TEATRO |
El Monkey
Por Carolina Castro*



Dirección: Max Webster
Dramaturgia: Winsome Brown
Actores: Julie Beauvais, Lilirose Cioni,
Magnus Errboe, Mia Theil Have, Esther P.
Lozano, Karin Sjöholm, Wilhelm Støylen,
Nacho Vera.
Vestuario: Kornelia Piskorek
Productor: Andrew Ormerod
Diseño gráfico: Javier Vera-O'Campo
Fotografía: Michel Marcu
El Monkey - Hopballehus
Estreno mundial en Buenos Aires
8 únicas funciones


Del 18 al 21 y del 25 al 28 de Enero de 2007
a las 22
Sala Solidaridad - Centro Cultural de la
Cooperación / Av. Corrientes 1543
Localidades $15


"Nothing comes from nothing"
King Lear, William Shakespeare

El revés de la trama

Tratar de entender las vanguardias europeas de comienzos del siglo veinte sin recordar que por esas fechas se sucedieron dos guerras mundiales es una empresa que inevitablemente conducirá al fracaso.

Tener en cuenta la condición de producción de una obra es vital para poder, no comprenderla, sino tan solo acercarse a ella de una manera más franca. Por caso, las relaciones que mantiene El Monkey con los factores socio-políticos que la condicionan en forma más o menos explicita y la identificación del lugar desde donde está hecho eso que estamos viendo y oyendo, ayudarán mucho a que la comunicación entre artistas y su público sea menos ruidosa.

De la misma manera, "Dada" puede ser entendida por algunos como el capricho hedonista de un grupo de burgueses malcriados y aburridos liderados por un tipo de nombre raro o bien como el neologismo inventado por el poeta rumano Tristan Tzara, que designa un movimiento que se opone a una forma de arte anterior y se propone arrasarlo con un termino sin sentido como símbolo que es casi un catalizador del clima de una época.


Y con este nombre yo te bautizo

Mas cerca en el tiempo, Andy Warhol bregaba por los 15 minutos de fama que a cada mortal le correspondían. Empapados del mismo conocimiento de la justicia televisiva, la señora en la peluquería y el polemiquero en el bar de la esquina afirmarían que "lo que pasa es que si no salís en los medios no existís". Estas sentencias sobre el funcionamiento de los mass media, avaladas por algunos comunicólogos doctorados en Paris, se sostienen en ciertas ideas filosóficas que afirman que nada existe hasta que no es nombrado. Nada es con independencia de un acto performativo que le de existencia.

Dicen por ahí que los esquimales tienen diez tonalidades diferentes para llamar lo que nosotros englobamos bajo la denominación de blanco. Es un misterio irresoluble para esta cronista que para algunas culturas, como las angloparlantes y las francófonas, ser y estar sean la misma palabra. Si no existen palabras para diferenciar un estado permanente y uno circunstancial, ¿no existe tal diferencia? No, no existirá antes de que alguien la nombre de alguna manera.


El Monkey

El teatro también necesita de un acto performativo que le de existencia: se hace en el juego tautológico de hacerse haciéndolo. No es teatro un texto escrito oportunamente por un dramaturgo que será interpretado por unos actores que jugaran unas acciones físicas prefijadas por un director con un vestuario diseñado para la ocasión en una escenografía construida para tal fin. La mayoría de las veces se produce teatro como si fuera eso y con una buena cuota de suerte, una gran dosis de intuición y muchísimo oficio, sale una gran obra. Pero la existencia de los ensayos da cuenta de esta necesidad de poner en acto aquello que el texto dicta que debe ser dicho y jugado. Y sólo como experimento se piensa en una obra sin ensayos (recuérdese sino la experiencia RODCOM**)

Hay quienes se hacen cargo de la esta cuestión y parten de la imposibilidad de predeterminar algo antes de que sea hecho, o, siguiendo nuestra previa, antes de que sea nombrado. Esta manera de hacer parte de una relación con el texto que la separa de la forma de producción teatral tradicional. El texto es a la innovación teatral lo que la pintura de caballete representaba para los revoltosos muchachos vanguardistas parisinos allá por el 1910.

El jueves 18 de enero el grupo Hopballehus, una compañía nómade de artistas jóvenes de países europeos con variados acentos y variadas especialidades, debutó Buenos Aires con su primera producción: El Monkey.

Jamás habrían pensado en repartirse los textos entre los actores de manera tal de que cada uno ya sepa lo que iba a decir antes de comenzado los ensayos. El proceso de producción de la obra comenzó por la lectura de los cuentos de la danesa Karen Blixen (para muchos conocida con su seudónimo más famoso: Isak Dinesen) y a partir de allí se sucedieron los ejercicios y las improvisaciones hasta que se configuró el espectáculo que se pudo ver hasta el 28 pasado en el Centro Cultural de la Cooperación.

Max Webster, director de El Monkey, nos recuerda citando a Rey Lear que nada surge de la nada, siempre hay que comenzar desde algún lugar y en este caso la atmósfera gótica y ciertos motivos de la obra están inspirados en la obra de Blixen. "Lo que surge de la primera improvisación es basura. Pero siempre hay algo que si bien no nos termina de gustar se sospecha que puede dar luz a lo que queremos contar. Entonces, se trabaja en una segunda improvisación a partir de eso. Y resulta una basura también. Pero está presente algo por lo que por alguna razón seguimos trabajando. Y así, de un caos en bruto que va siendo pulido, surge la obra".

Uno podría pensar que el resultado de esta sucesión de ensayos y experiencias es una obra cambiante que muta de función en función. Sin embargo, la sorpresa es la extrema rigurosidad en la puesta con movimientos que se adivinan perfectamente coreografiados más allá de las coreografías propiamente dichas y una coordinación exquisita de luces y música. Una vez establecido, el texto, ya sea palabra o acción física, será respetado a rajatabla. Una partitura de movimientos dictará a cada actor cuántos pasos deberá dar en el espacio en cada función, quedando cada desplazamiento calculado de forma casi matemática. Es que una vez jugados, ningún elemento quedará librado al azar.

El Monkey es difícil de ver si no se tiene en cuenta su génesis, el proceso de producción que le da existencia. De cualquier manera, el calificativo de vanguardia le queda demasiado grande a esta obra para un público avezado en espectáculos que se proponen hacer teatro desde un lugar análogo. Cierto elitismo dependentista tal vez nos hace fascinarnos con propuestas venidas con acento europeo desde el otro lado del océano. No hay vanguardia en esta propuesta en el sentido más literal del término: nada nuevo para porteños que frecuenten los teatros del Abasto y hasta más de una función del circuito oficial.

 


+[INFO]:
-Alternativa Teatral
http://www.alternativateatral.com/ficha_obra.asp?codigo_obra=7401
-Hopballehus International Theatre
http://www.hopballehus.com/
-(**) ROMCOM
http://www.alternativateatral.com/ficha_obra.asp?codigo_obra=5993

 


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(*) Carolina Castro (angcarolina@gmail.com) es periodista.
Participa en MV Prensa desde noviembre de 2006.


Imágenes:
Tomás Vela

© MV Prensa / Enero de 2007


 
 
 
 
 
 
 


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