Título
original: Spider-Man 3 Género: Acción, Ciencia Ficción
Procedencia: USA (2007) Distribuidora: Columbia Dirección: Sam Raimi Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent;
basado en un argumento de Sam Raimi e Ivan Raimi; sobre
el cómic de Marvel de Stan Lee y Steve Ditko Producción: Laura Ziskin, Avi Arad y Grant
Curtis Elenco: Tobey Maguire (Peter Parker/Spider-Man),
Kirsten Dunst (Mary Jane Watson), James Franco (Harry
Osborn), Thomas Haden Church (Flint Marko/Hombre de
Arena), Topher Grace (Eddie Brock/Venom), Bryce Dallas
Howard (Gwen Stacy), James Cromwell (capitán
George Stacy), Rosemary Harris (tía May), J.K.
Simmons (J. Jonah Jameson) Duración: 139 minutos Calificación: Sólo apta para mayores
de 13 años
Peter Parker (Tobey Maguire) entró en crisis.
Esto de ser medio bicho con tantos poderes le generó
cierto conflicto. Por un lado, el mundo. El superhéroe
ya logró adaptarse de tal modo al paisaje citadino,
que salvo los modos completamente diferentes el Hombre
Araña cumple horarios (muy flexibles, cierto)
diarios para limpiar de delincuentes a Nueva York, como
un oficinista o trabajador independiente llena sus minutos
laborales de las actividades que su jefe o clientela
pretende de él.
Pero
por otra parte, al joven fotógrafo freelance
comienza a trastocársele su propia percepción
del heroísmo. Ya no le conforma ser un nerd aplicado
en sus estudios químicos, ni le alcanza la mera
aceptación de Spider-Man como una atracción
más de las calles, ni tampoco se siente extasiado
con el amor de su bellísima novia Mary Jane Watson
(Kirsten Dunst) El cambio es mucho más dramático
de lo que la transformación Peter Parker - Hombre
Araña le supone.
Debido
a una extraña sustancia que cae del espacio y
se pega como parásito a las personas que invade,
para resaltar sus características ególatras
y fuerza física al mismo tiempo que posee a esa
persona, Peter se deja de preocupar tanto por lo que
el resto quiere de él. A la primera que le choca
esta actitud es a Mary Jane, quien no sólo no
se conforma con ser la novia del súper arácnido
sino que cada vez encuentra menos motivos para permanecer
a su lado.
Mientras
la pareja central deja de funcionar con la naturalidad
que habían logrado al final de la segunda entrega
de la saga, Harry Osborn (James Franco), quien fuera
el mejor amigo de Parker, manifiesta su enojo y la escasa
necesidad de conversación al respecto que tiene,
queriendo integrar para siempre el cuerpo de Peter a
la estructura ornamental de cada uno de los edificios
en los que incrusta al enmascarado.
Es
que el nuevo Duende Verde, o duendecito, no le perdona
al Hombre Araña ser el responsable de la muerte
de su papá duende (del genial Willem Dafoe),
más allá de la tozudez de su amigo en
proclamarse como no responsable de la estocada final
del excéntrico químico millonario. Claro
que cuando el joven Goblin pierde la memoria todo vuelve
a ser, al menos por un rato, el berenjenal previo de
dos grandes amigos (y poderosos), una novia en común
y mucha desconfianza en el aire.
Pero
faltan villanos en esta tercera entrega, a la que el
director Sam Raimi le dio un perfil mucho más
adolescente que las anteriores: El Hombre de Arena (Thomas
Haden Church), con su historia conflictiva y no tan
fácilmente condenable, y Venom (Topher Grace),
un fotógrafo trepador e inescrupuloso al que
también transforma el pegote alienígena
para remarcar lo feo que es. Los dos juntos son muy
difíciles de vencer.
El
Hombre Araña 3 muestra toda clase de combates
internos y externos. Tal vez sea esta característica
una de las principales causantes de que la película
parezca hilvanada muchas veces de manera arbitraria
y forzada o, por decirlo acorde al guión mismo,
con los mismos argumentos lógicos de los que
se hubiera valido el adhesivo de contacto extraterrestre
que tiñe de negro al traje perfectamente yanqui
del arácnido.
No
decepcionará al fanático, eso sin duda.
Pero hay que convenir que los fanáticos no se
caracterizan, precisamente, por buscar un sustento plausible
y armónico en las historias de sus superhéroes.
Si aparece dicho sustento, mejor; pero si no, para eso
se es un defensor apasionado poco tolerante a la crítica
adversa.
En
cuanto al resto del público, lo que genera esta
entrega resulta complejo. Dejando de la lado la inmejorable
parte técnica de cualquier superproducción
multimillonaria de la actualidad (y esta es la más
cara de la historia del cine a la fecha), se puede percibir
una pretensión en el argumento un tanto cuestionable.
De nuevo, tiene que ver con la clase de público
a la que se apunta. Pero es justamente la tendencia
misma de la tercera parte del bicho en conflicto la
que nos da a entender que la audiencia adulta no fue
el blanco original de esta historia, sino más
bien parte de ese resto que de todas maneras irá
a verla.
Como
siempre, ni bueno ni malo, pero tampoco muy recomendable.
La nueva red del Hombre Araña atrapará
muchísimos dólares, varios premios marketineros
y a un público que por razones probablemente
antagónicas esperará con ansias una cuarta
entrega post crisis protagónica que se diferencie
por completo de esta exitosa versión.