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Pasaron
treinta años desde la primera presentación de los Ramones,
y la muerte de su guitarrista Johnny se sumó a las de
otros dos miembros fundadores en 2001 y 2002. Sin embargo,
la historia del romance entre el grupo y sus fanáticos
argentinos fue tan fuerte que perdura.
Los integrantes de la banda nunca pudieron terminar
de explicar el enamoramiento del público argentino para
con la ellos. Si bien son reconocidos como un grupo
de culto en el mundo entero, sólo en la Argentina fueron
tratados como auténticas estrellas de rock, al mismo
nivel que Guns N' Roses o Metallica.
De los cuatro miembros de la formación original, sólo
queda uno: Tommy Erdelyi, o Tommy Ramone. John Cummings
o Johnny Ramone, murió el pasado miércoles 15 de septiembre
de cáncer de próstata; Jeffrey Hyman,
más conocido como Joey, cantante de la banda desde el
principio hasta el final, murió en 2001 a causa de un
cáncer linfático. Un año después, el bajista Douglas
Colvin, apodado Dee Dee, murió de sobredosis.
Los Ramones fueron los primeros en incurrir en la cultura
del punk rock. Su primera presentación en vivo fue en
1974 en el club CBGB de Nueva York, Estados Unidos.
El disco debut se llamó Ramones, fue lanzado en 1976
y representó una revolución en el mundo del rock por
sus letras directas, sus estribillos pegadizos y la
alta velocidad de la música. Cuando en marzo de 1996
decidieron culminar su última gira mundial ante 45 mil
personas en Buenos Aires, en el estadio de River Plate,
habían grabado 17 placas.
No fue casualidad que quisieran despedirse en la Argentina,
estaban tan fascinados con su público como el público
con ellos. Durante esa última visita Joey declaró: "Aunque
en toda América del Sur los Ramones parecemos una mezcla
de The Beatles y el Papa, los fans argentinos son únicos
en el mundo, están muy locos".
Los Ramones fueron unos de los pocos grupos extranjeros
que visitaron el país seis veces, y todas con éxito.
Además de la fecha de despedida en River, se presentaron
en Obras Sanitarias en 1987, 1991, 1992 y 1993, y en
el estadio de Vélez Sarsfield en 1994.
Johnny también habló del fenómeno antes del último concierto:
"Nos encanta tocar acá, los fans son de primera, aunque
me molesta no poder salir del hotel porque te acosan,
son demasiado devotos" dijo. Lo que más lo sorprendía
era que en la Argentina el público no sólo iba a ver
sus recitales, también los iba a ver al hotel y se amontonaba
con tal de conseguir algún autógrafo.
Una vez más, Joey intentaba explicar la ramonesmanía
argentina: "Los argentinos perciben que no nos comportamos
como superestrellas de rock, somos gente real y honesta
haciendo lo que le gusta".
Los Ramones no tenían intenciones de ser estrellas aunque
fueran tratados como tales. Muchos argentinos los idolatraron
porque se mostraban como hombres comunes, sin glamour,
virtuosismos ni grandes habilidades musicales. Dos integrantes
del grupo habían sido parte de la clase obrera de Nueva
York a comienzos de los 70. Johnny había trabajado en
la construcción cuatro años antes de formar la banda,
y el sucesor de Tommy en la batería, Marc Bell o Marky
Ramone, también había sido albañil. "Trabajaba mezclando
cemento, así que tengo mucha simpatía por la gente que
se tiene que levantar a las seis de la mañana, llega
a su casa a las siete de la tarde y termina sin tiempo
para sí misma", señaló el baterista.
En un país como la Argentina, donde todo se convierte
en un superclásico al estilo Boca-River o Redonditos
de Ricota-Soda Stereo, los Ramones fueron tomados por
una gran parte de su público como acérrimos rivales
de The Rolling Stones. La banda, lejos de polemizar,
reconoció que el grupo de Mick Jagger había sido una
de sus influencias musicales más importantes, y hasta
grabó el tema Out of Time en el álbum Acid Eaters, en
1993. Apartados de todo, los Ramones hicieron historia.
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(*) Mario Yannoulas (myannoulas@mvprensa.com.ar)
es periodista.
Participa en MV Prensa desde julio de 2004.
Imagen:
http://www.fillmore-japan.com/
© MV Prensa / Octubre de 2004
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