qué tipo de casas se construyen, dónde
están las áreas de interés social,
identificar los inmuebles especulativos y sancionarlos
fiscalmente, porque habiendo crisis habitacional no
puede haber gente que haga negocios con la vivienda.
No puede ser que el mejor negocio en Argentina sea la
construcción o el alquiler de vivienda, cuando
estamos en un tremendo déficit habitacional.
El mejor negocio es uno de los principales problemas".
Qué
hace COHRE
-¿Qué
trabajo realiza COHRE?
-Toda actividad que incluya luchar por que se cumpla
el derecho a la vivienda, la lucha contra los desalojos,
temas de patrimonio y vivienda, y el derecho a la vivienda
de las mujeres, éste último se comienza
a implementar este año en Argentina. También
brindamos estrategias para denunciar y reclamar ante
la violación de derechos a nivel nacional e internacional.
-Hicieron
un trabajo en conjunto con el Centro de Estudios Legales
y Sociales (CELS) muy completo sobre Argentina.
-Sí, trabajamos con aliados según los
temas, la investigación con CELS es del 2004
(ver documento
completo en PDF) y ahora compartimos el trabajo
en Villa La Cava.
Para
este año COHRE maneja dos agendas en el país,
una indígena que implica acompañar el
proceso de las comunidades de la Puna, en Jujuy, en
su lucha por la titulación de los territorios
colectivos. Los asesoramos en estrategias jurídicas
ya que están transitando un lento periodo judicial
y trabajamos con la red Warmi que integran distintas
organizaciones. Y la agenda urbana que incluye todo
el país y junto a distintas organizaciones impulsamos
La Declaración por la Reforma Urbana, donde promovemos
temas como una ley marco de vivienda, programas de regularización
de asentamientos informales basados en derechos, reformas
al Código Procesal Civil y Penal en relación
a desalojos para que responda a los estándares
de derechos humanos, entre otros puntos.
-¿Cómo
es en la práctica el trabajo del Centro?
-Generando y participando de una discusión pública
donde estén los sectores del Estado y la sociedad
civil para promover la participación de las personas
afectadas en la política de vivienda, porque
en general se escribe desde arriba, por lo tanto se
trata de democratizar.
Sobre
COHRE- www.cohre.org
El Centro por el Derecho a la Vivienda contra Desalojos
(COHRE) fue creado en 1994 como una organización
no gubernamental internacional e independiente. La ONG
está comprometida en asegurar el pleno gozo de
los derechos económicos, sociales y culturales
para todos y en todo lugar, con un enfoque particular
en el derecho a la vivienda adecuada. Además,
está reconocida como organización con
estatus consultivo ante la Organización de los
Estados Americanos (OEA) y la Organización de
las Naciones Unidas (ONU).
En la Ciudad de Buenos
Aires
-¿Hay un plan para definir qué hacer
con las villas?
-No hay un plan, si bien hubo intentos institucionales.
La Constitución de 1996 de la Ciudad de Buenos
Aires habla en el artículo 31 de derechos. Luego
la ley 148 que plantea un plan de regularización
de las villas que nunca se implementó.
-¿Por qué?
-Mi impresión es que se privilegió una
relación clientelista. Se avanzó en barrios
como Villa 21 y 24, la del Bajo Flores, porque no había
disputas territoriales con inversores, pero en Villa
31, con 70 años de historia, no se avanzó
debido a que hay proyectos de desarrollo inmobiliario
en Puerto Madero II. Se pretende transformar el puerto
de cargas en un puerto para embarcaciones de lujo, se
quieren mover las vías, hacer una bajada para
la autopista para que quienes tengan mejores recursos
económicos puedan llegar más rápido
al centro... entonces la situación es muy clara
y encima se echan culpas entre el gobierno local y nacional
para enfriar la situación y extender la resolución
del tema, hasta que en algún momento alguien
se anime y desaloje a la gente.
Según un informe presentado por la Defensoría
del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, en los asentamientos
de emergencia viven unas 12 mil personas, que sumadas
a los habitantes que residen en las villas conforman
un núcleo de unos 150 mil personas marginadas.
-En el informe que mencionaba antes y que hicieron
junto al CELS se habla de 120 mil personas sin techo
en Ciudad de Buenos Aires y 100 viviendas desocupadas.
¿Saben si esas cifras se mantienen?
-Es peor, a pesar de que no tenemos cifras nuevas aún,
porque al ver los precios del mercado inmobiliario uno
deduce que se profundiza la crisis del sector. Además,
se construye cada vez más para alquilar a extranjeros;
se hacen casas para millonarios, es decir se construye
para ricos, pero no hay tantos para la cantidad de construcciones
que se hacen. Y no se construye para la clase media.
+[INFO]:
-COHRE
www.cohre.org
-Desalojo Cero
http://es.habitants.org/article/archive/460/
-Centro de estudios Urbanos y Regionales (CEUR) - Buenos
Aires
www.cea.uba.ar/CEUR/pagina-oficial-CEUR/index.html
-Asociación Civil CANOA - Santa Fe
www.canoa.org.ar
-Centro Experimental de la Vivienda Económica
(CEVE) - Córdoba
www.ceve.org.ar
-Un techo para mi país
www.untechoparamipais.org.ar
-Fundación pro vivienda social
http://www.fpvs.org/home.php
-ACORN, Asociación de Organizaciones Comunitarias
Para La Reforma Ahora
http://acorn.org/index.php?id=10599&L=1&10599=
-Fundación Sagrada Familia
www.sagradafamilia.org.ar
-Un techo para mi hermano- Río Negro
www.untecho.org.ar
-Fondo Nacional de la Vivienda
http://www.vivienda.gov.ar/prog_fonavi_respon.htm
-Universidad Nacional de General Sarmiento
http://www.ungs.edu.ar/publicaciones/resumen/res_lu8.html
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(*) Periodismo Social (http://www.periodismosocial.org.ar/)
es una iniciativa fundada en 2000 por
Alicia Cytrynblum, periodista especializada en temas
sociales. PS colabora con los periodistas para facilitar
un abordaje más equitativo del sector social
en los medios de comunicación con el objetivo
de mejorar el diálogo entre ambos actores.
Fuente:
Periodismo Social (marzo de 2007)
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Imágenes:
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http://www.creaurban.com.ar/
http://www.jauregui.arq.br/
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MV Prensa / Abril de 2007
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