Título
original: Mr. Brooks Género: Thriller Procedencia: USA (2007) Distribuidora: CDI Films Dirección: Bruce Evans Guión: Bruce Evans, Raynold Gideon Producción: Kevin Costner, Raynold Gideon,
Jim Wilson Elenco: Kevin Costner (Mr. Brooks), William Hurt
(Marshall), Demi Moore (detective Attwood), Stephen
Michael Ayers (Sr. Clifford), Steve Coulter (Roger) Duración: 119 minutos Calificación: Sólo apta para mayores
de 16 años
El origen de las adicciones se encuentra ligado directamente
a la propia historia del hombre. Hasta el siglo XX,
el término adicción se refería
a la ingesta de cualquier sustancia que produzca una
depresión en el sistema nervioso.
A
medida que la humanidad evolucionó el espectro
de las conductas compulsivas se tornó velozmente
más amplio. La aparición de nuevas sustancias,
tecnologías y actividades contribuyeron a que
el ser humano disponga de múltiples opciones
para su satisfacción o placer.
Sin
embargo, ¿qué ocurre cuando una costumbre
no sólo se transforma en adicción sino
que al mismo tiempo resulta directamente nociva para
otras personas?
El
Señor Earl Brooks (Kevin Costner) es brillante.
Un Empresario exitoso, millonario, padre de familia
y recientemente elegido el hombre del año en
su país.
A
primera vista Brooks parece tenerlo todo; grandes comodidades,
una esposa incondicional y salud (física) Pero
si se lo observa con mayor atención descubriremos
que a pesar de todos sus logros y éxitos, el
personaje que interpreta Costner disfruta de una práctica
sádica y perversa que nadie jamás podría
haber imaginado: Brooks mata gente.
Asesinar
personas puede parecerle a cualquier persona psicológicamente
normal una actitud inconcebible, pero para Earl es algo
que lo hace experimentar nada más que sensaciones
placenteras y de autorrealización.
El
film presenta la dualidad de dos personalidades totalmente
opuestas que conviven dentro de un mismo cuerpo, en
la que una intenta deshacerse o al menos eludir a la
otra. Una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde readaptado
al cine moderno.
La
dirección que realizó Bruce Evans sirvió
para el suspenso del largometraje. Consiguió
de manera justa y oportuna la exaltación del
espectador con escenas que frecuentemente no ameritan
taquicardia alguna. Situaciones que se acercan más
a la cotidianeidad que a lo extraordinario, pero que
cambian de manera radical con un buen manejo de tiempos
y de cámara.
Otra
característica positiva que suma dinamismo es
la interacción que tiene Brooks con su ego o
su súper yo, Marshall, interpretado con contundencia
y locura por William Hurt (Syriana, 2005; Una historia
de violencia, 2006) Además de regalar de manera
perfecta la personificación de la parte siniestra
de la mente del Sr. Brooks, Hurt crea un punto de conexión
con Costner que refleja la indivisibilidad de la psiquis
del enfermo empresario, agregándole realismo
a la historia de Bruce Evans y Raynold Gideon.
Dejando
casi para lo último, pero sin desmerecer su labor,
nos encontramos con Tracy Atwood (Demi Moore), una experimentada
detective que ha sabido realizar una gran carrera dentro
de la policía y quien ahora esta tras los pasos
del Asesino del pulgar, seudónimo con
el que se lo conoce al personaje de Costner. La actuación
de Moore es sobria y sigue fiel la línea de la
cinta. No desentona pero tampoco sobresale. Sin embargo,
adiciona la cuota de acción y el escaso drama
que contiene el film. Se podría decir que es
un personaje imprescindible, porque siempre alguien
tiene que perseguir al malvado, pero también
intrascendente, porque otorga más del estereotipado
policía de ciudad.
Si
se siente curioso por ver a un Kevin Costner asesinando
gente por deporte, mi proposición es esta película.
Ahora, si usted siente que esta historia funcionaría
como catalizador de un gran cambio en sus costumbres,
entonces no se arriesgue. No quisiera sentirme, por
una simple reseña, el responsable de que exista
un loco más en Buenos Aires.