|
El
rey se ha muerto pero no se ha olvidado
Esa es la historia del pobre rocker
Es mejor consumirse que dormir oxidado...
El rey se ha muerto pero no se ha olvidado
Hey, hey, my, my, el rock and roll no morirá
jamás...
(Neil Young, Hey, hey, my, my;
Rust Never Sleeps, 1978;
traducción y adaptación de Gustavo Nápoli)
"La música es mi carta de presentación
en la Tierra" dijo un día Pappo y dejó
en claro cómo quería que lo recordaran.
No se equivocaba: si hay algo que deja el Carpo, más
allá de los chistes y los golpes, es toda su
música. Desde el primer disco de Pappo's Blues
hasta Buscando un amor, toda la discografía del
guitarrista está dedicada al rock, la música
que lo apasionaba, expresada en diversos estilos: blues,
heavy metal y rock and roll. Y a pesar de que en la
memoria de los más fanáticos queden los
discos antológicos
como el Volumen 3 de Pappo's Blues, Contenidos de Riff
y Blues Local, hay cientos de temas para recordar. La
muerte sorprendió, y no es que fuera algo imprevisible,
sino porque daba la sensación de que siempre
estaría presente para subirse a un escenario
y puntear como un negro blanco.
Norberto
murió la madrugada del último viernes
25 de febrero, en la ruta 5, cerca de la ciudad de Luján,
provincia de Buenos Aires. Seguramente, si el guitarrista
hubiera contemplado desde afuera el fin de su vida,
tampoco se hubiera sorprendido. En varias oportunidades
habló de su muerte, y en una entrevista publicada
en junio de 2000 por la revista Rolling Stone declaró:
"Estoy muy conectado con la música, voy
a ensayar y es como ir a Luján a ver a Dios.
Porque yo al único Dios que veo es al de Luján,
soy amigo de ése. Es un amigo que me espera cuando
yo me muera. Yo lo vi en un momento jodido, una vez
me accidenté, me estaba muriendo y el tipo salió
de una luz así (abre los brazos) y me mandó
de vuelta. Y yo aparecí en la ruta, tirado. Por
dónde salí, no sé, porque el auto
tenía todas las ventanas cerradas. Créase
o no, los milagros existen. Esto fue parte de la dimensión
desconocida". Extrañamente, Pappo sentía
que en Luján estaba su ángel de la guarda
y desde aquel accidente, hace más de diez años,
iba a la iglesia de la ciudad bonaerense a saludar a
Dios ("porque una vez fui y lo vi de nuevo",
aseguró)
Su
último disco fue Buscando Un Amor, que incluyó
los hits Rock And Roll y Fiebre y Descortés,
en el que homenajeó a algunos de sus ídolos
bluseros como Muddy Waters, Willie Dixon y BB King.
La voz del Carpo sonaba tan distorsionada como su guitarra,
había sido deteriorada por los excesos que el
propio músico admitió en una entrevista
con Gerardo Rozín. "Yo me fumé Brasil,
me tomé todo Mendoza y todo Bolivia, pero ya
dejé eso" aclaró hace un par de años.
Así
se fue uno de los verdaderos padres de lo que hoy se
busca catalogar como rock argentino. Napolitano introdujo
en el país elementos del rock inglés y
estadounidense que forjaron las mentes de muchos de
los que hoy están en el centro de la escena.
Porque a comienzos de los '70, cuando todos buscaban
vuelo poético y sonidos claros apareció
un barbudo que usaba un sonido ruidoso y se preguntaba
sin más vueltas "¿Adónde está
la libertad?".
Quizá
así se pueda entender por qué siempre
se consideró un incomprendido. "Vengo luchando
desde que tengo uso de razón para poder clavar
la bandera del rock en Buenos Aires", dijo en la
entrevista con Rolling Stone. Luego, en la misma entrevista,
criticó a Charly García: "Sui Generis
ablandó la milanesa y me dejó con la sangre
en el ojo; por eso hice Riff en los 80, para eliminar
a Serú Girán" explicó.
Rajando
el asfalto rutero con su Harley Davidson, Pappo murió
como le gustó vivir. Es que la música
no fue su única pasión, también
lo enloquecían los autos. Después de la
experiencia con Riff y un breve paso por Estados Unidos,
donde se unió fugazmente al grupo The Widowmakers,
abrió su propio taller en Buenos Aires hasta
que Juanse, líder de los Ratones Paranoicos,
lo invitó
a tocar con su banda antes del show de Keith Richards
en la cancha de Vélez Sarsfield.
Su
gusto por la música comenzó a los 14 años,
cuando escuchó por la radio un tema de Little
Richard. "Ahí decidí abandonar toda
la formación folclórica que intentaban
darme en el colegio y me compré una viola eléctrica"
recordó.
Su
primera banda se llamó Los Buitres, luego formó
Engranaje, integró la primera formación
de Los Abuelos de la Nada, pasó por Conexión
Nº5 y finalmente, en 1969, arribó a Los
Gatos, el grupo que, según el propio músico,
lo sacó del anonimato. Sin embargo, fiel a las
convicciones que lo acompañarían en sus
casi 55 años de vida, renunció a la banda
de Lito Nebbia porque quería hacer rock más
pesado. "Yo toco lo que a mí me gusta tocar;
si no, no toco nada. Es que no puedo hacer otra cosa,
tengo que tocar pesado y tengo que sentirlo lo más
al palo posible", explicó.
Así
llegaría a inaugurar una tendencia que también
consolidó Manal, la del rock más callejero
y menos mental. El grupo que realmente le dio a Pappo
chapa de grande fue Pappo's Blues, que en su primera
formación contó con David Lebón
en bajo y Black Amaya en batería. Es que el Carpo
era grande. Si cuando en 1973 grabó el instrumental
Stratocaster Boogie muchos lo acusaban de haber reproducido
el solo de guitarra a mayor velocidad. No podían
creer que un argentino tocara tan rápido.
Sus
dotes no fueron sólo una ilusión del público
local. BB King lo considera el mejor guitarrista de
Sudamérica: "Es blanco, pero toca como un
negro", dijo sorprendido cuando lo escuchó
tocar por primera vez en 1992 antes de un concierto
en el estadio Obras. Fue el propio estadounidense quien
en 1994 lo invitó a participar de un concierto
en el mítico Madison Square Garden en Nueva York.
Otra de las experiencias vividas en el extranjero se
dio a mediados de los '70, en Londres. Después
de trabajar un tiempo como lavacopas, consiguió
alojamiento en un sótano a cambio de realizar
tareas de mantenimiento. Allí conoció
a Lemmy Kilmister, Animal Taylor y Fast Eddie Clark,
quienes tiempo después fundaron Motörhead.
El propio Lemmy dijo sobre Pappo tiempo después:
"Me acuerdo de él, tocaba muy bien, pero
punteaba demasiado".
Al mando de Riff, Pappo también le consiguió
un lugar importante al heavy en la Argentina, sobre
todo en momentos en los que todo el movimiento del rock
tenía las alas cortadas, durante la última
dictadura militar. Junto con V8, Riff fue una de las
dos bandas forjadoras del metal argentino. "Era
pleno proceso, antes de los recitales pasaban los de
Toxicomanía por el camarín para ver si
estábamos fumando marihuana", recordó
el Carpo del comienzo de los 80. El primer final de
Riff, antes de los tantos reencuentros, fue en la cancha
de Ferro, durante un recital que terminó en batalla.
A propósito de la violencia en el rock, Pappo
declaró: "En el rock no hay violencia, hay
euforia. El rock es físico: te hace mover, y
a veces no te das cuenta y rompés algo, pero
no creo que sea a propósito".
El
Carpo fue noticia muchas veces y nunca fue muy de su
agrado que su cara forrara los kioscos de diarios. "Creo
que soy el tipo más humilde que conozco, y cuando
pasé a ser profesional y a salir en las tapas
de las revistas, empecé a sentirme un poco afectado",
explicó y más tarde concluyó: "Demasiada
fama te empieza a sacar la aureola mágica que
tiene la sensibilidad, que es un atributo fundamental
para hacer música".
El
adiós se hará interminable, porque se
fue la persona pero quedaron los familiares, los amigos,
los discos y los admiradores. Ya lo anticipaste en 1972,
Norberto, tendrás que ser historia y dejar de
pensar.
-----
(*) Mario Yannoulas (myannoulas@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2004.
Imagen:
http://www.cosquinrock2005.com/
© MV Prensa / Marzo de 2005
|