ENTREVISTA | Norman Mailer; 11/9, 2001-2004
"Bush es el presidente más estúpido que hemos tenido y se sirve de la estupidez como estrategia"
Por Eduardo Lago, del diario El País. 26.04.03 / LaVaca*



Acaba de compilar en un libro titulado ¿Por qué estamos en guerra? sus críticas a la administración Bush. En esta entrevista advierte sobre los peligros que corre la democracia en su país y en el mundo por culpa de la voracidad del capitalismo global. Aquí, los párrafos más importantes.


-¿Qué piensa de la situación en Irak? -La guerra es un estado mental, que precede a las hostilidades y continúa después de que éstas han cesado. Fuimos a la guerra porque nuestros problemas no tenían solución. Bush es un líder incapaz de resolver ningún problema inmediato. Cualquier excusa, por nimia que fuera, le valía. Pero los problemas de los Estados Unidos no han terminado con el conflicto. Dudo mucho que se pueda imponer una democracia decente en Irak.

-Una de las consecuencias de la victoria militar ha sido la intensificación del patriotismo.
-El patriotismo es una droga. La Administración necesitaba desesperadamente esta guerra, de modo que lo que hicieron fue apretar el botón del patriotismo. Imagínese a alguien con un ego desmesurado pero que no consigue tener éxito. Le queda el consuelo de las drogas. Estados Unidos es una especie de atleta que pesa 150 kilos y mide más de dos metros, pero que a cada rato necesita olfatearse las axilas para comprobar que no despide mal olor.

-Según usted, una gran democracia necesita de grandes escritores ¿dónde están las voces de los intelectuales disidentes?
-Las hay. Piense en Susan Sontag o Gore Vidal, por ejemplo. Pero la opinión de los intelectuales disidentes no llega al gran público. Por supuesto que puedo decir lo que me da la gana, pero eso no quiere decir que los medios de comunicación masivos se hagan eco de mis palabras. Nadie me invita a participar en programas de las grandes cadenas de televisión. A lo más que puedo aspirar es a aparecer en un programa de cable.

-¿Qué ha cambiado en la sociedad estadounidense entre la era de Vietnam y la de Irak?
-Durante la Guerra de Vietnam hubo que esperar dos o tres años hasta que se produjo la marcha sobre el Pentágono, que reunió 50 mil personas. Aquello tuvo un gran impacto sobre la política de Johnson, hasta el punto de que, un año después, decidió parar la guerra. Ahora, debido a Internet, la gente reaccionó muy pronto. Hubo ciento de miles de manifestantes, pero la guerra fue imparable. ¿Por qué? Sencillamente porque hay menos democracia que hace 30 años. En los Estados Unidos la democracia está siendo sometida a un proceso de acoso y derribo. Estamos viviendo una situación de pre fascismo. Todavía no somos un país fascista, pero podría ocurrir pronto. La Administración controla los medios de comunicación. La radio está casi completamente a su merced. La televisión es especialmente vulnerable a las presiones porque su funcionamiento es muy costoso. Si el gobierno frunce el ceño, los medios de comunicación se ponen nerviosos. Se los puede penalizar de manera muy sutil si no colaboran.

-¿Hay conciencia en su país de la ola de antinorteamericanismo que recorre el mundo?
-En estos momentos, al Gobierno le resulta de lo más beneficioso. Cuando Francia hizo pública su posición anti guerra, en el cafetería del Congreso se cambió el nombre de las papas fritas (Nde laR: allí se nombran como french fries, cuya traducción sería papas francesas) por el de freedom fries (papas de la libertad) Patético. Es indignante saberse gobernado por idiotas de ese calibre.

-¿Hasta qué punto la guerra contra Irak no fue una venganza por los atentado del 11 de septiembre?
-La mitad de los norteamericanos no pueden soportar a la otra mitad. Estados Unidos es un país profundamente dividido y la escisión se ha ahondado después del 11 de septiembre. Aunque el nexo entre ese atentado e Irak fuese inexistente, para Bush era crucial hacer creer a la mitad del país que está con él que la guerra era un acto de venganza. La última década, una de las más corruptas de la historia del país, ha visto cómo se derrumbaban los pilares sobre los que se sustenta la sociedad estadounidense. La corrupción de las grandes corporaciones financieras afectaba no solo a la base, sino a la cúpula. La degradación moral no podía ser mayor. Luego surgieron escándalos que manchaban el nombre de una serie de instituciones, desde el FBI hasta la Iglesia Católica. Añádase la caída en picada de la Bolsa y la pérdida de empleo. Bush necesitaba una guerra para hacer frente a la crisis de fe del pueblo estadounidense.

-¿Cómo se explica la falta de disidencia entre la clase política liberal?
-Para Bush, la paz habría sido un desastre. Es el tipo de líder que queda bien asomado a la puerta de un helicóptero. Supongamos que a los inspectores de la ONU se les hubiese permitido terminar su trabajo y hubieran demostrado que Irak estaba limpio. ¿Qué iba a hacer Bush con las tropas que había desplegado? Políticamente, no se podía permitir el lujo de que no hubiera guerra. Los políticos de la oposición sabían que, si se hubieran enfrentado a Bush, los hubiera excluido de lo que viniera después y pasaron directamente a la segunda fase. Y, por supuesto, estaban los intereses de quienes pensaban que un cambio de régimen redundaría en beneficio de Israel.

-En el libro Por qué estamos en guerra cita un aforismo de Bertrand Rusell que en estos momentos tiene especial relevancia...
-"El problema que aqueja al mundo es que los necios y los fanáticos siempre están seguros de sí mismos, mientras que los sabios siempre están llenos de dudas". Hasta ahí Rusell. En presencia de un necio sin fisuras estamos perdidos. Eso se aplica perfectamente a George Bush. Bush es el presidente más estúpido que hemos tenido, que yo recuerde. Ahora bien, se sirve de su estupidez como estrategia. Sabe que es un arma poderosísima en estos momentos. Un líder estúpido llegará mucho más lejos que uno sabio.



Acerca de Norman Mailer
Norman Mailer nació en Long Branch, Nueva Jersey, en 1923. Hijo de una familia judía de clase media, se crió en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Es graduado por la Universidad de Harvard. Sirvió en la Armada Norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial, de 1944 a 1946. Fruto de esta experiencia publicó su primer libro en 1948, Los desnudos y los muertos, con el que consiguió gran éxito. Vinculado desde su juventud al periodismo, en 1955 fue uno de los fundadores del semanario neoyorquino Village Voice. De 1953 a 1969 fue miembro del consejo editorial de la revista Dissent.
En 1969 fue galardonado con el premio Pulitzer por su relato de no ficción Los ejércitos de la noche, reportaje sobre las protestas contra la guerra de Vietnam, publicado el año anterior. Por este mismo trabajo le fue otorgado también en 1969 el Premio Nacional de las Artes y las Letras (el National Book Award).
En 1980 obtuvo de nuevo el Pulitzer por su relato de ficción titulado La canción del verdugo, en el que narraba la historia de Gary, un reo ejecutado en 1976. En 1973 le fue concedido el XIV Premio Anual por su servicio sobresaliente a las artes, McDowell Colony. En 1984 ingresó en la Academia Americana de Artes y Letras. Ese mismo año y hasta 1986 fue presidente del PEN Club norteamericano. De su extenso trabajo en distintos géneros se pueden señalar, entre otros, Los papeles presidenciales (1963), Un sueño americano (1964), Caníbales y cristianos (1966), ¿Por qué estamos en Vietanm? (1967), El prisionero del sexo (1971), Marilym (1973), De las mujeres y su elegancia (1980), Los hombres duros no bailan (1983).
En 1991 apareció en el mercado su libro El fantasma de Harlot, que es su novena novela y su obra número 27. En ella intenta explicar la historia de la CIA de los últimos cuarenta años. Años después, en 1996, se edita Retrato de Picasso como un hombre joven: una biografía interpretativa y Oswald's Tale: An American Mystery. En 1998, publica El evangelio según el hijo y también la antología The time of our time una colección resumida de sus ensayos. En 1969 se presentó como candidato a alcalde de Nueva York, aunque fracasó en su intento, a pesar de su original campaña.





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(*) LaVaca (http://www.lavaca.org/) es un medio de comunicación social creado a fines de 2001 y dirigido por Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini y Diego Rosemberg. LaVaca no sólo informa sobre las experiencias sociales, sino que también elige acompañar el largo y rico proceso de construcción de alternativas.






Fuente:
LaVaca, 28.09.03
http://www.lavaca.org/
Imagen:
http://digilander.libero.it/

© MV Prensa / Enero de 2005




 
 
 
 
 
 
 


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