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El
día 6 del Quilmes rock, que en realidad ocupó
el séptimo lugar, estuvo pensado como una especie
de jornada heavy. Es verdad que tuvo su oscuridad: muchas
remeras negras, pantalones negros, zapatillas negras
y, además, piercings.
Quizás el motivo de su floja convocatoria en
comparación con el resto de las fechas, fue la
disparidad de sus ofertas. Porque si bien el punk y
el metal tienen puntos en común, no tienen exactamente
el mismo público. Por eso, la gran cantidad de
gente que se amontonó a las 16.45 para ver a
2 Minutos en el escenario 1 dio la sensación
de que pasadas las 21 Ferro estallaría.
Pero no.
Desde temprano algunos se acercaron al escenario principal
para esperar a Claudio O' Connor. Los gritos del público
que pogueaba con Cadena Perpetua en elespacio
secundario eran cada vez más fuertes
cuando apareció el ex cantante de Hermética
y Malón. Sonaron temas de El Tiempo es tan Pequeño,
el último disco, y el cierre fue con Memoria
de Siglos, un viejo clásico de Hermética.
O' Connor demostró que puede cantar con diferentes
matices y no encerrarse en el estilo que le dio un lugar
tan importante dentro del heavy argentino.
Luego llegó El Otro Yo con una despedida anunciada,
la de Ezequiel Araujo, tecladista y guitarrista del
grupo de Temperley. No Me Importa Morir abrió
un set poderoso que aportó lo más punk
que se escuchó sobre el escenario principal.
Luego llegaron 69, Los Pájaros, E.O.Y., y los
radiales La Música, 10.000.000, y Alegría,
que terminó el recital.
Después del show, en conferencia de prensa, la
banda anunció que en breve sacará su nueva
placa, que se llamará Espejismos y contará
con 12 temas. Además, Araujo explicó por
qué decidió alejarse del grupo: "Me
encanta el rock, lo disfruto mucho, pero siento que
quiero volver a la raíz de la que me alejé,
que es la música electrónica", dijo.
A la hora señalada, el escenario se llenó
de humo. Un ratito después, Walter Giardino apareció
con su clásica actitud de prócer rockero
y dio comienzo al sonido de Rata Blanca, con Sólo
Para Amarte. El show se pareció bastante a Poder
Vivo, el disco en vivo editado el año pasado.
Más allá de su vanidad, el guitarrista
aportó todo su talento. Hizo un solo largo y
excelente, seguido de un blues muy interesante.
Además de lo exclusivamente musical, Rata también
brindó un show visual. Aparte del humo extra,
durante El Guerrero del Arco Iris un impactante dragón
inflable, que se veía desde todos lados, se erigió
sobre la plataforma del escenario, y La Leyenda del
Hada y el Mago estuvo acompañado de un constante
vuelo de papelitos. Todos esos condimentos se agregaban
a las vestimentas propias del heavy más clásico,
que quedó bien representado por los creadores
de El Sueño de la Gitana.
Para el final quedaba The Offspring, un grupo con poca
chapa y pretensiones de banda importante. Pese a su
actitud de estrellas, que les impidió ver el
entusiasmo de la gente hasta la mitad del recital, dieron
un buen espectáculo. El público respondió
bien desde el principio hasta el final, e hizo sensibilizar
un poco a sus ídolos: "Es una de las mejores
audiencias ante las que he tocado" admitió
el guitarrista Noodles durante un intervalo.
El comienzo fue con Neocon y Noose. Más tarde
sonaron los temas más conocidos, como Come Out
And Play, Why Don't You Get a New Job? y, más
cerca del final, Want You Bad. Hubo muchas canciones
de Americana, el disco que apareció en 2000,
como Walla Walla, Have You Ever y Pretty Fly, que fue
el anteúltimo tema. Cerraron con Self Esteem,
de Smash, y se fueron muy aplaudidos. Cumplieron con
lo que debían y se marcharon: hicieron su trabajo.
La fecha más metalera dejó dudas sobre
la convocatoria del heavy en la Argentina, aunque la
mezcla de estilos, en este caso, no fue demasiado feliz.
Quizás el punk y el metal requieren momentos
diferentes.
Vea
también Fotos
Quilmes Rock 04, Día 6
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(*) Mario Yannoulas (myannoulas@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2004.
Imagen:
Tomás Vela
© MV Prensa / Octubre de 2004
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