CULTURA | Estudio Mundial sobre Violencia contra Niños y Niñas
"La mejor manera de abordar la violencia
contra la infancia es impedirla"
Editado por Tomás Vela* (Informe ONU)



Decir que la mayor parte de la humanidad vive en un mundo cada vez más hostil no es algo que sorprenda demasiado. Basta mirar las noticias para notar que toda clase de problemas sociales se presenta cada vez con mayor intensidad en todos los países, sin importar el nivel cultural, educativo, de ingresos u origen étnico de cada uno.

Si para los adultos la situación resulta difícil de sobrellevar y casi imposible de superar, el cuadro se agrava muchísimo más cuando los destinatarios de la violencia son niños y adolescentes.

"La mejor manera de abordar la violencia contra la infancia es impedirla antes de que ocurra", dice el profesor Paulo Sérgio Pinheiro, el experto independiente nombrado por el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, en febrero de 2003 para dirigir el Estudio Mundial sobre Violencia contra Niños y Niñas que se presentó el miércoles 11 pasado ante la Asamblea General. "Todo el mundo tiene una función que desempeñar en esta tarea, pero los Estados deben asumir la responsabilidad principal. Esto significa prohibir todo tipo de violencia contra la infancia allí donde ocurra y quienquiera que sea el que la ejerza, e invertir en programas de prevención para abordar sus causas subyacentes. Es preciso que los individuos respondan por sus actos, pero un marco jurídico fuerte no debe referirse únicamente a las sanciones, sino que también debe enviar una señal firme e inequívoca de que la sociedad simplemente rechaza la violencia contra la infancia".

Según el estudio que dirigió Pinheiro y en el que participaron la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el objetivo fundamental del trabajo es el de trazar un panorama detallado sobre la naturaleza, el alcance y las causas de la violencia contra la infancia, y proponer una serie de recomendaciones claras sobre cómo actuar para impedir y responder a esta violencia. Es la primera vez que se realiza un trabajo de semejante dimensión, en el que miles de personas han hecho aportaciones incluyendo la valiosa participación activa de niños y jóvenes, al estudio por medio de consultas, grupos de trabajo, cuestionarios y otras vías.

El Estudio combina perspectivas de derechos humanos, de salud pública y de protección de la infancia, y se centra en cinco "entornos" en los que se produce la violencia: el hogar y la familia, las escuelas y los entornos educativos, las instituciones (de atención y judiciales), el lugar de trabajo y la comunidad.

En el hogar y en la familia
La familia posee el mayor potencial para proteger a los niños y niñas y proporcionarles la seguridad física y emocional que necesitan, como lo avalan los tratados internacionales sobre derechos humanos al reconocer el derecho a una vida privada y familiar, y a un hogar. Sin embargo, en los últimos años se han documentado actos de violencia contra niños y niñas por parte de sus progenitores y otros familiares, que pueden incluir violencia física, sexual y psicológica, así como el abandono deliberado. A menudo los niños y niñas sufren castigos físicos crueles o humillantes en un intento por disciplinarlos. Con insultos, aislamiento, amenazas, indiferencia emocional y el menosprecio, entre otras formas de violencia, se puede perjudicar el bienestar del niño. Es tan alarmante como frecuente que los niños y niñas sufran abusos sexuales a manos de una persona a la que conocen, a menudo un miembro de su propia familia; como también es usual que los dirigentes familiares o comunitarios impongan a los niños y niñas a una edad temprana prácticas tradicionales que son perjudiciales. Buena parte de esta violencia se oculta a puertas cerradas o debido a la vergüenza o al miedo.

En escuelas y entornos educativos
Las escuelas desempeñan un importante papel a la hora de proteger a los niños y niñas contra la violencia. No obstante, para muchos de ellos los entornos educativos sirven para exponerlos a la violencia y pueden llegar enseñarles a cometer actos. Allí se encuentran sometidos a castigos corporales, a formas crueles y humillantes de castigo psicológico, a la violencia sexual y por razón de género, y al acoso escolar. Aunque 102 países han abolido el castigo corporal en las escuelas, muchas veces esta prohibición en no se pone en práctica de una forma adecuada. Otros ejemplos de violencia contra los niños que tiene lugar en las escuelas son las peleas y el acoso. A menudo, el acoso está asociado con la discriminación dirigida a alumnos que pertenecen a familias pobres o grupos marginados, o hacia quienes tienen características personales especiales, como su aspecto, o una discapacidad. Además, las escuelas se encuentran afectadas por lo que sucede en el conjunto de la comunidad, como por ejemplo la cultura de las pandillas o la actividad delictiva de las pandillas relacionada con las drogas.

En entidades asistenciales y judiciales
En todo el mundo hay casi 8 millones de niños y niñas que están internados en instituciones, de los cuales son relativamente pocos los que se encuentran allí por falta de progenitores. A la mayoría se los ha internado por que sufren discapacidades, por la desintegración de la familia, por la violencia en el hogar, y por condiciones sociales y económicas como la pobreza. En algunas instituciones los niños son objeto de violencia por parte de sus cuidadores y de otros niños. El personal puede "disciplinarlos" mediante palizas o ataduras, o encerrándolos. En algunas instituciones, los niños y niñas con discapacidades sufren a causa de una violencia encubierta que se aplica como si fuese un tratamiento, como descargas eléctricas para controlar su conducta o la administración de fármacos para hacerlos más "obedientes". Los niños que están recluidos son a menudo víctimas de la violencia del personal que está a cargo de ellos. En al menos 77 países, el castigo corporal y otras formas violentas de castigo se aceptan legalmente en las instituciones penales. La reclusión de niños junto a adultos es algo cotidiano en muchos países, y esto los expone a un riesgo mayor.

En el lugar de trabajo
En todas las regiones, la violencia física, sexual y psicológica afecta a millones de niños y niñas que trabajan tanto de forma legal como ilegal. Ésta se emplea como herramienta de coacción para lograr que los niños y niñas trabajen, o para castigarlos y controlarlos en el lugar de trabajo. La mayor parte de la violencia en el lugar de trabajo se debe a los patrones, aunque quienes la ejercen pueden ser compañeros de trabajo, capataces, policías, bandas de delincuentes, e intermediarios. Muchas niñas están empleadas en el trabajo doméstico, que a menudo no está reglamentado. Estas niñas denuncian malos tratos como castigos físicos, humillaciones y acoso sexual. La explotación de los niños y niñas en la prostitución o la pornografía infantil no sólo constituye en sí misma una forma de violencia, sino que también expone a los niños y niñas así explotados a la violencia física y psicológica, así como al abandono.

En la comunidad
La comunidad puede ser tanto una fuente de protección y solidaridad para niños y niñas, como también un lugar de violencia a manos de los compañeros, violencia relacionada con armas de fuego y de otro tipo, violencia policial y de pandillas, violencia física y sexual, y trata. La violencia puede también estar asociada con los medios masivos de comunicación y con las nuevas tecnologías de información, quienes a menudo muestran la violencia como algo normal o incluso la glorifican. La violencia en la comunidad afecta con frecuencia especialmente a grupos marginales de niños, como los que viven en la calle o mendigan obligados por un mayor.


Datos que alarman

En todo el mundo existe una falta crónica de datos sobre la violencia contra la infancia, que menoscaba su comprensión y la toma de las medidas necesarias. Las cifras disponibles esconden casi sin ninguna duda el alcance del problema. Por ejemplo:

-Mediante el análisis de una serie de estudios y datos sobre la población de 2000, la OMS calcula que la prevalencia de relaciones sexuales forzadas o de otras formas de violencia que incluyen toqueteos, entre niños y niñas menores de 18 años, es de 73 millones (7 por ciento) y 150 millones (14 por ciento) respectivamente.

-En 16 países en desarrollo analizados en una Encuesta Mundial de Salud realizada en las escuelas por la OMS y los Centros de los Estados Unidos para el Control y Prevención de las Enfermedades, el porcentaje de niños y niñas en edad escolar que dijeron haber sufrido acoso verbal o físico en la escuela durante los 30 días precedentes oscilaba desde un 20 por ciento en algunos países hasta un 65 por ciento en otros.

-Todos los años, se calcula que por lo menos 275 millones de niños y niñas en todo el mundo son testigos de casos de violencia doméstica. Esta exposición tiene repercusiones negativas a corto y largo plazo en el desarrollo del niño.

-De los alrededor de 218 millones de niños trabajadores que se registraron en 2004, 126 millones realizaban trabajos peligrosos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2006. Los últimos cálculos de la OIT indican que 5,7 millones de niños y niñas realizaban en 2000 trabajos forzosos o en condiciones de servidumbre; 1,8 millones habían caído en las redes de la prostitución y la pornografía; y alrededor de 1,2 millones de niños y niñas fueron víctimas de la trata de seres humanos.

-Entre 100 millones y 140 millones de mujeres y niñas en el mundo han sido sometidas a la mutilación/ablación genital, según la OMS.

-Las cifras de la OMS muestran que casi 53.000 niños y niñas de 0 a 17 años murieron en 2002 como resultado de homicidios.

-Por lo menos 106 países no prohíben el castigo corporal en las escuelas.

-145 no prohíben el castigo corporal en las instituciones asistenciales.

-El castigo corporal se permite como método disciplinario en los sistemas penitenciarios de 78 países, y como parte de las sentencias criminales en 31 países.

-Según el Estudio, los niños y niñas que se encuentran en centros de detención son sometidos con frecuencia a actos de violencia por parte del personal, a veces como forma de control o de castigo, y por lo general por infracciones menores. En 77 países, los castigos corporales y otro tipo de castigos violentos se aceptan como medidas disciplinarias legales en las instituciones penales.


Alcance del problema

La violencia tiene consecuencias devastadoras sobre la infancia, y expone a los sobrevivientes para el resto de sus vidas a problemas de salud, sociales, emocionales y cognoscitivos. La violencia alimenta la violencia: en épocas posteriores de sus vidas, los niños y niñas que han sido víctimas de la violencia tienen más
posibilidades de ser ellos mismos víctimas o autores de actos violentos.

"Tenemos que contribuir a evitar que este tipo de violencia ocurra en primer lugar, y que cuando ocurra, los niños y niñas reciban los mejores servicios posibles para reducir sus efectos perjudiciales. Los estados deben llevar a cabo políticas y programas basados en pruebas empíricas que aborden los factores que conducen al surgimiento de esta violencia, y asegurar que se asignen los recursos necesarios para atacar sus causas subyacentes y supervisar la respuesta a estos esfuerzos", dice el Dr. Anders Nordström, director general interino de la OMS.

La violencia perpetúa la pobreza, el analfabetismo y la mortalidad temprana. Las cicatrices físicas, emocionales y psicológicas de la violencia roban al niño y niña la posibilidad de alcanzar su pleno potencial. Y en un efecto multiplicado a una mayor escala, roba a la sociedad de su potencial para el desarrollo. Terminar con la violencia aumentará las oportunidades de desarrollo y crecimiento, por lo que bajo ningún aspecto puede reducirse este flagelo a un problema sólo de niños.

"La violencia contra los niños y niñas es una violación de sus derechos humanos, una realidad perturbadora en nuestras sociedades", dice la canadiense Louise Arbour, directora del ACNUDH. "Nunca puede estar justificada, ya sea por razones disciplinarias o debido a las tradiciones culturales. No es posible aceptar el concepto de un nivel 'razonable' de violencia. El peligro que conlleva la violencia legalizada contra la infancia en un contexto es que se produzca una tolerancia a la violencia contra la infancia en general". Por su parte, y coincidiendo con su colega de la ONU, para la directora ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, "la violencia tiene un efecto duradero no solamente sobre los niños y niñas y sus familias, sino también sobre las comunidades y los países".

Pero la situación no tiene porqué permanecer igual. Las últimas investigaciones han determinado diversos factores que refuerzan la resistencia de los niños y niñas que han sufrido casos de violencia. Éstos incluyen un vínculo seguro con un miembro adulto de la familia, niveles elevados de atención de los progenitores, una relación cálida y positiva con un progenitor que no sea un maltratador y relaciones de apoyo con otros niños y niñas de su misma edad.

El informe de la Asamblea General, al que Veneman da "la bienvenida", pide que se tomen varias medidas para evitar la violencia contra la infancia y responder a ella en todos los entornos donde se produzca. Sus 12 recomendaciones generales abordan esferas como las estrategias y los sistemas nacionales, la recopilación de datos y la necesidad de garantizar que todos los implicados asuman sus responsabilidades.

1. En todos los países es preciso establecer una estrategia, política o plan de acción nacional sobre la
violencia contra la infancia, con metas realistas y con un plazo fijo, e integradas en los procesos de planificación nacional. Esta estrategia debe ser coordinada por un organismo que pueda aglutinar la labor de diversos sectores.

2. Leyes y políticas que prohíban todas las formas de violencia contra la infancia en todos los entornos. Ninguna persona menor de 18 años debería ser sometida a la pena de muerte o a una sentencia a cadena perpetua sin posibilidad de liberación.

3. Conceder prioridad a la prevención de la violencia contra la infancia abordando sus causas subyacentes.

4. Medidas para cambiar las actitudes que consientan, acepten y promuevan cualquier forma de violencia contra la infancia, incluidos los estereotipos sobre las funciones de género y la discriminación, la aceptación del castigo corporal y las prácticas tradicionales perjudiciales.

5. Cursos de capacitación y educación permanentes para quienes trabajan con la infancia, a fin de dotarles de los medios necesarios para prevenir, detectar, y responder a la violencia contra la infancia.

6. Acceso a servicios sociales y de salud de alta calidad que sean asequibles y sensibles a las necesidades infantiles, así como asistencia jurídica independiente para los niños y las familias que han sufrido actos de violencia.

7. Apoyo activo a los niños y niñas y respeto por sus puntos de vista en todos los aspectos de la prevención, respuesta y seguimiento de la violencia contra ellos.

8. Dotar a los niños y niñas, sus representantes y otras personas de mecanismos para denunciar la violencia que sean seguros, confidenciales, accesibles y ampliamente difundidos.

9. Una mejora en los mecanismos para que quienes cometen actos de violencia contra infancia respondan por sus acciones.

10. Es preciso que las políticas y los programas se diseñan y apliquen desde una perspectiva de género, teniendo en cuenta los diferentes riesgos que sufren las niñas y los niños con respecto a la violencia.

11. Una mejora en la recopilación de datos y en los sistemas de información para identificar a los niños y niñas en peligro, obtener información para las políticas y los programas y registrar los progresos.

12. Ratificación y puesta en práctica de los tratados y obligaciones internacionales pertinentes.

El Estudio también realiza recomendaciones específicas para la ejecución
y el seguimiento:


-A nivel nacional, por ejemplo, se necesita nombrar a una persona para que represente a los niños en las altas instancias: un defensor de la infancia o un comisionado de los derechos de la infancia.

-A nivel internacional, el Estudio recomienda el nombramiento de un Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia contra los Niños para que actúe como defensor, con el reconocimiento necesario, para promover la prevención y la eliminación de toda la violencia contra la infancia, mantener la cooperación regional e internacional impulsada por el Estudio, y garantizar el seguimiento de las recomendaciones.



Las Claves

-La violencia contra la infancia no es inevitable. Es posible tomar medidas para prevenirla.

-Todos los niños y niñas tienen derecho
a una vida libre de la violencia. La violencia contra la infancia no puede justificarse nunca.

-Los niños y niñas pueden realizar una contribución valiosa para ayudar a comprender la violencia que sufren y el daño que les inflige. Necesitamos escucharles y aprender de ellos e incorporarlos a la búsqueda de soluciones.

-La mejor manera de abordar la violencia contra la infancia es impedirla antes de que ocurra mediante la inversión en programas de prevención. Los Estados deben invertir en políticas y programas basados en pruebas empíricas para analizar los factores que fomentan la violencia contra la infancia, y asegurar la asignación de recursos para abordar
sus causas subyacentes.

-Al tiempo que conceden prioridad a la prevención de la violencia, los Estados y todos los sectores de la sociedad deben también cumplir con sus responsabilidades para proteger a los niños y niñas y garantizar que todos aquellos que los pongan en peligro rindan cuentas de sus actos.

-La violencia amenaza la supervivencia, el bienestar y las posibilidades futuras de los niños y niñas. Las secuelas físicas, emocionales y psicológicas de la violencia tienen graves implicaciones sobre el desarrollo, la salud y la capacidad de aprender de niños y niñas.

-La violencia contra la infancia no conoce fronteras. Ocurre en todos los países y procedencias étnicas, y en todos los sectores sociales, culturales, religiosos.

-Gran parte de la violencia contra la infancia está oculta. A menudo los malos tratos de los niños y niñas se producen a puerta cerrada y sus autores son personas en quienes los niños y niñas deberían poder confiar: padres y madres, miembros de la familia y conocidos. Los niños y niñas suelen sufrir en silencio, temerosos de hablar por miedo a sufrir una retribución o a causa de la vergüenza.

-Todos los niños y niñas corren peligro de sufrir actos de violencia por el mero hecho de ser niños y niñas. Sin embargo, algunos de ellos -debido a su género, raza, origen étnico, discapacidad o posición social- son más vulnerables.

-La violencia contra la infancia va más allá de los actos puramente físicos. Los malos tratos, el abandono y la explotación son también formas de violencia. Los niños y niñas dicen que la discriminación y la humillación les lastiman profundamente y les dejan secuelas.

-Infligir actos de violencia sobre un niño o niña, en cualquier forma, es un mensaje que enseña que la violencia es aceptable y por ello perpetúa el ciclo de violencia. Al evitar la violencia hoy, contribuimos a construir un mundo futuro donde no se tolere nunca más ningún tipo de violencia.

-La violencia perpetúa la pobreza, el analfabetismo y la mortalidad. Las secuelas físicas, emocionales y psicológicas de la violencia impiden a los niños y niñas alcanzar su pleno potencial. Y en un efecto multiplicado a una mayor escala, la violencia roba a la sociedad de su potencial para el desarrollo, perjudicando los avances hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 



Paulo Sérgio Pinheiro

Profesor visitante de relaciones internacionales en el Watson Institute of International Studies, de la Universidad de Brown, e investigador asociado en el Centro para el Estudio de la Violencia, de la Universidad de São Paulo, Brasil, que él mismo fundó en 1987 y al que dirigió hasta 2001.

Profesor (jubilado) de Ciencias Políticas de la Universidad de São Paulo, también ha enseñado en la Universidad de Columbia, USA; en la Universidad de Notre Dame, en Oxford, Reino Unido; y en la École des hautes études en sciences sociales, París, Francia. El profesor Pinheiro ha publicado numerosos artículos, ensayos y libros sobre historia social, democracia, violencia y derechos humanos.

En las Naciones Unidas, el profesor Pinheiro también desempeña la labor de Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar. Es miembro de la Subcomisión para la Protección y Promoción de los Derechos Humanos. En julio del 2006 fue nombrado presidente de la Comisión Internacional de Investigación sobre Timor Este por el secretario general de la ONU.

Durante los últimos 20 años, el profesor Pinheiro ha participado en muchas organizaciones de la sociedad civil. Es miembro de la Comisión de Justicia y Paz de São Paulo, de la Comisión sobre Derechos Humanos Teotonio Villela (São Paulo), y de la junta del Instituto de São Paulo contra la Violencia. Pertenece también a la junta del Centre on Housing Rights and Evictions, COHRE, de Suiza, y participa en los consejos asesores del Centro de Estudios Legales y Sociales, CELS, de Buenos Aires, Argentina, y Realizing Rigths, Ethical Global Initiative, de Nueva York, USA.

El profesor Pinheiro sirvió también como secretario de estado para Derechos Humanos en Brasil; asesor especial del gobernador del Estado de São Paulo; y redactor del Plan Nacional de Derechos Humanos del Brasil. Vive entre Ginebra y São Paulo, con su mujer Ana Luiza y sus hijos Daniela, André y Marina.



NOTA
La información estadística de este informe fue recabada hasta
las 9:30 de la ciudad de Nueva York, el 11 de octubre de 2006

 

 


+[INFO]:
-Multimedia de la ONU sobre Informe de Violencia
http://www.unviolencestudy.org/spanish
-Informe de completo de la ONU (.pdf)
http://www.unicef.org/violencestudy/spanish/reports/SG_violencestudy_sp.pdf
-June Kane, Oficial Principal de Comunicación, Estudio del Secretario General de la ONU
sobre la Violencia contra los Niños: +41 79695 64 88;
-José Díaz, Portavoz del ACNUDH (Ginebra), +41 22 917 9242;
-Renata Sivacolundhu, Oficial de Información, Sede ONU, +1 212 963 2932.
-Karen Dukess de UNICEF (Nueva York); 1-212-326-7910. kdukess@unicef.org
-Laura Sminkey, de la OMS, Oficial Técnica, Promoción y Comunicaciones: +41 79 249 3520
-Acceso a videos UNICEF
http://www.thenewsmarket.com/unicef/




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(*) Tomás Vela (tomasvela@mvprensa.com.ar) es periodista y fotógrafo.
Fundó y dirige MV Prensa desde abril de 2004




Fuentes:
-Unicef Argentina
http://www.unicef.org/argentina/
-Periodismo Social
Capítulo Infancia - Red ANDI América Latina
capituloinfancia@periodismosocial.net
http://www.periodismosocial.net/
Imágenes:
© UNICEF
http://www.unicef.org/

© MV Prensa / Octubre de 2006


 
 
 
 
 
 
 


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