ENTREVISTA | Andreas Dresen y Till Endemann, directores de cine alemanes
"El ser humano es muy
parecido en todas partes" (Dresen)
Por Mariano Cerdán y Tomás Vela*



Luego de su paso por la ciudad de Buenos Aires durante el VI Festival de Cine Alemán, los directores Andreas Dresen, de Verano en Berlin (Sommer vom balkon), y Till Endemann, de La sonrisa del monstruo marino (Das Lächel der Tiefseefische) conversaron con MVPrensa. Sus producciones, algunas de las diferencias existentes entre la creación cinematográfica en su país y el resto del mundo y, fundamentalmente, la percepción que estos talentosos creadores germanos tienen de la sociedad mundial, son parte esencial de una entrevista que excede por mucho cualquier límite que pueda marcar el séptimo arte. Dresen, de excelente humor y gran predisposición, y Endemann, agregando durante la charla algunas acotaciones cómplice en español, irán, de menor a mayor, reivindicando la función social que cumplen las obras basadas en la cotidianeidad misma.


-¿Qué fue lo que más le atrajo del guión para dirigir Verano en Berlín?
-Andreas Dresen: Cuando lo leí por primera vez estaba pasando por un momento de mucha tristeza, mucha soledad y la historia me llegó al corazón. En lo que les pasa a las dos chicas de Verano en Berlín pude encontrar muchas situaciones serias que uno vive dentro de la sociedad, pero contadas con ligereza, lo que para mí resulta muy interesante.

-Entre el público y la crítica hay discrepancias entre clasificar la cinta como drama o comedia ¿Cómo la
considera usted?

-AD: Drama y comedia. La vida tampoco se puede definir o dividir. Lo que a mi me gusta es hacer películas que incorporen la mayor cantidad posible de aspectos emocionales, porque hay situaciones dramáticas o muy tristes, que de repente tocan el absurdo y uno tiene que reírse, no queda otra alternativa. Ese límite no es tan rígido entre la comedia y lo que son los momentos más serios o de mayor tristeza.

-¿Con qué personaje tuvo más afinidad?
-AD: Con Ronald. Me hubiera encantado siempre tener esa capacidad de atraer así a las mujeres. Esos tipos son los que en el colegio siempre se quedaban con las mejores chicas. Siempre. Cuando yo tocaba la guitarra para impresionar a las chicas, aparecía un Ronald y se llevaba lo mejor. Pero no tengo un personaje preferido sino que me gustaron todos. Quizás Katrin, que es una melancólica, es la figura que esta más cerca de mí.

-Luego de la fusión en una sola Alemania, ¿Qué consideran que aportó al nuevo cine germano la República Democrática Alemana y la República Federal Alemana?
-AD: Yo me temo, para ser muy honesto, que muy poco. Tal vez un par de historias. Pero de todos los directores que hacían cine en Alemania Oriental, prácticamente ninguno de ellos sigue trabajando en estos momentos.
-Till Endemann: Creo que hay nuevas historias que provienen de la reunificación alemana, y en eso sí se puede diferenciar un antes y un después, pero tiene que ver con las historias y no con que haya surgido un nuevo estilo.

-Andreas comentaba sobre como las historias cotidianas están nutriendo al cine alemán. ¿Qué encuentran en la vida común y corriente como disparador de historias?
-TE: En este momento hay un gran deseo de contar historias que tengan que ver con la realidad cotidiana de Alemania, algo que
durante mucho tiempo no se dio, y creo que tiene que ver con la gran culpa histórica que cargaba Alemania. Salvo algunas excepciones, toda producción remitía a la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. En cambio, ahora hay una visión diferente: Alemania tiene historias para contar, y sus situaciones diarias son lo suficientemente interesantes como para que alguien las cuente a través de la pantalla.

-La culpa que ustedes mencionaban aparece de forma recurrente en la historia del cine alemán; pero tanto Andreas, de 43 años, como Till, de 30, se ubican en generaciones ya muy lejanas de la época del nazismo. ¿Hay una nueva camada de directores que, como ustedes, se esté concentrando más en la narración de "historias comunes"?
-AD: Creo que siempre va a haber películas sobre las épocas históricas más extremas y que a partir de esas historias se puede aprender algo para el presente. Nosotros somos los hijos de aquellos que eran chicos cuando terminó la guerra, lo que hace que para nosotros esa etapa sea realmente historia. Pero siempre se pueden sacar conclusiones importantes y, por ende, historias para contar. La historia de Alemania Oriental, de donde yo provengo, también está enmarcada en una situación extrema, algo que me marcó y marca mucho.

-Además de la juventud, ¿existe en su cine un cambio generacional?
-TE: Coincido totalmente con lo que dijo Andreas porque siempre en las distintas épocas pueden surgir historias interesantes para contar, pero creo que en este momento hay en Alemania un interés por contar historias actuales por todas las cosas que están pasando en la sociedad. Los problemas sociales van desde la gran escala de lo económico hasta lo que aparenta ser más pequeño de las historias de la calle. Con respecto al nuevo cine alemán o la nueva generación, muchas veces se uso y gastó ese concepto, pero no creo que sea realmente así. Lo que es evidente es que algo en nuestra producción está cambiando, aunque yo lo ubico más en las ganas de contar historias que suceden en las calles de Alemania. Siempre existieron esos rótulos de "El nuevo cine alemán".

-¿Ese rótulo proviene del interior de Alemania o del mundo?
-TE: Creo que tanto de afuera como de adentro, y básicamente es algo que en realidad buscan los medios y que son ellos los que crean estos rótulos.

-¿Qué intentan reflejar contando estas historias cotidianas? ¿Cambios de pensamiento? ¿Nuevas etapas?
-AD: Lo que me interesa es contar historias de seres humanos y sus problemas. No puedo partir de la idea abstracta de hacer una película sobre el estado de la sociedad alemana actual. Una película no es una afirmación o idea política que uno transmite; sí puede transmitir eso, pero no busca convertirse en un mensaje político. Y lo que me gusta es contar historias de gente que se mueve dentro de un determinado círculo social y económico que no necesariamente es el de los ricos y de los lindos en Alemania. Allí uno ve los efectos de la política alemana o la política internacional en la vida de esas personas.

-¿Cómo ven la función que cumple un festival?
-TE: Hay distintos tipos de festivales. En este caso es un festival que tiene como meta acercar el cine alemán a los espectadores argentinos y, de alguna manera, generar un interés o incentivarlos a que vean más cine alemán.
-AD: Yo destaco, además, el encuentro con el público argentino. Me resulta algo sumamente interesante, muy atractivo, ver cómo se refleja la propia película en las diferentes culturas.

-¿Y qué encontró en el público argentino?
-AD: Me gusta quedarme en la sala para mirar las reacciones de la gente ante mi película. Me encanta ver que el ser humano es muy parecido, en todas partes del mundo. Viven en situaciones diferentes, tienen orígenes diferentes, pero a veces se encuentran sentados en un cine y se ríen de las mismas cosas en todo el mundo. Me parece algo tan bello que los seres humanos sean tan parecidos, que seguramente tengan problemas parecidos, que me conmuevo, porque eso me permite acercarme más a la gente de otros pueblos. Yo llego a la Argentina como un extranjero, pero me doy cuenta que no soy extranjero.

-¿Qué piensa sobre su cambio de hacer cortos y documentales a los largometrajes?
-TE: Comencé haciendo documentales porque yo quería contar la realidad tal cual era, pero después me di cuenta que uno no puede contar realmente la realidad porque ya cuando entra en juego la cámara, cuando uno interviene, tiende a cambiar las cosas. Entonces empecé a ver esto del cine como una gran mentira y en esta etapa con las películas de ficción me parece que mi trato con el espectador es mucho más claro: él sabe que estoy contando una historia que yo inventé. De esta manera, con este trato, yo me siento mucho mejor, aunque siempre se mantenga en mí el deseo por contar la realidad de la forma más verosímil y realista posible.

-¿Sobre qué trata Cometas (Kometen, 2005), su nuevo largometraje?
-TE: Se trata de diez almas que están en la búsqueda de superar la soledad y encontrar el amor en una gran ciudad alemana, durante el tiempo en el que un cometa se ve en el cielo. Estos personajes terminan aprendiendo que no hay que mirar hacia arriba y poner toda la esperanza en que vengan las cosas del cielo, sino que todo reside en su propia fuerza y en decisión de tomar el destino de su propia vida.

-¿Hay algún problema social en el que siempre busquen profundizar o dejar reflejado en alguna película?
-AD: Me interesan mucho las migraciones, algo sobre lo que sí o sí quiero hacer una película pronto, pero todavía no encontré la historia adecuada. Estoy seguro que voy a encontrarla, porque los conflictos que se desarrollan a nivel mundial no se detienen en la frontera de Alemania y tampoco de la frontera de lo que es Europa. Hay mucha gente que vive en pésimas condiciones, y eso los va llevando a ir a los lugares en donde se vive mejor, lo cual me parece muy justo. Yo creo que va a haber grandes luchas de distribución poblacional en el mundo y me encantaría contar una historia sobre eso.
-TE: Un problema sobre el que me gustaría trabajar, y que haré en mi próxima película, es el de mostrar como los individuos encuentran desarrollos económicos que se están produciendo en el mundo y que a mí particularmente no me gustan. Me gustaría narrar como estas personas caen dentro de las ruedas de ese modelo que los aprieta. Creo que en muchos aspectos nuestro mundo cada vez se convierte en un mundo más deshumanizado.

-A través de sus miradas, ¿existe una relación entre lo deshumanizado y el hacer foco en la juventud?
-TE: Sí, hay una relación porque es un grupo generacional que a mi me interesa por sus conflictos y desarrollos que se producen en el mundo. Esta generación no sufre la sensación de culpa de las anteriores, pero sí se ven a merced de los procesos de desarrollo y tiene que confrontar con ellos permanentemente, lo que me resulta muy interesante.

-¿Cómo es hoy la relación interna en Alemania entre las que fueron las partes Oriental y Occidental?
-AD: Para ser sinceros, esta convivencia existe en las zonas de la frontera y lo que era Berlín. Yo creo que en lugares que están más alejados de la frontera como Munich o Stuttgart se han modificado muy pocas cosas (sólo los impuestos subieron y por eso la gente se queja) Y en el Este, lo que era la Alemania Oriental, se respira una sensación generalizada de gran resignación. Mucha gente, sobre todo los mayores, perdieron su trabajo, llegando a sufrir más de un 20 por ciento de desocupación. Eso genera mucha frustración y la migración a la que hacía referencia antes de los jóvenes desde las zonas del interior, del campo, a las grandes ciudades.
-TE: Coincido absolutamente, pero además creo que esta frustración y resignación va a traer problemas muy graves en Alemania.

-¿Qué clase de problemas?
-TE: Por ejemplo, ese 20 por ciento de desocupación significa para los jóvenes que no hay perspectiva para el futuro, y esto se da tanto en Alemania Oriental como en la Occidental. Cada vez hay más problemas en el marco de lo que es este mundo globalizado. Creo que toda esta frustración, esta resignación, esta sensación de impotencia, probablemente se vaya a transformar en violencia. Tal vez no en fenómenos de violencia tan extremos como los que se vivieron en Francia, pero todo esto va a buscar una válvula de escape.

-Al ser un país con poca juventud y de políticas de inmigración no tan flexibles, el clima que menciona se comprime cada vez más. ¿Cómo se vive eso en la calle?
-TE: Cada vez hay más gente mayor y menos jóvenes, pero eso tiene que ver, entre otras cosas, porque en Alemania no resulta tan sencillo tener hijos. La sociedad germana no da los estímulos como para que la juventud tome la decisión de tener un chico. Además, la gente joven y de mediana edad cada vez pasa más tiempo pensando cómo van a hacer para conservar sus puesto de trabajo, cómo hacer para encontrar un modo de subsistencia o cómo hacer una carrera, y cada vez menos en tener hijos.

-Entonces, Alemania intenta amalgamar sus partes Oriental y Occidental dentro de un proceso natural y cultural, pero además se está quedando con cada vez menos juventud, que encima está disconforme. Como fuente creativa y cinematográfica debe resultar espectacular, pero desde el aspecto social parece muy difícil de sobrellevar.
-AD: Esos problemas existen en todo el mundo porque vivimos dentro de un sistema, una economía, que de ninguna manera apunta a la unión, la reconciliación ni a nada de eso, sino que, por el contrario, impone mas bien valores que apuntan al egoísmo. Por ejemplo, cuando reflexiono sobre lo que fue la Alemania Oriental, mi cuna, no me interesan tanto los aspectos oscuros o ver que había autos raros, sino el intento de construir una sociedad sobre una base diferente por una justicia social. En la ciencia, por ejemplo, cuando se comete un error o un experimento no resulta como se esperaba, lo que se intenta es comprender qué pasó, se hace un análisis detallado. Me parece, volviendo a nuestro campo, que acá lo que no hay que hacer es justamente cerrar el capítulo de lo que fue la Alemania Oriental, y sí realizar un análisis pormenorizado de lo que sucedió en todos los aspectos. Recién ahí podremos hablar de integrarnos fronteras adentro y luego con el mundo.
-TE: En Alemania tiene que haber procesos migratorios, tiene que haber inmigración y tiene que haber una política conciliadora entre las últimas generaciones de inmigrantes y la sociedad alemana para poder resolver los problemas de convivencia. La política tampoco ayudó demasiado: cada gobierno que vino siempre aplicó medidas erradas. Lo que creo que hay que hacer es aprender de esos errores para poder construir o desarrollar una política de integración. Va a haber inmigración, tiene que haberla, la necesitamos, pero tiene que darse en un marco de inclusión mucho más justo y menos conflictivo.

-Entre el ex canciller socialdemócrata (Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD), Gerhard Schröeder y la nueva canciller conservadora (Unión Democrática Cristiana Alemana, CDU), Angela Merkel, nacida en la Alemania Oriental, ¿cambió algo la política social?
-TE: Creo que hay una voluntad pero básicamente, y esto no lo digo solamente con respecto a Alemania sino que abarca a todo el mundo, lo que hay que pensar son nuevos caminos. Hay que buscar nuevos caminos comunes a muchos países, y no exclusivos de uno o dos. La gran tarea, lo importante, lo que a mí me gustaría ver que me parecería súper positivo, es que haya cada vez más una mayor confrontación, una mayor discusión y espacios para debates sobre nuevos caminos, en el plano político y económico. No siento que la situación social avance favorablemente, al contrario; está todo parado.
-AD: En la economía alemana todo se discute sin fin. Ayer vi sorprendido que en los bares, acá en la Argentina, en Buenos Aires, ya no se puede fumar. En Alemania esto se esta discutiendo hace un montón de tiempo, se sigue discutiendo, se seguirá discutiendo, hasta que al final se llegará a un acuerdo en el que cada uno de los huéspedes podrán decidir por sí solos si se puede fumar o no. Nuestros políticos hace años que basan sus decisiones y estrategias en las encuestas y no se animan a sostener una opinión propia, a imponerla, lo que termina por volver loco a cada ciudadano.

-¿Qué los sorprendió del país,
o de la ciudad de Buenos Aires?

-AD: Sé muy poco de la Argentina para poder decirlo, pero ayer domingo estuve en la cancha de Boca y la experiencia me fascinó. Me impresionó la fuerza y vitalidad, al mismo tiempo que una rabia impresionante, de la gente. Unos contrastes sociales sorprendentes, y todo junto en un mínimo espacio. Ese estadio fue una imagen, la sensación de una enorme fuerza presente y contenida, pero que también puede explotar.
-TE: Estuve principalmente en Buenos Aires, por lo que no puedo hablar de la Argentina como país. Sí me fascinó de Buenos Aires ver las distintas corrientes inmigratorias y su aparente unión social, formando una especie de crisol o fusión en una manera muy positiva. En esta ciudad de inmigración, de distintos orígenes que se notan hasta en la arquitectura, da la sensación de que la gente está contenta de ser parte del lugar.




Andreas Dresen
Cómo se presenta: "Nací el 16 de agosto de 1963, en el pueblito de Gera, ubicado a 60 kilómetros de la ciudad de Leipzig, en la ex Alemania Oriental. Mi madre es actriz y mi padre director, los dos de teatro, y después de terminar el colegio hice un año y medio de conscripción en el ejército. Después trabajé como técnico de sonido en el teatro y del 86 al 91 estudié cine. Ahí me encontré con la Alemania reunificada. Desde entonces estoy tratando de encontrar el camino en el libre mercado."
Cómo lo presentan: Comenzó a hacer películas como amateur en 1979. Desde 1984 hasta 1985 trabajó como técnico de sonido en el teatro en Schwerin y luego, como aprendiz, trabajó en los estudios DEFA como asistente de dirección de Guenter Reisch. Luego estudió Dirección en la Academia de Film y Televisión "Konrad Wolf" en Potsdam. Desde 1992, Dresen trabaja como guionista y director para televisión, cine y teatro. Entre sus películas premiadas se encuentran: Silent Country (Stilles Land, 1992, Premio de la Crítica Alemana), Night Shapes (Nachtgestalten, 1998, Oso de Plata Berlín por Mejor Actor, Premio de la Crítica Alemana, German Film Award de plata), The Policewoman (Die Polizistin, 2000, Premio Grimme de oro), Grill Point (Halbe Treppe, 2001, Oso de Plata, Berlin por Mejor Director, Premio de la Crítica Alemana, German Film Award de plata), Vote for Henryk! (Herr Wichmann von der CDU, 2003), Willenbrock (2004), y Verano en Berlín, 2005. Actualmente vive en las afueras de Berlín.

Till Endemann
Cómo se presenta: "Nací el 23 de febrero de 1976 en Hamburgo, pero mi crianza fue en Las Puertas del Cielo, un pueblo ubicado en las afueras de Hamburgo. Estudie cine entre 1998 y 2003 y, como muchos cineastas, estoy en Berlín desde hace varios años."
Cómo lo presentan: Después de realizar unas practicas en la emisora NDR y el periódico Hamburger Morgenpost, empezó a estudiar en la Academia de Cine de Baden-Württemberg (1998-2003). Sus obras son: Im grünen Bereich (corto, 1998), Strandnähe (1999), Die alten Männer und das Meer (documental, 2000), Salzfische (corto, 2001), Rückkehr in den Dschungel (2002), Moon Landing (Mondlandung, 2003), Spritztour (corto, 2004), Vergissmeinnicht (corto, 2004), The Smile of the Monsterfish (Das Lächeln der Tiefseefische, 2005), y Comets (Kometen, 2005)



Traductora durante la entrevista: Claudia Baricco



+[INFO]:
-Danke Deutschland, por Mariano Cerdán (MV Prensa)
-VI Festival de Cine Alemán (previa), por Mariano Cerdán (MVPrensa)
-Andreas Dresen, biografía Wikipedia (en alemán)
http://de.wikipedia.org/wiki/Andreas_Dresen
-Filmografía Andreas Dresen, por IMDb
http://www.imdb.com/name/nm0237527/
-La sonrisa del monstruo marino, de Till Endemann. Por Cine-Alemán.com
http://www.cine-aleman.com/monstruo_ok.htm
-Filmografía Till Endemann, por IMDb
http://www.imdb.com/name/nm1543866/


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(*) Mariano Cerdán (mcerdan@mvprensa.com.ar) es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2006
(*) Tomás Vela (tomasvela@mvprensa.com.ar) es periodista y fotógrafo.
Fundó y dirige MV Prensa desde abril de 2004






[Agradecemos la gran predisposición y ayuda permanente de Soledad Steimberg, de Lola Silberman prensa & producción]

Imágenes:
Tomás Vela

© MV Prensa / Octubre de 2006




 
 
 
 
 
 
 


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