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Un
buen día el vecino de enfrente decidió que ya no podía
controlar su consumo de cocaína y buscó ayuda. Lo planteó
abiertamente en la familia que, casi paralizada de pánico,
pidió auxilio a la institución más cercana. Al vecino
lo internaron en
un
centro de rehabilitación, recibe la visita de sus parientes
todas las semanas y no se sabe muy bien cuando aparecerá
de nuevo por el barrio. Hasta aquí nada nuevo. Sucede
en cada vecindario del país. Alentador. Pero, ¿cómo
lo curan?
Existen
en la Argentina y en todo el mundo dos corrientes frente
al trato de las adicciones: abstencionismo y reducción
de daños. El abstencionismo consiste, concretamente,
en un tratamiento de corte definitivo con el consumo.
Abstención. Se acabó lo que se daba. Hasta ayer el vecino
tomaba cocaína, hoy se internó y no consume más. Por
otro lado la corriente de reducción de daños plantea
un "mientras tanto". Un trabajo progresivo. El que se
droga, que se drogue si no hay más remedio, pero que
tome ciertos recaudos para disminuir daños y riesgos
para sí y para su entorno.
Jorge Ruiz, Director del Área de Prevención de las Adicciones
de la Subsecretaría de Desarrollo social de la Municipalidad
de La Plata aclara: "En la Argentina se trabaja con
la corriente abstencionista. La de reducción de daños
es una corriente europea. Para los que trabajamos con
adictos, no hay otra manera de que la persona se recupere
si no es dejando todo. Entonces le planteamos al adicto
de entrada abstinencia total. Y se puede, no es imposible.
Hay mucho verso con eso de la abstinencia y de dejar
al adicto sin su droga. Tiene sus diferentes aristas
y matices, según la droga que consuma. Pero las que
se consumen acá en la Argentina no tienen un poder adictivo
tan terrible. Es cómo se la banca cada uno".
En cambio, para la licenciada en Servicio Social, Graciela
Touzé, directora de la Fundación Intercambios, la perspectiva
es otra: "En la mayoría de los programas para eliminar
el consumo de drogas le ponen como condición a la persona
que se acerca que deje de drogarse. Esto es bastante
paradojal. Si alguien pide ayuda para hacer algo que
no puede solo, no se le puede poner como condición para
ayudarlo que haga eso". Desde esta mirada también se
habla de usuarios de drogas y no de adictos. La Fundación
Intercambios plantea salir al encuentro de la población
usuaria de drogas. Trabaja desde la prevención. Por
ejemplo, para la reducción de riesgos de contagio del
virus del VIH, no compartir jeringas.
Ambos coincidieron, sin embargo, en que las drogas que
más se consumen en la Argentina son la cocaína, inhalada
o inyectada, la marihuana y los psicofármacos. Se habla
de la presencia de drogas de diseño pero no de manera
masiva como las anteriores. No todavía.
¿Cómo trabajan?
Jorge Ruiz fundó a mediados de los '80 en la ciudad
de La Plata, una institución para el tratamiento de
las adicciones. Aser. La idea surgió por la necesidad
de ayudar a un amigo con problemas con la cocaína. Se
contactó con Carlos Novelli, fundador del programa Andrés
y comenzaron a trabajar en conjunto. Se tomaron modelos
de Italia y de Estados Unidos. Ruiz dice que la base
de los adictos, "en todos", es la misma. Consuman lo
que consuman. "La base del adicto es su propio malestar
interior. No hay un tratamiento especial por cada droga.
Hay que tratarlos por qué están mal, frustrados, mucha
soledad, o mucho dolor, o cosas que le han pasado".
En las instituciones para el tratamiento de las adicciones,
públicas y privadas, la modalidad de trabajo es similar.
Son grupos operativos terapéuticos, donde además se
realizan diferentes actividades y se asignan consignas
a cada integrante. Están coordinados por operadores
que, en muchos casos, han sido tratados en estos mismos
centros y son supervisados por psicólogos y psiquiatras.
Graciela Touzé explica que desde Intercambios, con todas
las drogas se trabaja desde una postura similar: ver
qué sustancia se está consumiendo y cómo se está consumiendo.
Y en todos los casos ver cuál es la manera de reducir
daños y riesgos. No se trata puntualmente la adicción
o el abuso de drogas sino, mientras tanto, disminuir
los daños que estos usos suelen traer aparejados.
Desde ambos enfoques se busca mejorar la calidad de
vida de quien consume drogas. Con miradas diferentes,
en veredas a veces opuestas, el objetivo, casi, es el
mismo.
Intercambios trabaja para reducir riesgos. Con quienes
consumen alcohol: consejos para evitar o disminuir la
resaca, sortear situaciones de violencia y confrontación.
Con la pasta base, proveyendo de pipas de madera, porque
las de fabricación casera por lo general producen emanaciones
altamente nocivas y agregan un daño más al que la droga
en sí ya produce. Para impedir contagios se distribuyen
entre los usuarios con los que la Fundación trabaja,
kits de inyección, esto es, jeringas, agujas descartables,
agua destilada.
Jorge Ruiz, desde el Área de Prevención de las Adicciones,
propone un trabajo por zonas, donde los propios vecinos
toman cursos que alientan la práctica de deportes o
el desarrollo de una actividad artística en niños y
jóvenes para mantenerlos alejados del consumo de drogas.
Ruiz define esta tarea como Prevención Inespecífica.
A los usuarios de drogas se los deriva a centros de
internación o ambulatorios para su tratamiento.
Ahora bien, ¿es posible recuperarse?
JR: "Sí, la recuperación existe. Yo puedo dar fe que
existe. No es fácil, pero existe".
Entonces para hacer un tratamiento para el consumo de
drogas existen dos caminos: o reducir los riesgos y
trabajar en el consumo paulatinamente o acceder a un
tratamiento en algún centro de rehabilitación dejando
todo desde el primer día. Usted elige.
Intercambios, Asociación Civil para el
estudio y atención de problemas relacionados con las
drogas: (54) 11 4954 7272
Orientación en adicciones (Provincia de Buenos Aires):
0800-222-5462
Vea notas relacionadas:
Reducción
de Daños / Abstencionismo
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(*) Malena Golstein (malencka@yahoo.com) es periodista.
Participó en MV Prensa desde abril de 2004 hasta mayo
de 2005
Imagen:
http://www.drugidbible.com/
© MV Prensa / Mayo de 2004
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