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Título
original: 16 Blocks
Género: Acción
Año: 2006
Procedencia: USA
Dirección: Richard Donner
Guión: Richard Wenk
Producción: Jim van Wyck, Avi Lerner,
Randall Emmett, John Thompson y
Arnold Rifkin
Elenco: Bruce Willis, David Morse, Mos Def, Jenna
Stern, Casey Sander, Cylk Cozart
Duración: 105 minutos
Calificación: Apta para todo público
con reservas
¿Quién hubiese dicho que aquel caballero
seductor que interpretaba al detective David Addison
Jr. en la serie de los 80s Moonlighting (Luz de luna)
se convertiría, años después, en
una estrella del cine de acción?
En
la nueva cinta del director estadounidense Richard Donner
(The Omen, 1976; Superman, 1978) el hombre del eterno
ceño fruncido, Bruce Willis, protagoniza y encarna
al atormentado
policía Jack Mosley, quien
por errores del pasado es ahora un alma en pena que
se ha entregado al alcohol y la melancolía. En
esta nueva aventura, el difunto de Sexto Sentido ha
sido designado para trasladar al prisionero-testigo
Eddie Bunker (Mos Def) desde su celda hasta el juzgado
correspondiente para declarar en contra de policías
corruptos, los que intentaran asesinarlo durante el
trayecto. Hasta aquí la historia no genera ninguna
emoción, pero aguarde que falta presentarle al
malvado.
Lejos
de aquel tierno y bondadoso vigilante que interpretó
en La milla verde (The Green Mile, 1999), el yanqui
David Morse le da vida al clásico villano de
película de tiros (como dicen nuestros abuelos)
con sus típicas características maquiavélicas:
frío, calculador, despiadado, volátil.
Lo que se dice, un mal tipo.
En
éste film encontrará disparos, corridas,
choques, algo de humor, otro tanto de nostalgia, a Bruce
salvando el día y, por último, la doncella
en apuros, que en este caso es reemplazada por un prisionero
en custodia. Si suma estas características a
los actores de renombre contratados, obtendrá
una receta de marketing cinematográfico masticada
hasta el hartazgo por la incondicional audiencia del
género fanático de la acción.
Dejando
de lado los efectos especiales; ni la cinta escrita
por Richard Wenk (Just The Ticket, 1999; Wishcraft,
2002), ni las actuaciones provocan aplausos. Incluso,
por momentos, irritan. Es el caso del personaje de Def
(Bunker), quien con su voz nasal (como si fuera un tributo
a Bob Dylan) no sólo contribuye a que toda la
historia sea menos llevadera, sino que invita a desear
con fervor encontrarse como por arte de magia la debida
protección auditiva en algún bolsillo.
Y si mencionamos al que interpreta Willis, lo primero
que viene a la mente es la palabra "cliché".
Las escenas son demasiado largas y menos dinámicas
que una foto aburrida (¡cine de acción,
recuerde!), mientras que lo que debería generar
adrenalina sólo hace bostezar.
Tal
vez resulte más interesante y placentero que
los realizadores de Hollywood dejaran de abusar de historias
tan estereotipadas. Con un poco de ingenio y osadía,
el espectador abandonaría feliz el cómodo
y aburrido fondo de la butaca al que lo están
acostumbrando, para volver al vertiginoso borde del
mullido asiento. El género obliga a reconsiderar
esta chatura: ¡Basta de modorra creativa!
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(*) Mariano Cerdán (mcerdan@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2006.
[Agradecemos
la muy buena predisposición de Pía Alcívar
de la productora Lola Silberman]
Imágenes:
http://cine.lycos.es/
http://www.lacoctelera.com/
© MV Prensa / Agosto de 2006
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