|
Con
un show muy potente, Divididos cerró anoche el día 7
del Quilmes Rock y demostró que volvió a ser una verdadera
aplanadora.
Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella salieron
al escenario y caminaron hacia la rampa para acercarse
al público. Se abrazaron y saludaron a la gente como
si el recital ya hubiera terminado.
El primer tema fue Crua-Chan, de Sumo, y pegado llegó
El 38. Estaba claro que habían salido a estrujar cerebros.
Más tarde se escucharon Casi Estatua, Rasputín, Qué
Tal (con un excelente solo de Arnedo y un pedacito de
Sacrificio Soul, de Santana) y Salir a Asustar.
Promediando el show, antes de tocar Cristóforo Cacarnú,
Mollo dijo: "Festejar el 12
de octubre es como pedir que se muera Cerati, ahí murieron
más de 80 millones de indios". Después hicieron Indio
Deja el Mezcal, Vida de Topo, El Arriero, y Little Wing,
de Jimi Hendrix. Así lograron crear un clima de mucha
sensibilidad musical.
Para el final quedaron Cielito Lindo, que provocó un
pogo animal, Ala Delta y Azulejo. El recital fue sorprendentemente
potente.
Lo del trío del oeste fue lo más destacado. Antes habían
pasado Café Tacuba y Los Pericos, que tocaron casi todos
sus hits.
La ex banda de Fernando Bahiano Hortal se anunció con
el grupo de gaitas que los acompaña últimamente. Así
llegó Ojos De Ciudad. Después sonaron, entre otros,
Nada Por Perder, Complicado y Aturdido, Runaway, Jamaica
Reggae, Boulevard, el estreno Mi Plan Perfecto, y No
Me Pares, que terminó con un fragmento de Blitzkrieg
Bop, de Ramones. El final de un recital divertido y
ameno fue con Casi Nunca lo Ves. El grupo saludó y agradeció
al público que no paró de encender bengalas durante
todo el show.
A pesar de que el resto no desentonó, Divididos volvió
a sorprender y demostró por qué ocupa un lugar tan grande
dentro del rock local.
Vea también Fotos
Quilmes Rock 04, Día 7
-----
(*) Mario Yannoulas (myannoulas@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2004.
Imagen:
Tomás Vela
© MV Prensa / Octubre de 2004
|