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La
agrupación teatral argentina volvió con
su ya conocido show Villa Villa al Centro Cultural Recoleta
y habrá funciones hasta el 21 de Agosto. Esta
vez también harán presentaciones en Rosario
(a partir del 30 de agosto), Córdoba (desde el
18 de octubre) y Mar del Plata (comenzando el 30 de
diciembre)
Según el diccionario de la Lengua Española,
la adrenalina es una hormona segregada por la médula
de las cápsulas suprarrenales. ¿Qué?
Es un producto glandular. ¿Qué? Bueno,
a veces quizás no importa la definición,
sólo hay que sentirla.
Desde
1995 todo el mundo coincide en que De la Guarda logra
provocar esto tan difícil de explicar con palabras,
mientras que su espectáculo Villa Villa le da,
sin dudas, una continuidad al efecto.
La
clave será entonces dejarse sorprender y liberar
por un rato a las hormonas y al pensamiento a través
de los sentidos.
Vista,
oído y algo de olfato, se necesitan para lograr
que las sensaciones que produce este espectáculo
hecho por De La Guarda maravillen la mente y hagan vibrar
todo el cuerpo.
Cuando
se abren las puertas de la sala que lleva el mismo nombre
que la obra y que fue diseñada especialmente
para este show en el Centro Cultural Recoleta, la gente
ya sabe que algo novedoso la espera. Las luces se apagan
y el único rastro de teatro convencional que
queda es la vocecita en off (en este caso, la de Lalo
Mir) que informa que "la función está
por comenzar". Entonces sí, a partir de
allí, ya nada será igual: empieza la adrenalina
La primera parte es pura imaginación. Se despiertan
los sentidos. Agua, cielo o el universo. Suspenso. Luces,
tonos, matices. Diferentes sonidos se filtran por el
oído. Y de repente, una figura que va y viene
ensayando diversas posiciones. A juzgar por la suposición
podría ser un marciano. Pero uno y otra más
aparecen en escena. Se rompe un papel y el supuesto
desaparece.
La
segunda parte parece más real pero sólo
por la presencia de seres humanos. Gritos ensordecedores,
furia y movimiento. Personas vestidas como de oficina
cuelgan de arneses que van y vienen sobre las cabezas
del público que, esta vez, no dispone de la comodidad
de las butacas. Huracanes y fuertes lluvias parecen
atacar a los acróbatas pero no son sólo
ellos los que lo sufren: llegan a arremeterse también
en los cuerpos de los espectadores. Y cuando las máquinas
preparadas para la ocasión hacen descender a
los integrantes de las alturas empieza una gran fiesta.
Los
actores interactúan con el público convirtiendo
a varios en protagonistas e invitan al conjunto a bailar
al son de batucadas en vivo. Pero, cuidado, que en un
descuido usted puede correr con la suerte (o desgracia
para algunos) de ser sorprendido inesperadamente por
los escurridizos protagonistas del espectáculo,
que a veces pecan de groseros en un desvío innecesario
del sentido de la modernidad.
Más
allá de toda crítica, De la Guarda logra
con sus más de cuarenta personas entre músicos,
actores, andinistas y productores, llevar a cabo una
muy buena mezcla de artes combinadas -danza aérea,
música, actuación y baile-desprovistas
de mensaje y haciendo hincapié en el cuerpo y
las emociones. Y de acuerdo a la constante de entradas
agotadas, logra una gran respuesta por parte del público
que vive la diversión de sentirse encima del
escenario.
No
por nada, en los comienzos Villa Villa, creado y dirigido
por Pichón Baldinu y Diqui James -ex integrante
y actual director de Fuerza Bruta- salió de gira
por el mundo y fue ovacionado en más de veinte
ciudades como Nueva York, Nantes, México, Amsterdam,
Seúl, Tel Aviv, Toronto, Londres, Berlín,
Hamburgo, Colonia, Tokio y Las Vegas, entre otras.
Con
una hora diez minutos de duración, la adrenalina
acumulada se explaya al final. Tras despedirse, los
actores vuelven a mezclarse con el público y
cierran su show bailando cual fiesta de egresados con
los jóvenes, que son los únicos que se
le animan a las lluvias de agua producidas para la ocasión.
Las recomendaciones son obvias: chicos chicos abstenerse,
ya que el ruido puede romper tímpanos pequeños;
mujeres petisas, a ponerse unos buenos tacos y aquellos
osados que quieran disfrutar a pleno del show no olvidarse
de meter en la mochila una muda de ropa, porque el clima
no entiende el sentido de la diversión.
De la Guarda en Buenos Aires
Entradas: Miércoles, 20 pesos; de jueves a domingos,
30 pesos.
Adquiéralas por Ticketmaster al 4321-9700; o
en puntos de venta en Lavalle 925 y Cabildo 1873; o
bien en el Centro Cultural Recoleta, Junín 1930,
Buenos Aires. Tel. 4803-1040.
Vea
todas las imágenes en: Fotos
De la Guarda
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(*) Silvina Morvillo (latermita@hotmail.com)
es periodista.
Participó en MV Prensa desde octubre de 2004 hasta marzo
de 2006.
Imágenes:
Tomás Vela
© MV Prensa / Agosto de 2005
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