Título
original: Ratatouille Género: Comedia, animación Procedencia: USA (2007) Distribuidora: Buena Vista Dirección: Brad Bird Guión: Brad Bird Producción: John Lasseter, Brad Lewis,
Galyn Susman Doblaje original (español): Patton Oswalt/Guillermo
Romero (Remy), Ian Holm/Carlos Isbert (Skinner), Lou
Romano/Fernando Cabrera (Linguini), Brian Dennehy/Juan
Amador Pulido (Django), Peter O'Toole/Luis Mas (Ego),
Brad Garrett/Héctor Cantolla (Gusteau), Janeane
Garofalo/Inés Blázquez (Colette), Will
Arnett/Jesús Carrasco (Horst), Julius Callahan/Álvaro
Navarro (Lalo), James Remar/Abraham Aguilar (Larousse) Duración: 110 minutos Calificación: Apta para todo público
¿Alguna vez le inspiró ternura una rata?
¿En algún momento siquiera consideró
la posibilidad? Si sí, entonces entenderá
lo que estoy a punto de contar; pero si no, usted necesita
ver esta película.
Generalmente,
la asociación que hacemos con los roedores esta
más ligada a lo desagradable que a lo placentero,
sin embargo, gracias a la compañía de
animación Pixar, esta situación cambiará
de manera radical.
Cuenta
la historia que en un lugar de París vivía
una rata llamada Remy, que tenía un comportamiento
y cualidades diferentes al resto de las de su clase.
Sus aspiraciones no eran precisamente las de un típico
habitante de las alcantarillas: Él deseaba convertirse
en un gran chef de la alta cocina francesa. La misión
suena absurda pero no imposible, mucho menos si uno
es poseedor de grandes habilidades, fuertes convicciones
y un sueño por alcanzar.
Con
todo esto dentro de su pequeño cuerpo y la ayuda
de un atolondrado empleado de un restaurant gourmet,
Remy emprenderá un viaje que cambiará
su vida y la de todo su entorno para siempre.
La
historia que nos cuenta esta cinta es pura y exclusivamente
mérito del guionista Brad Bird (Los Increíbles,
2004), quien maneja de gran modo las diversas maneras
de interpretación de cada escena. Bird logra
mezclar chistes inofensivos con humor negro sin por
ello perder la habilidad para entretener por igual a
grandes y chicos.
Luego
que Mickey, Jerry, Speedy González y Faivel se
hayan consagrado, el salón de la fama de ratas
y ratones le abre las puertas a un nuevo integrante
de la familia artística animal.
Si
el ratón Remy conquistó París,
la moraleja indica que el ser humano no debería
tener tantos problemas en cumplir alguno de los sueños
que tiene, aunque, claro, para ello antes deba poder
reconocer la diferencia entre la vida real y el mundo
de las caricaturas.