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Luego
de su paso por la ciudad de Buenos Aires durante el
VI Festival de Cine Alemán, los directores Andreas
Dresen, de Verano en Berlin (Sommer vom balkon), y Till
Endemann, de La sonrisa del monstruo marino (Das Lächel
der Tiefseefische) conversaron con MVPrensa. Sus producciones,
algunas
de las diferencias existentes entre la creación
cinematográfica en su país y el resto
del mundo y, fundamentalmente, la percepción
que estos talentosos creadores germanos tienen de la
sociedad mundial, son parte esencial de una entrevista
que excede por mucho cualquier límite que pueda
marcar el séptimo arte. Dresen, de excelente
humor y gran predisposición, y Endemann, agregando
durante la charla algunas acotaciones cómplice
en español, irán, de menor a mayor, reivindicando
la función social que cumplen las obras basadas
en la cotidianeidad misma.
-¿Qué fue lo que más le atrajo
del guión para dirigir Verano en Berlín?
-Andreas Dresen: Cuando lo leí por primera vez
estaba pasando por un momento de mucha tristeza, mucha
soledad y la historia me llegó al corazón.
En lo que les pasa a las dos chicas de Verano en Berlín
pude encontrar muchas situaciones serias que uno vive
dentro de la sociedad, pero contadas con ligereza, lo
que para mí resulta muy interesante.
-Entre
el público y la crítica hay discrepancias
entre clasificar la cinta como drama o comedia ¿Cómo
la
considera usted?
-AD: Drama y comedia. La vida tampoco se puede definir
o dividir. Lo que a mi me gusta es hacer películas
que incorporen la mayor cantidad posible de aspectos
emocionales, porque hay situaciones dramáticas
o muy tristes, que de repente tocan el absurdo y uno
tiene que reírse, no queda otra alternativa.
Ese límite no es tan rígido entre la comedia
y lo que son los momentos más serios o de mayor
tristeza.
-¿Con
qué personaje tuvo más afinidad?
-AD: Con Ronald. Me hubiera encantado siempre tener
esa capacidad de atraer así a las mujeres. Esos
tipos son los que en el colegio siempre se quedaban
con las mejores chicas. Siempre. Cuando yo tocaba la
guitarra para impresionar a las chicas, aparecía
un Ronald y se llevaba lo mejor. Pero no tengo un personaje
preferido sino que me gustaron todos. Quizás
Katrin, que es una melancólica, es la figura
que esta más cerca de mí.
-Luego
de la fusión en una sola Alemania, ¿Qué
consideran que aportó al nuevo cine germano la
República Democrática Alemana y la República
Federal Alemana?
-AD: Yo me temo, para ser muy honesto, que muy poco.
Tal vez un par de historias. Pero de todos los directores
que hacían cine en Alemania Oriental, prácticamente
ninguno de ellos sigue trabajando en estos momentos.
-Till Endemann: Creo que hay nuevas historias que provienen
de la reunificación alemana, y en eso sí
se puede diferenciar un antes y un después, pero
tiene que ver con las historias y no con que haya surgido
un nuevo estilo.
-Andreas
comentaba sobre como las historias cotidianas están
nutriendo al cine alemán. ¿Qué
encuentran en la vida común y corriente como
disparador de historias?
-TE: En este momento hay un gran deseo de contar historias
que tengan que ver con la realidad cotidiana de Alemania,
algo que
durante mucho tiempo no se dio, y creo que tiene que
ver con la gran culpa histórica que cargaba Alemania.
Salvo algunas excepciones, toda producción remitía
a la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. En cambio,
ahora hay una visión diferente: Alemania tiene
historias para contar, y sus situaciones diarias son
lo suficientemente interesantes como para que alguien
las cuente a través de la pantalla.
-La
culpa que ustedes mencionaban aparece de forma recurrente
en la historia del cine alemán; pero tanto Andreas,
de 43 años, como Till, de 30, se ubican en generaciones
ya muy lejanas de la época del nazismo. ¿Hay
una nueva camada de directores que, como ustedes, se
esté concentrando más en la narración
de "historias comunes"?
-AD: Creo que siempre va a haber películas sobre
las épocas históricas más extremas
y que a partir de esas historias se puede aprender algo
para el presente. Nosotros somos los hijos de aquellos
que eran chicos cuando terminó la guerra, lo
que hace que para nosotros esa etapa sea realmente historia.
Pero siempre se pueden sacar conclusiones importantes
y, por ende, historias para contar. La historia de Alemania
Oriental, de donde yo provengo, también está
enmarcada en una situación extrema, algo que
me marcó y marca mucho.
-Además
de la juventud, ¿existe en su cine un cambio
generacional?
-TE: Coincido totalmente con lo que dijo Andreas porque
siempre en las distintas épocas pueden surgir
historias interesantes para contar, pero creo que en
este momento hay en Alemania un interés por contar
historias actuales por todas las cosas que están
pasando en la sociedad. Los problemas sociales van desde
la gran escala de lo económico hasta lo que aparenta
ser más pequeño de las historias de la
calle. Con respecto al nuevo cine alemán o la
nueva generación, muchas veces se uso y gastó
ese concepto, pero no creo que sea realmente así.
Lo que es evidente es que algo en nuestra producción
está cambiando, aunque yo lo ubico más
en las ganas de contar historias que suceden en las
calles de Alemania. Siempre existieron esos rótulos
de "El nuevo cine alemán".
-¿Ese
rótulo proviene del interior de Alemania o del
mundo?
-TE: Creo que tanto de afuera como de adentro, y básicamente
es algo que en realidad buscan los medios y que son
ellos los que crean estos rótulos.
-¿Qué
intentan reflejar contando estas historias cotidianas?
¿Cambios de pensamiento? ¿Nuevas etapas?
-AD: Lo que me interesa es contar historias de seres
humanos y sus problemas. No puedo partir de la idea
abstracta de hacer una película sobre el estado
de la sociedad alemana actual. Una película no
es una afirmación o idea política que
uno transmite; sí puede transmitir eso, pero
no busca convertirse en un mensaje político.
Y lo que me gusta es contar historias de gente que se
mueve dentro de un determinado círculo social
y económico que no necesariamente es el de los
ricos y de los lindos en Alemania. Allí uno ve
los efectos de la política alemana o la política
internacional en la vida de esas personas.
-¿Cómo
ven la función que cumple un festival?
-TE: Hay distintos tipos de festivales. En este caso
es un festival que tiene como meta acercar el cine alemán
a los espectadores argentinos y, de alguna manera, generar
un interés o incentivarlos a que vean más
cine alemán.
-AD: Yo destaco, además, el encuentro con el
público argentino. Me resulta algo sumamente
interesante, muy atractivo, ver cómo se refleja
la propia película en las diferentes culturas.
-¿Y qué encontró en el público
argentino?
-AD: Me gusta quedarme en la sala para mirar las reacciones
de la gente ante mi película. Me encanta ver
que el ser humano es muy parecido, en todas partes del
mundo. Viven en situaciones diferentes, tienen orígenes
diferentes, pero a veces se encuentran sentados en un
cine y se ríen de las mismas cosas en todo el
mundo. Me parece algo tan bello que los seres humanos
sean tan parecidos, que seguramente tengan problemas
parecidos, que me conmuevo, porque eso me permite acercarme
más a la gente de otros pueblos. Yo llego a la
Argentina como un extranjero, pero me doy cuenta que
no soy extranjero.
-¿Qué
piensa sobre su cambio de hacer cortos y documentales
a los largometrajes?
-TE: Comencé haciendo documentales porque yo
quería contar la realidad tal cual era, pero
después me di cuenta que uno no puede contar
realmente la realidad porque ya cuando entra en juego
la cámara, cuando uno interviene, tiende a cambiar
las cosas. Entonces empecé a ver esto del cine
como una gran mentira y en esta etapa con las películas
de ficción me parece que mi trato con el espectador
es mucho más claro: él sabe que estoy
contando una historia que yo inventé. De esta
manera, con este trato, yo me siento mucho mejor, aunque
siempre se mantenga en mí el deseo por contar
la realidad de la forma más verosímil
y realista posible.
-¿Sobre
qué trata Cometas (Kometen, 2005), su nuevo largometraje?
-TE: Se trata de diez almas que están en la búsqueda
de superar la soledad y encontrar el amor en una gran
ciudad alemana, durante el tiempo en el que un cometa
se ve en el cielo. Estos personajes terminan aprendiendo
que no hay que mirar hacia arriba y poner toda la esperanza
en que vengan las cosas del cielo, sino que todo reside
en su propia fuerza y en decisión de tomar el
destino de su propia vida.
-¿Hay
algún problema social en el que siempre busquen
profundizar o dejar reflejado en alguna película?
-AD: Me interesan mucho las migraciones, algo sobre
lo que sí o sí quiero hacer una película
pronto, pero todavía no encontré la historia
adecuada. Estoy seguro que voy a encontrarla, porque
los conflictos que se desarrollan a nivel mundial no
se detienen en la frontera de Alemania y tampoco de
la frontera de lo que es Europa. Hay mucha gente que
vive en pésimas condiciones, y eso los va llevando
a ir a los lugares en donde se vive mejor, lo cual me
parece muy justo. Yo creo que va a haber grandes luchas
de distribución poblacional en el mundo y me
encantaría contar una historia sobre eso.
-TE: Un problema sobre el que me gustaría trabajar,
y que haré en mi próxima película,
es el de mostrar como los individuos encuentran desarrollos
económicos que se están produciendo en
el mundo y que a mí particularmente no me gustan.
Me gustaría narrar como estas personas caen dentro
de las ruedas de ese modelo que los aprieta. Creo que
en muchos aspectos nuestro mundo cada vez se convierte
en un mundo más deshumanizado.
-A
través de sus miradas, ¿existe una relación
entre lo deshumanizado y el hacer foco en la juventud?
-TE: Sí, hay una relación porque es un
grupo generacional que a mi me interesa por sus conflictos
y desarrollos que se producen en el mundo. Esta generación
no sufre la sensación de culpa de las anteriores,
pero sí se ven a merced de los procesos de desarrollo
y tiene que confrontar con ellos permanentemente, lo
que me resulta muy interesante.
-¿Cómo
es hoy la relación interna en Alemania entre
las que fueron las partes Oriental y Occidental?
-AD: Para ser sinceros, esta convivencia existe en las
zonas de la frontera y lo que era Berlín. Yo
creo que en lugares que están más alejados
de la frontera como Munich o Stuttgart se han modificado
muy pocas cosas (sólo los impuestos subieron
y por eso la gente se queja) Y en el Este, lo que era
la Alemania Oriental, se respira una sensación
generalizada de gran resignación. Mucha gente,
sobre todo los mayores, perdieron su trabajo, llegando
a sufrir más de un 20 por ciento de desocupación.
Eso genera mucha frustración y la migración
a la que hacía referencia antes de los jóvenes
desde las zonas del interior, del campo, a las grandes
ciudades.
-TE: Coincido absolutamente, pero además creo
que esta frustración y resignación va
a traer problemas muy graves en Alemania.
-¿Qué
clase de problemas?
-TE: Por ejemplo, ese 20 por ciento de desocupación
significa para los jóvenes que no hay perspectiva
para el futuro, y esto se da tanto en Alemania Oriental
como en la Occidental. Cada vez hay más problemas
en el marco de lo que es este mundo globalizado. Creo
que toda esta frustración, esta resignación,
esta sensación de impotencia, probablemente se
vaya a transformar en violencia. Tal vez no en fenómenos
de violencia tan extremos como los que se vivieron en
Francia, pero todo esto va a buscar una válvula
de escape.
-Al
ser un país con poca juventud y de políticas
de inmigración no tan flexibles, el clima que
menciona se comprime cada vez más. ¿Cómo
se vive eso en la calle?
-TE: Cada vez hay más gente mayor y menos jóvenes,
pero eso tiene que ver, entre otras cosas, porque en
Alemania no resulta tan sencillo tener hijos. La sociedad
germana no da los estímulos como para que la
juventud tome la decisión de tener un chico.
Además, la gente joven y de mediana edad cada
vez pasa más tiempo pensando cómo van
a hacer para conservar sus puesto de trabajo, cómo
hacer para encontrar un modo de subsistencia o cómo
hacer una carrera, y cada vez menos en tener hijos.
-Entonces,
Alemania intenta amalgamar sus partes Oriental y Occidental
dentro de un proceso natural y cultural, pero además
se está quedando con cada vez menos juventud,
que encima está disconforme. Como fuente creativa
y cinematográfica debe resultar espectacular,
pero desde el aspecto social parece muy difícil
de sobrellevar.
-AD: Esos problemas existen en todo el mundo porque
vivimos dentro de un sistema, una economía, que
de ninguna manera apunta a la unión, la reconciliación
ni a nada de eso, sino que, por el contrario, impone
mas bien valores que apuntan al egoísmo. Por
ejemplo, cuando reflexiono sobre lo que fue la Alemania
Oriental, mi cuna, no me interesan tanto los aspectos
oscuros o ver que había autos raros, sino el
intento de construir una sociedad sobre una base diferente
por una justicia social. En la ciencia, por ejemplo,
cuando se comete un error o un experimento no resulta
como se esperaba, lo que se intenta es comprender qué
pasó, se hace un análisis detallado. Me
parece, volviendo a nuestro campo, que acá lo
que no hay que hacer es justamente cerrar el capítulo
de lo que fue la Alemania Oriental, y sí realizar
un análisis pormenorizado de lo que sucedió
en todos los aspectos. Recién ahí podremos
hablar de integrarnos fronteras adentro y luego con
el mundo.
-TE: En Alemania tiene que haber procesos migratorios,
tiene que haber inmigración y tiene que haber
una política conciliadora entre las últimas
generaciones de inmigrantes y la sociedad alemana para
poder resolver los problemas de convivencia. La política
tampoco ayudó demasiado: cada gobierno que vino
siempre aplicó medidas erradas. Lo que creo que
hay que hacer es aprender de esos errores para poder
construir o desarrollar una política de integración.
Va a haber inmigración, tiene que haberla, la
necesitamos, pero tiene que darse en un marco de inclusión
mucho más justo y menos conflictivo.
-Entre
el ex canciller socialdemócrata (Partido Socialdemócrata
de Alemania, SPD), Gerhard Schröeder y la nueva
canciller conservadora (Unión Democrática
Cristiana Alemana, CDU), Angela Merkel, nacida en la
Alemania Oriental, ¿cambió algo la política
social?
-TE: Creo que hay una voluntad pero básicamente,
y esto no lo digo solamente con respecto a Alemania
sino que abarca a todo el mundo, lo que hay que pensar
son nuevos caminos. Hay que buscar nuevos caminos comunes
a muchos países, y no exclusivos de uno o dos.
La gran tarea, lo importante, lo que a mí me
gustaría ver que me parecería súper
positivo, es que haya cada vez más una mayor
confrontación, una mayor discusión y espacios
para debates sobre nuevos caminos, en el plano político
y económico. No siento que la situación
social avance favorablemente, al contrario; está
todo parado.
-AD: En la economía alemana todo se discute sin
fin. Ayer vi sorprendido que en los bares, acá
en la Argentina, en Buenos Aires, ya no se puede fumar.
En Alemania esto se esta discutiendo hace un montón
de tiempo, se sigue discutiendo, se seguirá discutiendo,
hasta que al final se llegará a un acuerdo en
el que cada uno de los huéspedes podrán
decidir por sí solos si se puede fumar o no.
Nuestros políticos hace años que basan
sus decisiones y estrategias en las encuestas y no se
animan a sostener una opinión propia, a imponerla,
lo que termina por volver loco a cada ciudadano.
-¿Qué
los sorprendió del país,
o de la ciudad de Buenos Aires?
-AD: Sé muy poco de la Argentina para poder decirlo,
pero ayer domingo estuve en la cancha de Boca y la experiencia
me fascinó. Me impresionó la fuerza y
vitalidad, al mismo tiempo que una rabia impresionante,
de la gente. Unos contrastes sociales sorprendentes,
y todo junto en un mínimo espacio. Ese estadio
fue una imagen, la sensación de una enorme fuerza
presente y contenida, pero que también puede
explotar.
-TE: Estuve principalmente en Buenos Aires, por lo que
no puedo hablar de la Argentina como país. Sí
me fascinó de Buenos Aires ver las distintas
corrientes inmigratorias y su aparente unión
social, formando una especie de crisol o fusión
en una manera muy positiva. En esta ciudad de inmigración,
de distintos orígenes que se notan hasta en la
arquitectura, da la sensación de que la gente
está contenta de ser parte del lugar.
Andreas
Dresen
Cómo se presenta: "Nací el
16 de agosto de 1963, en el pueblito de Gera, ubicado
a 60 kilómetros de la ciudad de Leipzig, en la
ex Alemania Oriental. Mi madre es actriz y mi padre
director, los dos de teatro, y después de terminar
el colegio hice un año y medio de conscripción
en el ejército. Después trabajé
como técnico de sonido en el teatro y del 86
al 91 estudié cine. Ahí me encontré
con la Alemania reunificada. Desde entonces estoy tratando
de encontrar el camino en el libre mercado."
Cómo lo presentan: Comenzó a hacer
películas como amateur en 1979. Desde 1984 hasta
1985 trabajó como técnico de sonido en
el teatro en Schwerin y luego, como aprendiz, trabajó
en los estudios DEFA como asistente de dirección
de Guenter Reisch. Luego estudió Dirección
en la Academia de Film y Televisión "Konrad
Wolf" en Potsdam. Desde 1992, Dresen trabaja como
guionista y director para televisión, cine y
teatro. Entre sus películas premiadas se encuentran:
Silent Country (Stilles Land, 1992, Premio de la Crítica
Alemana), Night Shapes (Nachtgestalten, 1998, Oso de
Plata Berlín por Mejor Actor, Premio de la Crítica
Alemana, German Film Award de plata), The Policewoman
(Die Polizistin, 2000, Premio Grimme de oro), Grill
Point (Halbe Treppe, 2001, Oso de Plata, Berlin por
Mejor Director, Premio de la Crítica Alemana,
German Film Award de plata), Vote for Henryk! (Herr
Wichmann von der CDU, 2003), Willenbrock (2004), y Verano
en Berlín, 2005. Actualmente vive en las afueras
de Berlín.
Till
Endemann
Cómo se presenta: "Nací el
23 de febrero de 1976 en Hamburgo, pero mi crianza fue
en Las Puertas del Cielo, un pueblo ubicado en las afueras
de Hamburgo. Estudie cine entre 1998 y 2003 y, como
muchos cineastas, estoy en Berlín desde hace
varios años."
Cómo lo presentan: Después de realizar
unas practicas en la emisora NDR y el periódico
Hamburger Morgenpost, empezó a estudiar en la
Academia de Cine de Baden-Württemberg (1998-2003).
Sus obras son: Im grünen Bereich (corto, 1998),
Strandnähe (1999), Die alten Männer und das
Meer (documental, 2000), Salzfische (corto, 2001), Rückkehr
in den Dschungel (2002), Moon Landing (Mondlandung,
2003), Spritztour (corto, 2004), Vergissmeinnicht (corto,
2004), The Smile of the Monsterfish (Das Lächeln
der Tiefseefische, 2005), y Comets (Kometen, 2005)
Traductora durante la entrevista: Claudia
Baricco
+[INFO]:
-Danke
Deutschland, por Mariano Cerdán (MV Prensa)
-VI
Festival de Cine Alemán (previa), por Mariano
Cerdán (MVPrensa)
-Andreas Dresen, biografía Wikipedia (en alemán)
http://de.wikipedia.org/wiki/Andreas_Dresen
-Filmografía Andreas Dresen, por IMDb
http://www.imdb.com/name/nm0237527/
-La sonrisa del monstruo marino, de Till Endemann. Por
Cine-Alemán.com
http://www.cine-aleman.com/monstruo_ok.htm
-Filmografía Till Endemann, por IMDb
http://www.imdb.com/name/nm1543866/
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(*) Mariano Cerdán (mcerdan@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2006
(*) Tomás Vela (tomasvela@mvprensa.com.ar)
es periodista y fotógrafo.
Fundó y dirige MV Prensa desde abril de 2004
[Agradecemos la gran
predisposición y ayuda permanente de Soledad
Steimberg, de Lola Silberman prensa & producción]
Imágenes:
Tomás Vela
©
MV Prensa / Octubre de 2006
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