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Decir
que la mayor parte de la humanidad vive en un mundo
cada vez más hostil no es algo que sorprenda
demasiado. Basta mirar las noticias para notar que toda
clase de problemas sociales se presenta cada vez con
mayor intensidad en todos los países, sin importar
el nivel cultural, educativo, de ingresos u origen étnico
de cada uno.
Si
para los adultos la situación resulta difícil
de sobrellevar y casi imposible de superar, el cuadro
se agrava muchísimo más cuando los destinatarios
de la violencia son niños y adolescentes.
"La
mejor manera de abordar la violencia contra la infancia
es impedirla antes de que ocurra", dice el profesor
Paulo Sérgio Pinheiro, el experto independiente
nombrado por el secretario general de las
Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, en febrero de 2003
para dirigir el Estudio Mundial sobre Violencia contra
Niños y Niñas que se presentó el
miércoles 11 pasado ante la Asamblea General.
"Todo el mundo tiene una función que desempeñar
en esta tarea, pero los Estados deben asumir la responsabilidad
principal. Esto significa prohibir todo tipo de violencia
contra la infancia allí donde ocurra y quienquiera
que sea el que la ejerza, e invertir en programas de
prevención para abordar sus causas subyacentes.
Es preciso que los individuos respondan por sus actos,
pero un marco jurídico fuerte no debe referirse
únicamente a las sanciones, sino que también
debe enviar una señal firme e inequívoca
de que la sociedad simplemente rechaza la violencia
contra la infancia".
Según
el estudio que dirigió Pinheiro y en el que participaron
la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos (ACNUDH), el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización
Mundial de la Salud (OMS), el objetivo fundamental del
trabajo es el de trazar un panorama detallado sobre
la naturaleza, el alcance y las causas de la violencia
contra la infancia, y proponer una serie de recomendaciones
claras sobre cómo actuar para impedir y responder
a esta violencia. Es la primera vez que se realiza un
trabajo de semejante dimensión, en el que miles
de personas han hecho aportaciones incluyendo la valiosa
participación activa de niños y jóvenes,
al estudio por medio de consultas, grupos de trabajo,
cuestionarios y otras vías.
El
Estudio combina perspectivas de derechos humanos, de
salud pública y de protección de la infancia,
y se centra en cinco "entornos" en los que
se produce la violencia: el hogar y la familia, las
escuelas y los entornos educativos, las instituciones
(de atención y judiciales), el lugar de trabajo
y la comunidad.
En
el hogar y en la familia
La familia posee el mayor potencial para proteger a
los niños y niñas y proporcionarles la
seguridad física y emocional que necesitan, como
lo avalan los tratados internacionales sobre derechos
humanos al reconocer el derecho a una vida privada y
familiar, y a un hogar. Sin embargo, en los últimos
años se han documentado actos de violencia contra
niños y niñas por parte de sus progenitores
y otros familiares, que pueden incluir violencia física,
sexual y psicológica, así como el abandono
deliberado. A menudo los niños y niñas
sufren castigos físicos crueles o humillantes
en un intento por disciplinarlos. Con insultos, aislamiento,
amenazas, indiferencia emocional y el menosprecio, entre
otras formas de violencia, se puede perjudicar el bienestar
del niño. Es tan alarmante como frecuente que
los niños y niñas sufran abusos sexuales
a manos de una persona a la que conocen, a menudo un
miembro de su propia familia; como también es
usual que los dirigentes familiares o comunitarios impongan
a los niños y niñas a una edad temprana
prácticas tradicionales que son perjudiciales.
Buena parte de esta violencia se oculta a puertas cerradas
o debido a la vergüenza o al miedo.
En
escuelas y entornos educativos
Las escuelas desempeñan un importante papel a
la hora de proteger a los niños y niñas
contra la violencia. No obstante, para muchos de ellos
los entornos educativos sirven para exponerlos a la
violencia y pueden llegar enseñarles a cometer
actos. Allí se encuentran sometidos a castigos
corporales, a formas crueles y humillantes de castigo
psicológico, a la violencia sexual y por razón
de género, y al acoso escolar. Aunque 102 países
han abolido el castigo corporal en las escuelas, muchas
veces esta prohibición en no se pone en práctica
de una forma adecuada. Otros ejemplos de violencia contra
los niños que tiene lugar en las escuelas son
las peleas y el acoso. A menudo, el acoso está
asociado con la discriminación dirigida a alumnos
que pertenecen a familias pobres o grupos marginados,
o hacia quienes tienen características personales
especiales, como su aspecto, o una discapacidad. Además,
las escuelas se encuentran afectadas por lo que sucede
en el conjunto de la comunidad, como por ejemplo la
cultura de las pandillas o la actividad delictiva de
las pandillas relacionada con las drogas.
En
entidades asistenciales y judiciales
En todo el mundo hay casi 8 millones de niños
y niñas que están internados en instituciones,
de los cuales son relativamente pocos los que se encuentran
allí por falta de progenitores. A la mayoría
se los ha internado por que sufren discapacidades, por
la desintegración de la familia, por la violencia
en el hogar, y por condiciones sociales y económicas
como la pobreza. En algunas instituciones los niños
son objeto de violencia por parte de sus cuidadores
y de otros niños. El personal puede "disciplinarlos"
mediante palizas o ataduras, o encerrándolos.
En algunas instituciones, los niños y niñas
con discapacidades sufren a causa de una violencia encubierta
que se aplica como si fuese un tratamiento, como descargas
eléctricas para controlar su conducta o la administración
de fármacos para hacerlos más "obedientes".
Los niños que están recluidos son a menudo
víctimas de la violencia del personal que está
a cargo de ellos. En al menos 77 países, el castigo
corporal y otras formas violentas de castigo se aceptan
legalmente en las instituciones penales. La reclusión
de niños junto a adultos es algo cotidiano en
muchos países, y esto los expone a un riesgo
mayor.
En el lugar de trabajo
En todas las regiones, la violencia física, sexual
y psicológica afecta a millones de niños
y niñas que trabajan tanto de forma legal como
ilegal. Ésta se emplea como herramienta de coacción
para lograr que los niños y niñas trabajen,
o para castigarlos y controlarlos en el lugar de trabajo.
La mayor parte de la violencia en el lugar de trabajo
se debe a los patrones, aunque quienes la ejercen pueden
ser compañeros de trabajo, capataces, policías,
bandas de delincuentes, e intermediarios. Muchas niñas
están empleadas en el trabajo doméstico,
que a menudo no está reglamentado. Estas niñas
denuncian malos tratos como castigos físicos,
humillaciones y acoso sexual. La explotación
de los niños y niñas en la prostitución
o la pornografía infantil no sólo constituye
en sí misma una forma de violencia, sino que
también expone a los niños y niñas
así explotados a la violencia física y
psicológica, así como al abandono.
En la comunidad
La comunidad puede ser tanto una fuente de protección
y solidaridad para niños y niñas, como
también un lugar de violencia a manos de los
compañeros, violencia relacionada con armas de
fuego y de otro tipo, violencia policial y de pandillas,
violencia física y sexual, y trata. La violencia
puede también estar asociada con los medios masivos
de comunicación y con las nuevas tecnologías
de información, quienes a menudo muestran la
violencia como algo normal o incluso la glorifican.
La violencia en la comunidad afecta con frecuencia especialmente
a grupos marginales de niños, como los que viven
en la calle o mendigan obligados por un mayor.
Datos
que alarman
En
todo el mundo existe una falta crónica de datos
sobre la violencia contra la infancia, que menoscaba
su comprensión y la toma de las medidas necesarias.
Las cifras disponibles esconden casi sin ninguna duda
el alcance del problema. Por ejemplo:
-Mediante
el análisis de una serie de estudios y datos
sobre la población de 2000, la OMS calcula que
la prevalencia de relaciones sexuales forzadas o de
otras formas de violencia que incluyen toqueteos, entre
niños y niñas menores de 18 años,
es de 73 millones (7 por ciento) y 150 millones (14
por ciento) respectivamente.
-En
16 países en desarrollo analizados en una Encuesta
Mundial de Salud realizada en las escuelas por la OMS
y los Centros de los Estados Unidos para el Control
y Prevención de las Enfermedades, el porcentaje
de niños y niñas en edad escolar que dijeron
haber sufrido acoso verbal o físico en la escuela
durante los 30 días precedentes oscilaba desde
un 20 por ciento en algunos países hasta un 65
por ciento en otros.
-Todos
los años, se calcula que por lo menos 275 millones
de niños y niñas en todo el mundo son
testigos de casos de violencia doméstica. Esta
exposición tiene repercusiones negativas a corto
y largo plazo en el desarrollo del niño.
-De
los alrededor de 218 millones de niños trabajadores
que se registraron en 2004, 126 millones realizaban
trabajos peligrosos, según la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) en 2006. Los últimos
cálculos de la OIT indican que 5,7 millones de
niños y niñas realizaban en 2000 trabajos
forzosos o en condiciones de servidumbre; 1,8 millones
habían caído en las redes de la prostitución
y la pornografía; y alrededor de 1,2 millones
de niños y niñas fueron víctimas
de la trata de seres humanos.
-Entre
100 millones y 140 millones de mujeres y niñas
en el mundo han sido sometidas a la mutilación/ablación
genital, según la OMS.
-Las
cifras de la OMS muestran que casi 53.000 niños
y niñas de 0 a 17 años murieron en 2002
como resultado de homicidios.
-Por
lo menos 106 países no prohíben el castigo
corporal en las escuelas.
-145
no prohíben el castigo corporal en las instituciones
asistenciales.
-El
castigo corporal se permite como método disciplinario
en los sistemas penitenciarios de 78 países,
y como parte de las sentencias criminales en 31 países.
-Según
el Estudio, los niños y niñas que se encuentran
en centros de detención son sometidos con frecuencia
a actos de violencia por parte del personal, a veces
como forma de control o de castigo, y por lo general
por infracciones menores. En 77 países, los castigos
corporales y otro tipo de castigos violentos se aceptan
como medidas disciplinarias legales en las instituciones
penales.
Alcance
del problema
La
violencia tiene consecuencias devastadoras sobre la
infancia, y expone a los sobrevivientes para el resto
de sus vidas a problemas de salud, sociales, emocionales
y cognoscitivos. La violencia alimenta la violencia:
en épocas posteriores de sus vidas, los niños
y niñas que han sido víctimas de la violencia
tienen más
posibilidades de ser ellos mismos víctimas o
autores de actos violentos.
"Tenemos
que contribuir a evitar que este tipo de violencia ocurra
en primer lugar, y que cuando ocurra, los niños
y niñas reciban los mejores servicios posibles
para reducir sus efectos perjudiciales. Los estados
deben llevar a cabo políticas y programas basados
en pruebas empíricas que aborden los factores
que conducen al surgimiento de esta violencia, y asegurar
que se asignen los recursos necesarios para atacar sus
causas subyacentes y supervisar la respuesta a estos
esfuerzos", dice el Dr. Anders Nordström,
director general interino de la OMS.
La
violencia perpetúa la pobreza, el analfabetismo
y la mortalidad temprana. Las cicatrices físicas,
emocionales y psicológicas de la violencia roban
al niño y niña la posibilidad de alcanzar
su pleno potencial. Y en un efecto multiplicado a una
mayor escala, roba a la sociedad de su potencial para
el desarrollo. Terminar con la violencia aumentará
las oportunidades de desarrollo y crecimiento, por lo
que bajo ningún aspecto puede reducirse este
flagelo a un problema sólo de niños.
"La
violencia contra los niños y niñas es
una violación de sus derechos humanos, una realidad
perturbadora en nuestras sociedades", dice la canadiense
Louise Arbour, directora del ACNUDH. "Nunca puede
estar justificada, ya sea por razones disciplinarias
o debido a las tradiciones culturales. No es posible
aceptar el concepto de un nivel 'razonable' de violencia.
El peligro que conlleva la violencia legalizada contra
la infancia en un contexto es que se produzca una tolerancia
a la violencia contra la infancia en general".
Por su parte, y coincidiendo con su colega de la ONU,
para la directora ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman,
"la violencia tiene un efecto duradero no solamente
sobre los niños y niñas y sus familias,
sino también sobre las comunidades y los países".
Pero
la situación no tiene porqué permanecer
igual. Las últimas investigaciones han determinado
diversos factores que refuerzan la resistencia de los
niños y niñas que han sufrido casos de
violencia. Éstos incluyen un vínculo seguro
con un miembro adulto de la familia, niveles elevados
de atención de los progenitores, una relación
cálida y positiva con un progenitor que no sea
un maltratador y relaciones de apoyo con otros niños
y niñas de su misma edad.
El
informe de la Asamblea General, al que Veneman da "la
bienvenida", pide que se tomen varias medidas para
evitar la violencia contra la infancia y responder a
ella en todos los entornos donde se produzca. Sus 12
recomendaciones generales abordan esferas como las estrategias
y los sistemas nacionales, la recopilación de
datos y la necesidad de garantizar que todos los implicados
asuman sus responsabilidades.
1.
En todos los países es preciso establecer una
estrategia, política o plan de acción
nacional sobre la
violencia contra la infancia, con metas realistas y
con un plazo fijo, e integradas en los procesos de planificación
nacional. Esta estrategia debe ser coordinada por un
organismo que pueda aglutinar la labor de diversos sectores.
2.
Leyes y políticas que prohíban todas las
formas de violencia contra la infancia en todos los
entornos. Ninguna persona menor de 18 años debería
ser sometida a la pena de muerte o a una sentencia a
cadena perpetua sin posibilidad de liberación.
3.
Conceder prioridad a la prevención de la violencia
contra la infancia abordando sus causas subyacentes.
4.
Medidas para cambiar las actitudes que consientan, acepten
y promuevan cualquier forma de violencia contra la infancia,
incluidos los estereotipos sobre las funciones de género
y la discriminación, la aceptación del
castigo corporal y las prácticas tradicionales
perjudiciales.
5.
Cursos de capacitación y educación permanentes
para quienes trabajan con la infancia, a fin de dotarles
de los medios necesarios para prevenir, detectar, y
responder a la violencia contra la infancia.
6.
Acceso a servicios sociales y de salud de alta calidad
que sean asequibles y sensibles a las necesidades infantiles,
así como asistencia jurídica independiente
para los niños y las familias que han sufrido
actos de violencia.
7.
Apoyo activo a los niños y niñas y respeto
por sus puntos de vista en todos los aspectos de la
prevención, respuesta y seguimiento de la violencia
contra ellos.
8.
Dotar a los niños y niñas, sus representantes
y otras personas de mecanismos para denunciar la violencia
que sean seguros, confidenciales, accesibles y ampliamente
difundidos.
9.
Una mejora en los mecanismos para que quienes cometen
actos de violencia contra infancia respondan por sus
acciones.
10.
Es preciso que las políticas y los programas
se diseñan y apliquen desde una perspectiva de
género, teniendo en cuenta los diferentes riesgos
que sufren las niñas y los niños con respecto
a la violencia.
11.
Una mejora en la recopilación de datos y en los
sistemas de información para identificar a los
niños y niñas en peligro, obtener información
para las políticas y los programas y registrar
los progresos.
12.
Ratificación y puesta en práctica de los
tratados y obligaciones internacionales pertinentes.
El
Estudio también realiza recomendaciones específicas
para la ejecución
y el seguimiento:
-A nivel nacional, por ejemplo, se necesita nombrar
a una persona para que represente a los niños
en las altas instancias: un defensor de la infancia
o un comisionado de los derechos de la infancia.
-A nivel internacional, el Estudio recomienda el nombramiento
de un Representante Especial del Secretario General
sobre la Violencia contra los Niños para que
actúe como defensor, con el reconocimiento necesario,
para promover la prevención y la eliminación
de toda la violencia contra la infancia, mantener la
cooperación regional e internacional impulsada
por el Estudio, y garantizar el seguimiento de las recomendaciones.
Las
Claves
-La
violencia contra la infancia no es inevitable. Es posible
tomar medidas para prevenirla.
-Todos
los niños y niñas tienen derecho
a una vida libre de la violencia. La violencia contra
la infancia no puede justificarse nunca.
-Los
niños y niñas pueden realizar una contribución
valiosa para ayudar a comprender la violencia que sufren
y el daño que les inflige. Necesitamos escucharles
y aprender de ellos e incorporarlos a la búsqueda
de soluciones.
-La
mejor manera de abordar la violencia contra la infancia
es impedirla antes de que ocurra mediante la inversión
en programas de prevención. Los Estados deben
invertir en políticas y programas basados en
pruebas empíricas para analizar los factores
que fomentan la violencia contra la infancia, y asegurar
la asignación de recursos para abordar
sus causas subyacentes.
-Al
tiempo que conceden prioridad a la prevención
de la violencia, los Estados y todos los sectores de
la sociedad deben también cumplir con sus responsabilidades
para proteger a los niños y niñas y garantizar
que todos aquellos que los pongan en peligro rindan
cuentas de sus actos.
-La
violencia amenaza la supervivencia, el bienestar y las
posibilidades futuras de los niños y niñas.
Las secuelas físicas, emocionales y psicológicas
de la violencia tienen graves implicaciones sobre el
desarrollo, la salud y la capacidad de aprender de niños
y niñas.
-La
violencia contra la infancia no conoce fronteras. Ocurre
en todos los países y procedencias étnicas,
y en todos los sectores sociales, culturales, religiosos.
-Gran
parte de la violencia contra la infancia está
oculta. A menudo los malos tratos de los niños
y niñas se producen a puerta cerrada y sus autores
son personas en quienes los niños y niñas
deberían poder confiar: padres y madres, miembros
de la familia y conocidos. Los niños y niñas
suelen sufrir en silencio, temerosos de hablar por miedo
a sufrir una retribución o a causa de la vergüenza.
-Todos
los niños y niñas corren peligro de sufrir
actos de violencia por el mero hecho de ser niños
y niñas. Sin embargo, algunos de ellos -debido
a su género, raza, origen étnico, discapacidad
o posición social- son más vulnerables.
-La
violencia contra la infancia va más allá
de los actos puramente físicos. Los malos tratos,
el abandono y la explotación son también
formas de violencia. Los niños y niñas
dicen que la discriminación y la humillación
les lastiman profundamente y les dejan secuelas.
-Infligir
actos de violencia sobre un niño o niña,
en cualquier forma, es un mensaje que enseña
que la violencia es aceptable y por ello perpetúa
el ciclo de violencia. Al evitar la violencia hoy, contribuimos
a construir un mundo futuro donde no se tolere nunca
más ningún tipo de violencia.
-La
violencia perpetúa la pobreza, el analfabetismo
y la mortalidad. Las secuelas físicas, emocionales
y psicológicas de la violencia impiden a los
niños y niñas alcanzar su pleno potencial.
Y en un efecto multiplicado a una mayor escala, la violencia
roba a la sociedad de su potencial para el desarrollo,
perjudicando los avances hacia los Objetivos de Desarrollo
del Milenio.
Paulo
Sérgio Pinheiro
Profesor
visitante de relaciones internacionales en el Watson
Institute of International Studies, de la Universidad
de Brown, e investigador asociado en el Centro para
el Estudio de la Violencia, de la Universidad de São
Paulo, Brasil, que él mismo fundó en 1987
y al que dirigió hasta 2001.
Profesor
(jubilado) de Ciencias Políticas de la Universidad
de São Paulo, también ha enseñado
en la Universidad de Columbia, USA; en la Universidad
de Notre Dame, en Oxford, Reino Unido; y en la École
des hautes études en sciences sociales, París,
Francia. El profesor Pinheiro ha publicado numerosos
artículos, ensayos y libros sobre historia social,
democracia, violencia y derechos humanos.
En
las Naciones Unidas, el profesor Pinheiro también
desempeña la labor de Relator Especial sobre
la situación de los derechos humanos en Myanmar.
Es miembro de la Subcomisión para la Protección
y Promoción de los Derechos Humanos. En julio
del 2006 fue nombrado presidente de la Comisión
Internacional de Investigación sobre Timor Este
por el secretario general de la ONU.
Durante
los últimos 20 años, el profesor Pinheiro
ha participado en muchas organizaciones de la sociedad
civil. Es miembro de la Comisión de Justicia
y Paz de São Paulo, de la Comisión sobre
Derechos Humanos Teotonio Villela (São Paulo),
y de la junta del Instituto de São Paulo contra
la Violencia. Pertenece también a la junta del
Centre on Housing Rights and Evictions, COHRE, de Suiza,
y participa en los consejos asesores del Centro de Estudios
Legales y Sociales, CELS, de Buenos Aires, Argentina,
y Realizing Rigths, Ethical Global Initiative, de Nueva
York, USA.
El
profesor Pinheiro sirvió también como
secretario de estado para Derechos Humanos en Brasil;
asesor especial del gobernador del Estado de São
Paulo; y redactor del Plan Nacional de Derechos Humanos
del Brasil. Vive entre Ginebra y São Paulo, con
su mujer Ana Luiza y sus hijos Daniela, André
y Marina.
NOTA
La información estadística de este informe
fue recabada hasta
las 9:30 de la ciudad de Nueva York, el 11 de octubre
de 2006
+[INFO]:
-Multimedia de la ONU sobre Informe de Violencia
http://www.unviolencestudy.org/spanish
-Informe de completo de la ONU (.pdf)
http://www.unicef.org/violencestudy/spanish/reports/SG_violencestudy_sp.pdf
-June Kane, Oficial Principal de Comunicación,
Estudio del Secretario General de la ONU
sobre la Violencia contra los Niños: +41 79695
64 88;
-José Díaz, Portavoz del ACNUDH (Ginebra),
+41 22 917 9242;
-Renata Sivacolundhu, Oficial de Información,
Sede ONU, +1 212 963 2932.
-Karen Dukess de UNICEF (Nueva York); 1-212-326-7910.
kdukess@unicef.org
-Laura Sminkey, de la OMS, Oficial Técnica, Promoción
y Comunicaciones: +41 79 249 3520
-Acceso a videos UNICEF
http://www.thenewsmarket.com/unicef/
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(*)
Tomás Vela (tomasvela@mvprensa.com.ar)
es periodista y fotógrafo.
Fundó y dirige MV Prensa desde abril de 2004
Fuentes:
-Unicef Argentina
http://www.unicef.org/argentina/
-Periodismo Social
Capítulo Infancia - Red ANDI América Latina
capituloinfancia@periodismosocial.net
http://www.periodismosocial.net/
Imágenes:
© UNICEF
http://www.unicef.org/
©
MV Prensa / Octubre de 2006
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