TURISMO | Fin Zona Urbana, Proyecto artístico-agropecuario (Vea Fotos)
La Niña, el campo y la ciudad
Por Tomás Vela*



A casi 300 kilómetros de Buenos Aires el campo y la ciudad se reunieron en un proyecto osado: convocar a través del arte y el agro a rescatar lo mejor de diversas disciplinas. Para ello, artistas, ingenieros y productores agrónomos, psicólogos y técnicos sumaron sus conocimientos y trabajo al emprendimiento social.

"Yo veía un proyecto así como muy lejano, más característico de los países más avanzados del mundo que poseen grandes recursos. No había antecedentes de esta clase de cultivos en la Argentina. No parecía un proyecto muy probable", dice May Borovinsky, autora y directora del emplazamiento, en su presentación el martes 6 de diciembre en la Estancia La Catita (La Niña, 9 de Julio, provincia de Buenos Aires)

Cuando en junio pasado Borovinsky, la docente de la cátedra Proyectual de Escultura en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), presentó su idea al estanciero Ricardo Gallo Llorente, éste le brindó su apoyo logístico inmediato y 76 hectáreas de su campo. La incorporación del contratista Ricardo Reynolds en agosto al emprendimiento, fue lo que permitió pasar de una buena y bienintencionada idea a la realidad llamada Fin Zona Urbana.

17 artistas, entre alumnos y profesores del IUNA, fueron capacitados por profesores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y recibieron asesoramiento de los técnicos encargados de la siembra, así como también los aportes para la promoción turística del pueblo de los vecinos de La Niña, impulsados por Gallo Llorente y asesorados por una psicóloga representante del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para llevar a cabo 10 diseños originales. Un rompecabezas, la clonación, las líneas de subterráneo porteñas, la constelación 89, una baldosa floja, el puro acontecer, una huella, los 'retazos' de tierra, las tensiones y diálogos y lo que fue un espacio exclusivo de las vacas; todo en un área de
912 metros por 834.

"Cuando escribo el proyecto aparece la dimensión social; nosotros veníamos del ámbito artístico, pero al proyecto le hacía falta relacionarse con otras disciplinas para llegar a buen puerto", dice Borovinsky, con buenas intenciones, deseo de trabajo comunitario y fundamentos. La Catita abrió sus puertas de par en par a los medios de comunicación el día de la presentación, pero mucho antes el trabajo interdisciplinario forjó un clima de unión y compromiso que se podía percibir apenas se arribaba a la estancia.

Desde un equipo de voluntarios que daban la bienvenida e invitaban a compartir un suculento desayuno con productos (por supuesto) caseros; vecinas del pueblo que cocinaban desde las primeras horas de la mañana para que en el almuerzo haya pan casero, embutidos, empanadas y demás delicias del campo; pilotos de avionetas Cessna y Pipper que el aeroclub de 9 de Julio había provisto para los vuelos sobre el área sembrada; hasta todo el conjunto de artistas y profesionales dispuestos a proporcionar la ayuda necesaria en cada momento. La Niña se vistió de anfitriona y la localidad, de menos de 500 habitantes, celebraba la convocatoria.

Borovinsky, quien vio crecer su proyecto al mismo tiempo que se está gestando su primer hijo, también recordó a nuestros abuelos: "Todos tenemos raíces inmigrantes y esta es una forma de homenajearlos y homenajear a la gente del campo." Y agregó que el trabajo con los productores e ingenieros agrónomos no fue exclusivamente para conocer la tierra y aprovechar sus características. "Estamos en un país donde no se puede desperdiciar el alimento, por eso seguimos las recomendaciones de los especialistas para perder la menor cantidad posible de semillas. Quisimos respetar todo lo que nos fueron enseñando las demás disciplinas."

Según los cálculos del grupo, Fin Zona Urbana irá modificando sus tonalidades para llegar en la segunda quincena de enero de 2006 al máximo florecimiento. Hasta fines de febrero o principios de marzo esta megamuestra podrá ser visitada y apreciada desde el aire o alguno de los tres miradores que permiten observar parcialmente la obra. Los que no puedan visitar el pueblo tendrán la alternativa desde mediados de diciembre de encontrar en el Centro Cultural Recoleta una exposición sobre el desarrollo del emplazamiento.

"Nosotros no estamos acostumbrados a que el ciclo nos corra, pero fue así", dijo Borovinsky sobre el trabajo por momentos a contrarreloj de los diseños. La naturaleza, siempre bien predispuesta a ideas comunitarias constructivas, se prestaba pero no variaba sus tiempos. Por eso, hasta que la tierra lo permita, el arte y agro seguirán mostrando aquello de lo que el hombre es capaz cuando trabaja en conjunto.


Vea también Ensayo Fotográfico Fin Zona Urbana

 


Fin Zona Urbana / Grupo de Trabajo

Idea: May Borovinsky y Estancia La Catita
Autoría y Dirección: May Borovinsky
Asistencia de Dirección: Mariela Aquilio
Artistas (docentes y alumnos de la Cátedra Proyectual de Escultura de E. Madanes): E. Madanes, M. Shapiro, C. Zech, M. Borovinsky, F. Botinari, D. Castrilli, M. Aquilio, F. Almirón, C. Besada, R. Sita, L. Barberis, N. Jurberg, N. Novali, M. Lazo, A. Kehayoglou, S. López Mañán, D. Gómez.
Fotografía: Wimpy Salgado
Documentación Audiovisual: Nicolás Grandi
Diseño de Imagen: S. López Mañán, A. Kehayoglou
Dirección Técnica Agronómica: R. Reynolds, P. Anselini
Proyecto realizado dentro del marco académico del IUNA - Dpto. Artes Visuales
Contacto: info@findezonaurbana.com.ar
http://www.findezonaurbana.com.ar/
Estancia La Catita
estlacatita@yahoo.com.ar
http://www.lacatita.com.ar/




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(*) Tomás Vela (tomasvela@mvprensa.com.ar) es periodista y fotógrafo.
Fundó y dirige MV Prensa desde abril de 2004









Imágenes:
FIN ZONA URBANA (cuerpo de la nota) y
Tomás Vela (foto principal y Ensayo Fotográfico)

© MV Prensa / Diciembre de 2005


 
 
 
 
 
 
 


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