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A
dieciséis años de su nacimiento, el grupo
liderado por Guillermo Bonetto llenó dos veces
el templo del rock de la mano del hit Si El Amor Se
Cae.
Bastaba
con pararse el último viernes en la cuadra de
Libertador al 7300 para descubrir al actual público
de Los Cafres. Los caracterizados rastafari se cruzaban
con gente vestida como para un cumpleaños, pero
todos iban al mismo lugar. Las entradas agotadas eran
noticia y los revendedores se desencontraban con los
compradores desesperados. Por primera vez, una banda
de reggae roots argentina llenaba Obras; y no una, sino
dos veces.
A
las nueve todavía el clima era tranquilo. El
estadio se llenó poco a poco. Algo más
que un cuarto de hora después, la oscuridad ganó
terreno. El
telón se corrió para que una luz blanca
y fría alumbrara a los músicos y acompañara
la introducción de Lúcido, el primer tema
de la noche, incluido en Quién Da Más,
la más reciente producción de Los Cafres
y excusa para las dos presentaciones.
Hasta
el momento, la figurita más esperada todavía
no había dado señales. Después
de un rato, Guillermo Bonetto irrumpió en la
escena para cantar vestido como una especie de beduino,
con un turbante en la cabeza.
Aquí
el público no salta; el movimiento es de izquierda
a derecha, y viceversa. Así, la gente del campo
y la popular parece transformarse en una masa uniforme
que se mueve al compás de la música. En
la platea, en cambio, todos permanecen sentados e inmóviles.
Los
siguientes cinco temas también provinieron de
Quién Da Más. Sonaron Mar De Amor, A Pesar,
Despertar, Pura Vida, e Hijo, en ese orden. A lo largo
de la noche también llegarían Dejá
De Señalar, Tu Voz, Revelación, Mi Aliento,
Este Jardín, Al Sol, Al Menos Hoy, Gran Sequía
y, claro, el hit convocante Si El Amor Se Cae.
A
excepción del móvil y enérgico
Bonetto, el resto de la banda se mantiene en un estilo
cool que por momentos linda con lo apático.
Con
la colaboración de un buen sonido, en Los Cafres
cada pequeño arreglo parece integrarse al engranaje
de una máquina que, aunque complicada, funciona
perfectamente. No debe ser para menos, si se tiene en
cuenta que el viernes hubo, como mínimo, catorce
músicos sobre el escenario: a la voz de Bonetto,
la batería de Sebastián Paradisi, el bajo
de Gonzalo Albornoz, los teclados de Claudio Illobre
y la guitarra de Tomás Pearson, es decir los
Cafres propiamente dichos, se les sumaron otra guitarra,
otro teclado, cuatro vientos -un saxo barítono,
uno tenor, una trompeta y un trombón- dos percusionistas
y un cantante de apoyo.
Lo
más viejo apareció tiempo después
con el mix de No Puedo Esperar y Sin Semilla, seguido
de la mezcla entre Suena La Alarma, El Romano y Sueña
Por El Hoy. Aunque no fueron novedad, temas de discos
pasados sumaron frescura gracias a nuevos arreglos.
A
la vuelta de un intervalo bastante extenso, que el grupo
aprovechó para cambiar de indumentaria, Diego
'Chapa' Blanco, tecladista de Los Pericos y colaborador
de Los Cafres en la producción de algunos discos,
se sumó para interpretar Mostrame Cómo
Sos.
Ya
promediando el show, Paradisi abandonó la batería
y le cedió su lugar a Adrián Canedo, fundador
del grupo e integrante hasta 1998. Canedo ocupó
la banqueta tres temas, pasando por El Sol, el potpurrí
de Hasta Cuando y Sólo Un Pensamiento -cantado
a coro entre Bonetto y Pety, de Riddim-, y La Foto De
Zapata.
Así,
mientras los más fieles seguidores coreaban con
ganas los temas viejos, los curiosos merodeaban por
el estadio a la espera de Si El Amor Se Cae. Este tema
fue, sin dudas, el más festejado de todos. Las
últimas bocanadas del recital dejaron lugar para
Aire, Tus Ojos-La Receta, y La Vela.
Con
un público incipiente, en parte artífice
del lleno total de la fecha del viernes y la del último
23 de abril, Los Cafres parecen vivir su momento de
despegue en cuanto a popularidad. A las claras, para
hacer un Obras, un hit puede más que dieciséis
años de trayectoria.
Vea las mejores instantáneas del show en: Fotos
Los Cafres
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(*) Mario Yannoulas (myannoulas@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2004.
Imagen:
Tomás Vela
©
MV Prensa / Mayo de 2005
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