TEATRO | Fuerza Bruta (Vea Fotos)
Latidos furiosos
Por Alejandro Cannizzaro*



El miércoles 18 de mayo, Diqui James, ex integrante de De la Guarda, estrenó Fuerza Bruta, un espectáculo por demás vertiginoso.

Personas atravesando paredes, explosiones, golpes, furia, gritos, movimiento constante, sacuden al público de manera incesante, alterando sus sentidos y acelerando su ritmo cardíaco. Todo matizado por la música electrónica al palo, lanzada desde las bandejas de Gaby Kerpel -otro ex De la Guarda.

Los creadores de Fuerza Bruta no repararon en gastos. La puesta en escena es técnicamente perfecta. Los escenarios son móviles y ayudados con grúas y máquinas consiguen de forma sincronizada hacer que el espectador esté cerca, muy cerca de la acción.

El show, que dura algo menos de una hora y media, tiene una primera parte con mucho ritmo e imágenes fuertes, que llevan a la audiencia a hundirse en un clima que es al comienzo de leve suspenso y luego de verdadera tensión a medida que los actores van ganando adrenalina, golpeando, pateando, rompiendo, gritando, muriendo y reviviendo. La segunda parte de la obra es una especie de interludio.

Kerpel hace que las 900 almas que entran en el predio especialmente preparado para la ocasión, se relajen, bailen y salten al ritmo de la música electrónica. Luego, la cereza de la torta. Unas peceras colgantes bajan del techo y adentro, unas nadadoras, flotan y chapotean.

Las peceras humanas están hechas de material sintético transparente y bajan muy cerca de las cabezas de los espectadores, llevando al extremo la interacción entre el público y los actores. El clima que se genera es sumamente particular y agradable. Las nadadoras miran a la gente, la señalan y se lanzan en el receptáculo acuático retumbando y hundiéndose en el plástico a muy escasa distancia del, a esta altura, atónito espectador.

Finalmente, la obra se despide como no podía ser de otra manera: furia a pleno, desnudando sentimientos. La adrenalina envuelve nuevamente el ambiente y lleva el ritmo cardiaco del público, otra vez al límite.



Una cosa es una cosa y…

Si bien parece inevitable, algunas comparaciones son odiosas. Fuerza Bruta tiene en común con De La Guarda a sus creadores y parte de su staff. Si hilamos fino, podemos afirmar que se asemejan en el anhelo de que el público participe de manera activa en la obra.

Pero, que quede claro, son dos espectáculos diferentes. La estética, las sensaciones que despierta y la mayor cantidad de máquinas que se usan para dar forma a Fuerza Bruta, lo transforma en algo muy particular.

Así, el espectador no debería acercarse al Centro Municipal de Exposiciones para ir a ver a De la Guarda. Señora, Señor, ponga su mente en blanco y empiece de cero; acérquese a ver a Fuerza Bruta.

Fuerza Bruta se presenta desde el 18 hasta el 29 de mayo en el Centro Municipal de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires (Pueyrredón y Figueroa Alcorta), de miércoles a domingo y la entrada vale desde 20 a 30 pesos. Eso si, cómprela con anticipación, prometen agotarse rápido.


Vea todas las imágenes en: Fotos Fuerza Bruta





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(*) Alejandro Cannizzaro (acannizzaro@mvprensa.com.ar) es periodista.
Participa en MV Prensa desde la fundación del medio, en abril de 2004.





Imagen:
Tomás Vela

© MV Prensa / Mayo de 2005


 
 
 
 
 
 
 


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