MÚSICA |
Andrés Calamaro, para no olvidar
Por Tomás Veitz*



Volvió el cantante y eso es noticia per se. Pero además, este entregó algunos detalles que no puede uno saltearse:

¢ Al palo… Después de más de seis años sin presentarse en Buenos Aires, el salmón se reencontró con su público que lo aplaudió toda la noche sin importar que es lo que este hiciera en el escenario. Tres Luna Parks repletos (luego del efecto Cromañón, ahora si en su verdadera capacidad) le brindaron el afecto y el cariño que un artista como Calamaro merece.

¢ Ponen la música y algo más… La banda de Bersuit Vergarabat acompaño moral y musicalmente a Andrés. Eternamente agradecido con los ganadores del Gardel de Oro, el ex Abuelos de la Nada supo calibrar con el conjunto como si se conocieran de toda la vida. Sólo cuando el frenesí del vivo llevaba a momentos de improvisación es cuando la banda se entendía y Calamaro pasaba a segundo plano; pero la entereza de Pepe Céspedes en el bajo y de Oscar Righi en la guitarra llevaban todo a buen puerto y le devolvían nuevamente el protagonismo al anfitrión.

¢ El que ríe último… En el Luna se vio a un artista bien vestido, levemente desalineado (siendo generosos), correspondido con todos los que hicieron posible su vuelta y algo desafinado (sobre todo en la última noche). Con guiños y saludos a aquella justicia que lo acusó durante 11 años de apología al delito por la famosa frase en La Plata sobre sus deseos más íntimos y que lo absolvió el lunes pasado, nuevas incitaciones a las drogas (¿Qué diría Tito Lectoure al respecto?) y un repertorio musical de clásicos y piezas de su último disco El Cantante, el ex Rodríguez hizo delirar al público, ya sea por la música o por todo lo demás.

¢ With a little help from my friends… En las primeras jornadas Juanjo Domínguez (el gran guitarrista de tangos) echó raíces con "Dos extraños" y "Por una cabeza". A lo largo de todas las presentaciones el hermano Javier Calamaro le puso intimidad con "No me nombres" y Juanse de los Ratones y Andrés Ciro Martínez de Los Piojos homenajearon a Pappo con "Desconfío" y "Tren de las 16" y rockandrollearon al palo con "No se puede vivir del amor". La presencia del pelado Cordera de Bersuit en la última noche cantando mano a mano con el salmón "Estadio Azteca", "Nueva zamba para mi tierra" de Litto Nebbia y "Mi caramelo" de los gardeles de oro, le dio el toque de emoción que los fanáticos pedían, y Andrés sin ser menos, se lo dio sin compromisos.




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(*) Tomás Veitz (tomasveitz@hotmail.com) es periodista.
Participó en MV Prensa desde enero hasta abril de 2005.





Imagen:
Javier Salas
http://www.calamaro.com/

© MV Prensa / Abril de 2005

 


 
 
 
 
 
 
 


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