MÚSICA |
Calamaro, ahora sí, volvió
Por Gabriela Larralde*



Más canciones, más baile, más música,
más energía… así fue
la noche del sábado 17 en Obras donde
Andrés Calamaro dio mucho más que en su regreso de abril en el Luna Park.

Luego de seis años sin tocar en Buenos Aires y sin presentar nuevo material, Calamaro retomó las riendas de su carrera a partir de los tres conciertos del 10, 11 y 12 de abril en el Luna Park. Luego sería el turno del viejo continente. El 12 de noviembre estuvo tocando en España (después de casi 15 años), donde presentó su disco en vivo El Regreso que ya vendió más de 40 mil copias en menos de dos meses. El álbum de platino agrupa 21 clásicos que tocó en el Luna, pero quedaron afuera temas de Los Abuelos de la nada y Los Rodríguez como Mil horas, Mi enfermedad, No se puede vivir del amor y Sin documentos que también estuvieron en sus presentaciones.

Sin embargo, como le dijo el cantante a las 20 mil personas que fueron a verlo "no se regresa de verdad sin tocar en diciembre en Buenos Aires y en Obras". Calamaro, mucho más flaco, estuvo casi todo el tiempo al teclado y se animó a jugar con los tonos. Cantó, realmente entonó, se acercó al público y no paró de agradecer y saludar a los fans que transpiraban tras el vallado en la noche calurosa.

Amable, tranquilo y concentrado, el cantante porteño salió de a ratos del personaje y habló. Contó, por ejemplo, porqué le puso Media Verónica a su canción, antes de empezar a tocarla. "Este tema, no habla de ninguna mujer y mucho menos de media persona, claro. Media Verónica se le llama a una de las gracias que hacen los toreros. En realidad es el movimiento entero aunque se llame media verónica y es algo así…" decía, mientras hacía el movimiento de un torero con gracia rioplatense.

Cómplice de su público, con más interacción que en abril y mucho más cuidadoso con su imagen, en el momento en que la letra de El cantante le hacía decir: "Oye Andrelo, Tú estás hecho siempre con hembras y en fiestas", se apuró a gritar "Eso era antes", con su novia Julieta Cardinalli atrás de los parlantes. La actriz fue una de las celebridades que lo acompaño arriba del escenario. Vicentino, quien entonó El cantante a dúo con su anfitrión, fue recibido por el público entonando un "gordo, gordo", y los comentarios afloraban: "Está más limpio que nunca". Efectivamente, se lo vio de prolijo pantalón blanco y buena presencia. Luego, cantaron juntos Vasos Vacíos de Los Cadillacs y las parejitas en Obras se separaron para bailar.

En el show también estuvieron los integrantes de Bersuit Vergarabat, que fueron parte de la banda de Calamaro durante este año; Pepe Céspedes en bajo y Oscar Righi en guitarra. A partir de 2006 Andrés empezará a armar su propio conjunto, por lo que el recital en Obras también sirvió como despedida del trabajo en equipo con la Bersuit. Al parecer, los músicos no fueron a ensayar un día antes porque tuvieron un recital en Santa Fe, situación que tensó la relación que ya preveía su fin. Sin embargo, Céspedes, consultado por esta cronista, desmintió cualquier malestar con Calamaro y dijo: “Hicimos dos pruebas de sonido, una el jueves y otra el mismo día del show al mediodía. Está todo ok con Andrés”.

Otro personaje de la noche fue Litto Nebia. Calamaro le hizo una intro sobre sus inicios en Los Gatos y la importancia que tiene dentro del rock argentino y su propia carrera. La calidez y admiración mutua se reflejaron en Zamba para mi tierra. Siguieron con Yo no permito y cuando el público joven comenzaba a entrar en letargo, Litto, frente a su teclado y con la fuerza de sus años de oro, empezó a cantar eufórico "De un tiempo perdido, a esta parte esta noche ha venido, un recuerdo encontrado para quedarse conmigo…", sorprendiendo a más de uno. De nuevo el campo de Obras rebotaba sin parar.

La despedida fue un enganchado de temas sin interrupción. Como si el propio Calamaro eufórico gritara "Una más", en el tramo final no se despegó de su teclado, mirando cómplice a sus músicos. Entonces, llegó el: "Hasta pronto, nos volveremos a ver", con el tema en homenaje a Maradona que es una especie de cumbia. Y así terminaba la noche, demostrando su variedad que pasó del rock más pesadito con Clonazepán y Circo; a un toque de pop con Ok, perdón y sus baladas para el llanto Paloma y Crímenes Perfectos. Andrés Calamaro volvió a su ciudad y cerró el año con todo.



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(*) Gabriela Larralde (glarralde@mvprensa.com.ar) es periodista.
Participa en MV Prensa desde marzo de 2005.




Imágenes:
http://www.calamaro.com/

© MV Prensa / Diciembre de 2005

 


 
 
 
 
 
 
 


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