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El
miércoles 18 de mayo, Diqui James, ex integrante
de De la Guarda, estrenó Fuerza Bruta, un espectáculo
por demás
vertiginoso.
Personas
atravesando paredes, explosiones, golpes, furia, gritos,
movimiento constante, sacuden al público de manera
incesante, alterando sus sentidos y acelerando su ritmo
cardíaco. Todo matizado por la música
electrónica al palo, lanzada desde las bandejas
de Gaby Kerpel -otro ex De la Guarda.
Los
creadores de Fuerza Bruta no repararon en gastos. La
puesta en escena es técnicamente perfecta. Los
escenarios son móviles y ayudados con grúas
y máquinas consiguen de forma sincronizada hacer
que el espectador esté cerca, muy cerca de la
acción.
El show, que dura algo menos de una hora y media, tiene
una primera parte con mucho ritmo e imágenes
fuertes, que llevan a la audiencia a hundirse en un
clima que es al comienzo de leve suspenso y luego de
verdadera tensión a medida que los actores van
ganando adrenalina, golpeando, pateando, rompiendo,
gritando, muriendo y reviviendo. La segunda parte de
la obra es una especie de interludio.
Kerpel
hace que las 900 almas que entran en el predio especialmente
preparado para la ocasión, se relajen, bailen
y salten al ritmo de la música electrónica.
Luego, la cereza de la torta. Unas peceras colgantes
bajan del techo y adentro, unas nadadoras, flotan y
chapotean.
Las
peceras humanas están hechas de material sintético
transparente y bajan muy cerca de las cabezas de los
espectadores, llevando al extremo la interacción
entre el público y los actores. El clima que
se genera es sumamente particular y agradable. Las nadadoras
miran a la gente, la señalan y se lanzan en el
receptáculo acuático retumbando y hundiéndose
en el plástico a muy escasa distancia del, a
esta altura, atónito espectador.
Finalmente,
la obra se despide como no podía ser de otra
manera: furia a pleno, desnudando sentimientos. La adrenalina
envuelve nuevamente el ambiente y lleva el ritmo cardiaco
del público, otra vez al límite.
Una cosa es una cosa y
Si
bien parece inevitable, algunas comparaciones son odiosas.
Fuerza Bruta tiene en común con De La Guarda
a sus creadores y parte de su staff. Si hilamos fino,
podemos afirmar que se asemejan en el anhelo de que
el público participe de manera activa en la obra.
Pero,
que quede claro, son dos espectáculos diferentes.
La estética, las sensaciones que despierta y
la mayor cantidad de máquinas que se usan para
dar forma a Fuerza Bruta, lo transforma en algo muy
particular.
Así,
el espectador no debería acercarse al Centro
Municipal de Exposiciones para ir a ver a De la Guarda.
Señora, Señor, ponga su mente en blanco
y empiece de cero; acérquese a ver a Fuerza Bruta.
Fuerza
Bruta se presenta desde el 18 hasta el 29 de mayo en
el Centro Municipal de Exposiciones de la Ciudad de
Buenos Aires (Pueyrredón y Figueroa Alcorta),
de miércoles a domingo y la entrada vale desde
20 a 30 pesos. Eso si, cómprela con anticipación,
prometen agotarse rápido.
Vea todas las imágenes en: Fotos
Fuerza Bruta
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(*) Alejandro Cannizzaro (acannizzaro@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde la fundación del medio,
en abril de 2004.
Imagen:
Tomás Vela
©
MV Prensa / Mayo de 2005
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