Título
original: The Simpson Movie Género: Animación, Comedia Procedencia: USA (2007) Distribuidora: Fox Dirección: David Silverman Guión: James L. Brooks, Matt Groening,
Mike Reiss, George Meyer, Ian Maxtone-Graham, John Swartzwelder,
Matt Selman, David Mirkin, Al Jean, Mike Scully y Jon
Vitti; basado en los personajes creados por Matt Groening Producción: James L. Brooks, Matt Groening,
Al Jean, Richard Sakai y Mike Scully Voces en inglés: Dan Castellaneta (Homer
Simpson), Julie Kavner (Marge Simpson), Nancy Cartwright
(Bart Simpson), Yeardley Smith (Lisa Simpson), Harry
Shearer (Sr. Burns), Hank Azaria (Moe), Marcia Wallace
(Edna). Duración: 87 minutos Calificación: Apta para todo público
En el salto a la pantalla grande de la serie animada
para adultos por excelencia, Los Simpson no pueden ser
ajenos a su propia historia paródica: en la primera
escena, el propio Homero se burla y queja de tener que
ir al cine con su familia a ver la película de
Tommy y Dally (Itchy & Sratchy), porque no entiende
a qué clase de persona se le ocurre ir a pagar
por algo que normalmente puede ver "gratis"
en la TV.
El
recurso, astuto y directo por donde se lo mire, cumple
la gran función de reconocer y hacerles un guiño
a sus fans, agradeciendo la fidelidad (y paga de la
entrada)
Una
vez admitida la complicidad con la audiencia, las expectativas
tienden a bajar. O no se mantienen tan altas, suponemos.
Lo seguro es que ningún asiduo a las historias
del padre ficticio más estúpido y tierno
de los Estados Unidos querrá perderse esta historia,
sin importar cuán buena, original y necesaria
pueda o no resultar.
En
este gran capítulo de casi una hora y media que
Matt Groening dio por llamar Los Simpson, la película,
Homero debe salvar a los ciudadanos de Springfield de
una catástrofe ecológica sin precedentes
que, por supuesto, él mismo generó. La
falta de visión un metro delante de las narices
del cliente principal de la cerveza Duff (con perdón
de Barney) hace que esta vez ni Marge pueda justificar
la delicada sinapsis de su marido.
Con
todo el pueblo en su contra y el rechazo explícito
de su propia familia, Homero deberá pensar de
la mejor manera que le resulte posible la solución
a su inmensa metedura de pata. Cuando esto falla, por
obvias razones, él apelará a nuevos recursos
espirituales. Podrá acusárselo con toda
precisión de estúpido, pero esta vez no
de poco voluntarioso.
Homero
volverá a su sitiado pueblo en busca de la paz
interior perdida. El problema es que en el interior
del pueblo, herméticamente arruinado, la gente
no vitorea exactamente por su vuelta. Además
del detalle de que el jefe de la Agencia de Protección
Medioambiental, Russ Cargill, convenció al presidente
de EE.UU., Arnold Schwarzenegger, que la única
solución para Springfield es arrojarle una bomba
atómica que libere al resto del país del
peligro de contaminación inminente.
La
película fue record de recaudación en
todas partes del mundo, incluyendo la Argentina. Habrá
que ver si Marge, Bart, Lisa y Maggie se portan con
tanta benevolencia con Homero como los espectadores
de todo el planeta lo hicieron con la familia más
disfuncional, adictiva, ácida y divertida de
los últimos veinte años.