|
Cuando
Guillermo descubrió que figuraba como deudor
irrecuperable en la central de riesgo crediticio Veraz
por una tarjeta de crédito que nunca tuvo ni
solicitó, fue al Banco Provincia a averiguar
el por qué. Allí encontró esa misma
tarjeta bajo el rótulo de "No entregada".
Después
de quince años,
y a pesar de la prueba contundente que rescató
a su favor, sigue siendo considerado un moroso irreductible.
Daniel
Monastersky sí recibió una tarjeta a su
nombre y en su casa. En este caso, de parte de Banco
Río.
Como abogado y conocedor de la Ley 25.326 de Protección
de Datos Personales, pidió saber de dónde
habían salido los suyos, ya que nunca había
operado con la entidad.
El
banco sólo adujo que les habían sido cedidos
por una empresa de venta de electrodomésticos.
Al negársele así el acceso a su información
personal, Monastersky inició una demanda.
"Antes
de la sanción de la norma en 2000, la mayoría
de los reclamos tenía que ver con Veraz. Hoy,
las demandas por tráfico de datos son contra
todo tipo de empresas y no reclaman resarcimiento económico,
sino moral. Lo importante de estas causas es que ayudan
a difundir la Ley" afirma el abogado Gustavo Tanús,
ex miembro de la Agencia de Protección de Datos
de España.
Aunque
judicialmente resulta difícil ponderar el daño
ocasionado por el mal uso de los datos personales, lo
cierto es que esta acción puede derivar en la
emisión de una tarjeta de crédito no deseada
así como también, en el peor de los casos,
dar lugar a un secuestro.
Hay
muchas formas ilegales de recolectar información:
sobornar a un empleado del Anses es una de ellas. Poco
después de la devaluación, una marca de
electrónica introdujo en el país televisores
último modelo a precio dólar. La agencia
de marketing contratada para venderlos consiguió
un listado de personas con ingresos superiores a 20
mil pesos, y los aparatos se agotaron en menos de una
semana.
Una
fuente del Banco Provincia asegura que, habitualmente,
sucursales de la zona Oeste del Gran Buenos Aires compran
al club Sociedad Italiana de Tiro Al Segno (SITAS) de
la localidad de El Palomar, información acerca
de sus afiliados para ofrecerles tarjetas de crédito.
Por cada una que colocan le pagan al club 50 pesos.
Internet
también es una fuente ideal para conseguir información
por vías ilegales. El abogado Pablo Palazzi inició
una demanda por haber recibido correo spam vía
e-mail.
"Según
la ley argentina, si alguien envía una oferta
publicitaria por correo o por fax se puede pedir que
no lo haga más. En este caso, que iniciamos hace
más de dos años, se ofrecían los
datos de 45 mil usuarios de Arnet, 50 mil de Ciudad,
14 mil de Data Market y 14 mil de Fibertel, todos ilegales.
La conclusión es que el spam así no se
puede detener. Si cada persona que recibe un correo
de este tipo se ve obligada a iniciar un juicio a tres
años, esto nunca va a terminar", indica
Palazzi. El fallo por este caso se espera recién
para fines de este año.
Otro
método para la obtención ilegal de información
vía Internet es el fishing (pescar) Consiste
en el envío de un correo electrónico,
supuestamente remitido por un banco, en el que se pide
la actualización de los datos personales. El
link en cuestión es un engaño: deriva
en un sitio web que capta la información para
después venderla.
La
Argentina es el primer país de América
Latina que cuenta con una ley de protección de
datos personales, que prevé multas de hasta 100
mil pesos y condenas de hasta 3 años de prisión
por el mal uso de la información. Sin embargo
hasta el momento nadie ha recibido sanciones.
"El
tema de proteger los datos personales se instaló
en el país en 1994 con la inclusión del
recurso de habeas data en el artículo 43 inciso
3 de la Constitución Nacional", explica
Palazzi, autor de varias publicaciones sobre el tema.
La Ley de Protección de Datos Personales fue
sancionada recién en 2000 y reglamentada mediante
el decreto 1558/01 un año después. En
ese momento también se creó la Dirección
Nacional de Protección de Datos Personales (DNPDP),
dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Según
la ley, cualquiera puede recabar el nombre, número
de documento, CUIT/CUIL, ocupación, fecha de
nacimiento y domicilio de una persona, siempre que los
datos sean obtenidos de fuentes de acceso público
irrestricto o con el consentimiento del titular.
En
cambio, los de origen racial y étnico, condición
sexual, opiniones políticas, convicciones religiosas,
y afiliación sindical, denominados "sensibles",
no pueden conseguirse de ninguna manera. Empero, las
empresas de informes patrimoniales como Veraz, están
exceptuadas de requerir el consentimiento del cliente,
según establece el artículo 26 de la ley.
"Sólo
se solicita la autorización del titular. La Ley
regula cómo debe tratarse la información,
pero para manejarla bien hay que invertir", explica
Tanús.
Fernando
Peydro, vicepresidente primero de la Asociación
de Marketing Directo e Indirecto de la Argentina (AMDIA)
-que reúne a más de 200 asociados-, se
defiende. "Nuestro código de ética
fue homologado por la DNPDP el año pasado. Lo
que ocurre es que hay muchos que hacen las cosas mal
y ensucian el trabajo de quienes nos atenemos a la ley",
dice.
"Contamos
con una muy buena legislación, que no posee el
resto de Latinoamérica, lo cual es muy importante.
De todos modos, la actividad es muy difícil de
controlar", reconoce Alejandra Gilf Garbó,
fiscal ante la Cámara de Apelaciones en lo Comercial
de la República Argentina.
La
Unión Europea reconoció que el país
es un lugar seguro en cuanto a la protección
de datos personales. Tanús, sin embargo, aclara
que ese reconocimiento no tiene un fundamento serio.
"Se produjo simplemente porque acá existe
una ley que es copia de la española, pero realmente
no saben cómo funciona. Si bien es cierto que
hay mucho trabajo detrás, todos hacen lo que
quieren", afirma.
El
primer intento por contar con un registro de control,
por ejemplo, no arrojó resultados óptimos.
Según el Primer Censo Nacional de Archivos, Registros,
Bases o Bancos de Datos Privados, realizado en 2004,
en la Argentina sólo existen cerca de mil bases
de datos. "Esto es irreal. Para darse una idea,
sólo el grupo Mapfre de España cuenta
con 360 bases registradas. Imaginemos la cantidad que
puede poseer en la Argentina una empresa como Swiss
Medical, que incursiona en seguros, clínicas
y gimnasios, entre otras cosas. El problema es que no
hay conciencia, la mayoría piensa que no se le
aplicará la ley, que es un registro que apunta
sólo contra Veraz", asegura Tanús.
Mónaco
afirma que pocas empresas de información patrimonial
se atienen a la normativa. "Algo fundamental que
hacemos en Fidelitas es validar los datos para saber
si son acertados. Por ejemplo, en los registros debe
figurar si el DNI es original o no porque hay muchos
problemas con el robo de documentos. Es común
que luego les pongan la foto de un tercero y saquen
cuentas corrientes con otra identidad. Entonces, cuando
el titular verdadero quiere sacar su propia cuenta,
no se lo permiten por moroso".
Los
especialistas consultados coinciden en que el mayor
obstáculo a vencer es la difusión de este
derecho.
"Esto
recién empieza, es como Defensa del Consumidor,
que hace unos años casi ni existía y hoy
es conocida por todos", admite Palazzi. En España,
por ejemplo, existe una ley desde 1991 y recién
hoy se ha registrado apenas el 50 por ciento del total
de bases de datos.
El
90 por ciento de quienes quieren saber qué información
se posee de ellos no obtienen respuesta y en los pocos
casos en los que se les contesta, se les oculta información
o se les responde fuera del término de los diez
días que establece la ley.
"En
la Argentina no hay una política de protección
de la información. El sistema va a funcionar
recién a partir del Registro y cuando empiece
a haber sanciones", sostiene Tanús.
A
Bush no se le escapa nadie
En
septiembre de 2001, la empresa norteamericana ChoicePoint
le vendió al gobierno de los Estados Unidos información
ilegal de ciudadanos argentinos.
Alejandra
Gilf Garbó, fiscal ante la Cámara de Apelaciones
en lo Comercial, denunció el caso hace dos años.
"Bajo la excusa de la lucha contra el terrorismo,
ChoicePoint y el Departamento de Justicia de los EE.UU.
firmaron un contrato por 11 millones de dólares,
en el que la empresa se comprometía a brindar
información personal de ciudadanos de diez países
latinoamericanos, entre ellos, la Argentina" explica.
Algunos
de los datos que ofrecía la compañía
eran nombre y apellido, información crediticia,
archivos judiciales, bienes registrables, inmuebles,
registros en empresas aseguradoras, información
médica, y licencia de conducir.
En
el país no es posible acceder legalmente a esa
información. Para Gilf Garbó, "si
realmente hubiera habido razones de seguridad, el gobierno
norteamericano debería haberle pedido la información
al argentino. Los datos que compraron fueron obtenidos
ilegalmente".
La
abogada afirma que la causa judicial iniciada contra
ChoicePoint impidió que la empresa siguiera transfiriendo
información. "A pesar de no haber condenados,
el caso sirvió para tomar conciencia de que la
protección de los datos es necesaria", concluye.
-----
(*)
Mario Yannoulas (myannoulas@mvprensa.com.ar)
y Javier Monti (jmonti@mvprensa.com.ar) son periodistas.
Yannoulas participa en MV Prensa desde julio de 2004
y Monti desde la fundación del medio, en abril
de 2004.
Imágenes:
http://www.ex-cle.com/
http://www.domweb.com.br/
http://www.elperiodista.cl/
http://www.nature.com/
©
MV Prensa / Julio de 2005
|