CINE
| Estreno (no tan) imperdible Las
vacaciones de Mr. Bean
Por
Tomás Vela y EDW*
Título
original: Mr. Bean's holiday Género: Comedia Procedencia: Reino Unido (2007) Distribuidora: UIP Dirección: Steve Bendelack Guión: Robin Driscoll y Hamish McColl;
basado en un argumento de Simon McBurney Producción: Peter Bennett Jones, Tim Bevan
y Eric Fellner Elenco: Rowan Atkinson (Mr. Bean), Max Baldry
(Stepan), Emma de Caunes (Sabine), Willem Dafoe (Carson
Clay), Karel Roden (Emil), Jean
Rochefort (maître) Duración: 90 minutos Calificación: Apta para todo público
Diez años después de su primera aparición
en el cine, vuelve Mr. Bean (Rowan Atkinson) para tomarse
unas merecidas vacaciones. No hacer nada, a veces cansa.
Pero ver al señor de las muchas muecas y gags
sin ser un seguidor del todo tolerante de su clase de
humor, también cansa. Algo que el lector debe
saber primero que nada.
En
esta oportunidad, Mr. Bean se gana en un sorteo parroquial
(o algo así) un viaje a la campiña francesa,
una videocámara y 200 euros para los gastos menores.
Pero como se trata de una comedia, es el recorrido hasta
la ciudad de Cannes lo que hace del film una combinación
disparatada de tropiezos con problemas y personajes
con peso propio.
Así,
a los ademanes del inglés en plena tierra gala
se le sumarán la belleza de la actriz Sabine
(Emma de Caunes), quien maneja el mismo Mini Cooper
que Bean en Londres, pero con el volante del lado izquierdo;
el pequeño Stepan (Max Baldry), que al principio
representa con estoicismo a una gran parte del público
que no se puede reír de lo que el personaje de
Atkinson propone, pero que luego se resigna y muestra
sus dientes en fila; y a un magnífico Carson
Clay (Willem Dafoe), quien se merece todo y un párrafo
aparte.
Es
precisamente su breve intervención como director
de cine que presenta una película independiente
en el famoso Festival de Cannes, que sólo trata
de él y nada, pero nada, pero nada más
que de él, la mejor parte de toda la película.
No es ningún descubrimiento lo que el talento
de Dafoe puede aportar, más hay que recalcar
que su papel de egocéntrico completamente satisfecho
es una perla que provoca ir incluso en contra del sentido
común y recomendar esta película.
Luego,
todo vuelve a la normalidad, mediocridad en este caso.
Bean es Bean, los franceses son con los ingleses como
los ingleses serían con los franceses y la película
debe terminar. Una señal del público al
que se apunta es que las copias serán en la Argentina
sólo dobladas al español. Pero ojo, que
si su pequeño vástago (o sobrino) es algo
despierto, él se encargará de que usted
pague extra y nunca olvide el haberlo llevado a ver
Mr. Bean. A menos, claro, que su brillo pueda distinguir
la interpretación de Dafoe
(*)
Tomás Vela (tomasvela@mvprensa.com.ar)
es periodista y fotógrafo.
Fundó y dirige MV Prensa desde abril de 2004
(*) Eduardo Díaz Williams (ediazwilliams@hotmail.com)
participa
en MV Prensa desde diciembre de 2004
[Agradecemos
la buena onda de Alina Coacci, de UIP]