TEATRO |
La Señorita de Tacna
De Mario Vargas Llosa
Por Lucía Turco*



Dirección: Oscar Ferrigno
(según puesta original de Emilio Alfaro)
Actores: Norma Aleandro, Paola Messina, Oscar Ferrigno, Ivan Espeche, Silvina Bosco, Julio López, Forencia Raggi, Fabio Aste,
Marcos Montes.
Diseño de escenografía: Jorge Sarudiansky
Diseño de vestuario: María Julia Bertotto
Diseño de iluminación: Roberto Traferri
Teatro Maipo (Esmeralda 443)
Funciones: jueves y domingos 20.30 hs - viernes y sábados 21 hs
(Platea $35, Súper Pullman $25, Pullman $15)
Despedida del Teatro Maipo,
22 de mayo
Gira Nacional/Uruguay del 10 de junio al 14 de agosto

Mamaé está grande. Habla un poco sola y otro poco le habla a su sobrino nieto, Belisario, que la escucha con ansias de volcar su vida en una historia. Mamaé es una señora mayor, pero fue joven y estuvo enamorada, aunque finalmente desencantada de ese amor, llegó soltera a la vejez, con su orgullo en una mano.

Era un hombre apuesto del ejército chileno el que encantó entonces su corazón. Ella era una niña bonita y delicada, de piel de porcelana y pómulos de ruborizar ante las declaraciones de deseo de su amado. Claro, ante la duda, no quiso ella verse humillada frente al mundo. A veces pasa. Pueden más las sospechas del engaño y la imaginación, que corporiza lo que nunca sabremos si existió. Y tal vez, los móviles de nuestros deseos más recónditos e inconfesables son los que a la larga explican todo. Y Belisario supo, en algún sentido, captar esos sentimientos ocultos en la vida de su tía abuela.

Es entonces una historia sobre la vejez, el orgullo, las elecciones, el destino individual. Pero es también, y fundamentalmente, una historia sobre las historias, sobre el papel de contarnos y contar lo que fuimos y lo que, entonces, somos. "La ficción es el hombre completo, en su verdad y en su mentira confundidas". Esto dice Vargas Llosa al respecto de su obra. Lo cierto es que cuando nos contamos no construimos ningún fiel reflejo. Terminamos de crearnos, porque no somos verdad, somos también mentira, o imaginación.

Como es de esperar, Norma Aleandro no deja qué desear con su actuación. Deslumbra transformándose de joven a anciana constantemente para reconstruir la historia de esa señorita que fue y es, y darle a Belisario material para su cuento y buenas razones para ser poeta.

Florencia Raggi interpreta con altura a la mala de la historia, la Señora Carlota. Un papel breve. Hacia el final, aparece nuevamente para representar a una india y se desnuda completamente en el escenario. Su actuación es muy buena. El desnudo termina de pintar una escena estéticamente bella pero, como casi todos los desnudos en teatro, cómo decidir si es necesario para la historia.

Oscar Ferrigno hace un buen trabajo de dirección, pero en su papel de Belisario no deslumbra. Su actuación tiene un cierto histrionismo que más que atrapar, desconcentra. Es quizás el desafío de ese personaje: reflexionar en voz alta, buscar dentro de sí, tener que mostrar que se está haciendo y resultar creíble.

Es la tercera temporada que esta puesta de La Señorita de Tacna está en escena. El 22 de mayo es la última función en el Teatro Maipo. Y en junio comienza la Gira Nacional/Uruguay, que durará hasta agosto.

 




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(*) Lucía Turco (luciaturco@fibertel.com.ar) es periodista.
Participó en MV Prensa desde octubre de 2004 hasta diciembre de 2005.





Imagen:
http://www.123info.com.ar/

© MV Prensa / Mayo de 2005

 


 
 
 
 
 
 
 


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