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Más
canciones, más baile, más música,
más energía
así fue
la noche del sábado 17 en Obras donde
Andrés Calamaro dio mucho más que en su
regreso de abril en el Luna Park.
Luego
de seis años sin tocar en Buenos Aires y sin
presentar nuevo material, Calamaro retomó las
riendas de su
carrera a partir de los tres conciertos del 10, 11 y
12 de abril en el Luna Park. Luego sería el turno
del viejo continente. El 12 de noviembre estuvo tocando
en España (después de casi 15 años),
donde presentó su disco en vivo El Regreso que
ya vendió más de 40 mil copias en menos
de dos meses. El álbum de platino agrupa 21 clásicos
que tocó en el Luna, pero quedaron afuera temas
de Los Abuelos de la nada y Los Rodríguez como
Mil horas, Mi enfermedad, No se puede vivir del amor
y Sin documentos que también estuvieron en sus
presentaciones.
Sin
embargo, como le dijo el cantante a las 20 mil personas
que fueron a verlo "no se regresa de verdad sin
tocar en diciembre en Buenos Aires y en Obras".
Calamaro, mucho más flaco, estuvo casi todo el
tiempo al teclado y se animó a jugar con los
tonos. Cantó, realmente entonó, se acercó
al público y no paró de agradecer y saludar
a los fans que transpiraban tras el vallado en la noche
calurosa.
Amable,
tranquilo y concentrado, el cantante porteño
salió de a ratos del personaje y habló.
Contó, por ejemplo, porqué le puso Media
Verónica a su canción, antes de empezar
a tocarla. "Este tema, no habla de ninguna mujer
y mucho menos de media persona, claro. Media Verónica
se le llama a una de las gracias que hacen los toreros.
En realidad es el movimiento entero aunque se llame
media verónica y es algo así
"
decía, mientras hacía el movimiento de
un torero con gracia rioplatense.
Cómplice
de su público, con más interacción
que en abril y mucho más cuidadoso con su imagen,
en el momento en que la letra de El cantante le hacía
decir: "Oye Andrelo, Tú estás hecho
siempre con hembras y en fiestas", se apuró
a gritar "Eso era antes", con su novia Julieta
Cardinalli atrás de los parlantes. La actriz
fue una de las celebridades que lo acompaño arriba
del escenario. Vicentino, quien entonó El cantante
a dúo con su anfitrión, fue recibido por
el público entonando un "gordo, gordo",
y los comentarios afloraban: "Está más
limpio que nunca". Efectivamente, se lo vio de
prolijo pantalón blanco y buena presencia. Luego,
cantaron juntos Vasos Vacíos de Los Cadillacs
y las parejitas en Obras se separaron para bailar.
En
el show también estuvieron los integrantes de Bersuit
Vergarabat, que fueron parte de la banda de Calamaro
durante este año; Pepe Céspedes en bajo y Oscar Righi
en guitarra. A partir de 2006 Andrés empezará a armar
su propio conjunto, por lo que el recital en Obras también
sirvió como despedida del trabajo en equipo con la Bersuit.
Al parecer, los músicos no fueron a ensayar un día antes
porque tuvieron un recital en Santa Fe, situación que
tensó la relación que ya preveía su fin. Sin embargo,
Céspedes, consultado por esta cronista, desmintió cualquier
malestar con Calamaro y dijo: “Hicimos dos pruebas de
sonido, una el jueves y otra el mismo día del show al
mediodía. Está todo ok con Andrés”.
Otro
personaje de la noche fue Litto Nebia. Calamaro le hizo
una intro sobre sus inicios en Los Gatos y la importancia
que tiene dentro del rock argentino y su propia carrera.
La calidez y admiración mutua se reflejaron en
Zamba para mi tierra. Siguieron con Yo no permito y
cuando el público joven comenzaba a entrar en
letargo, Litto, frente a su teclado y con la fuerza
de sus años de oro, empezó a cantar eufórico
"De un tiempo perdido, a esta parte esta noche
ha venido, un recuerdo encontrado para quedarse conmigo
",
sorprendiendo a más de uno. De nuevo el campo
de Obras rebotaba sin parar.
La
despedida fue un enganchado de temas sin interrupción.
Como si el propio Calamaro eufórico gritara "Una
más", en el tramo final no se despegó
de su teclado, mirando cómplice a sus músicos.
Entonces, llegó el: "Hasta pronto, nos volveremos
a ver", con el tema en homenaje a Maradona que
es una especie de cumbia. Y así terminaba la
noche, demostrando su variedad que pasó del rock
más pesadito con Clonazepán y Circo; a
un toque de pop con Ok, perdón y sus baladas
para el llanto Paloma y Crímenes Perfectos. Andrés
Calamaro volvió a su ciudad y cerró el
año con todo.
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(*) Gabriela Larralde (glarralde@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde marzo de 2005.
Imágenes:
http://www.calamaro.com/
© MV Prensa / Diciembre de 2005
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