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Volvió
el cantante y eso es noticia per se. Pero además,
este entregó algunos detalles que no puede uno
saltearse:
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Al palo
Después de más de seis años
sin presentarse en Buenos Aires, el salmón se
reencontró con su público que lo aplaudió
toda la noche sin importar que es lo que este hiciera
en el escenario. Tres Luna Parks repletos (luego del
efecto Cromañón, ahora si en su verdadera
capacidad) le brindaron el afecto y el cariño
que un artista como Calamaro merece.
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Ponen la música y algo más
La banda
de Bersuit Vergarabat acompaño moral y musicalmente
a Andrés. Eternamente agradecido con los ganadores
del Gardel de Oro, el
ex Abuelos de la Nada supo calibrar con el conjunto
como si se conocieran de toda la vida. Sólo cuando
el frenesí del vivo llevaba a momentos de improvisación
es cuando la banda se entendía y Calamaro pasaba
a segundo plano; pero la entereza de Pepe Céspedes
en el bajo y de Oscar Righi en la guitarra llevaban
todo a buen puerto y le devolvían nuevamente
el protagonismo al anfitrión.
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El que ríe último
En el Luna se
vio a un artista bien vestido, levemente desalineado
(siendo generosos), correspondido con todos los que
hicieron posible su vuelta y algo desafinado (sobre
todo en la última noche). Con guiños y
saludos a aquella justicia que lo acusó durante
11 años de apología al delito por la famosa
frase en La Plata sobre sus deseos más íntimos
y que lo absolvió el lunes pasado, nuevas incitaciones
a las drogas (¿Qué diría Tito Lectoure
al respecto?) y un repertorio musical de clásicos
y piezas de su último disco El Cantante, el ex
Rodríguez hizo delirar al público, ya
sea por la música o por todo lo demás.
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With a little help from my friends
En las primeras
jornadas Juanjo Domínguez (el gran guitarrista
de tangos) echó raíces con "Dos extraños"
y "Por una cabeza". A lo largo de todas las
presentaciones el hermano Javier Calamaro le puso intimidad
con "No me nombres" y Juanse de los Ratones
y Andrés Ciro Martínez de Los Piojos homenajearon
a Pappo con "Desconfío" y "Tren
de las 16" y rockandrollearon al palo con "No
se puede vivir del amor". La presencia del pelado
Cordera de Bersuit en la última noche cantando
mano a mano con el salmón "Estadio Azteca",
"Nueva zamba para mi tierra" de Litto Nebbia
y "Mi caramelo" de los gardeles de oro, le
dio el toque de emoción que los fanáticos
pedían, y Andrés sin ser menos, se lo
dio sin compromisos.
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(*) Tomás Veitz (tomasveitz@hotmail.com) es periodista.
Participó en MV Prensa desde enero hasta abril de 2005.
Imagen:
Javier Salas
http://www.calamaro.com/
© MV Prensa / Abril de 2005
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