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A
casi 300 kilómetros de Buenos Aires el campo
y la ciudad se reunieron en un proyecto osado: convocar
a través del arte y el agro a rescatar lo mejor
de diversas disciplinas. Para ello, artistas, ingenieros
y productores agrónomos, psicólogos y
técnicos sumaron sus conocimientos y trabajo
al emprendimiento social.
"Yo
veía un proyecto así como muy lejano,
más característico de los países
más avanzados del mundo que poseen grandes recursos.
No había antecedentes de esta clase de cultivos
en la Argentina. No parecía un proyecto muy probable",
dice May Borovinsky, autora y directora del emplazamiento,
en su presentación el martes 6 de diciembre en
la Estancia La Catita (La Niña, 9 de Julio, provincia
de Buenos Aires)
Cuando en junio pasado Borovinsky, la docente de la
cátedra Proyectual de Escultura en el Instituto
Universitario Nacional del Arte (IUNA), presentó
su idea al estanciero Ricardo Gallo Llorente, éste
le brindó su apoyo logístico inmediato
y 76 hectáreas de su campo. La incorporación
del contratista Ricardo Reynolds en agosto al emprendimiento,
fue lo que permitió pasar de una buena y bienintencionada
idea a la realidad llamada Fin Zona Urbana.
17
artistas, entre alumnos y profesores del IUNA, fueron
capacitados por profesores de la Facultad de Agronomía
de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y recibieron
asesoramiento de los técnicos encargados de la
siembra, así como también los aportes
para la promoción turística del pueblo
de los vecinos de La Niña, impulsados por Gallo
Llorente y asesorados por una psicóloga representante
del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA), para llevar a cabo 10 diseños originales.
Un rompecabezas, la clonación, las líneas
de subterráneo porteñas, la constelación
89, una baldosa floja, el puro acontecer, una huella,
los 'retazos' de tierra, las tensiones y diálogos
y lo que fue un espacio exclusivo de las vacas; todo
en un área de
912 metros por 834.
"Cuando
escribo el proyecto aparece la dimensión social;
nosotros veníamos del ámbito artístico,
pero al proyecto le hacía falta relacionarse
con otras disciplinas para llegar a buen puerto",
dice Borovinsky, con buenas intenciones, deseo de trabajo
comunitario y fundamentos. La Catita abrió sus
puertas de par en par a los medios de comunicación
el día de la presentación, pero mucho
antes el trabajo interdisciplinario forjó un
clima de unión y compromiso que se podía
percibir apenas se arribaba a la estancia.
Desde
un equipo de voluntarios que daban la bienvenida e invitaban
a compartir un suculento desayuno con productos (por
supuesto) caseros; vecinas del pueblo que cocinaban
desde las primeras horas de la mañana para que
en el almuerzo haya pan casero, embutidos, empanadas
y demás delicias del campo; pilotos de avionetas
Cessna y Pipper que el aeroclub de 9 de Julio había
provisto para los vuelos sobre el área sembrada;
hasta todo el conjunto de artistas y profesionales dispuestos
a proporcionar la ayuda necesaria en cada momento. La
Niña se vistió de anfitriona y la localidad,
de menos de 500 habitantes, celebraba la convocatoria.
Borovinsky,
quien vio crecer su proyecto al mismo tiempo que se
está gestando su primer hijo, también
recordó a nuestros abuelos: "Todos tenemos
raíces inmigrantes y esta es una forma de homenajearlos
y homenajear a la gente del campo." Y agregó
que el trabajo con los productores e ingenieros agrónomos
no fue exclusivamente para conocer la tierra y aprovechar
sus características. "Estamos en un país
donde no se puede desperdiciar el alimento, por eso
seguimos las recomendaciones de los especialistas para
perder la menor cantidad posible de semillas. Quisimos
respetar todo lo que nos fueron enseñando las
demás disciplinas."
Según
los cálculos del grupo, Fin Zona Urbana irá
modificando sus tonalidades para llegar en la segunda
quincena de enero de 2006 al máximo florecimiento.
Hasta fines de febrero o principios de marzo esta megamuestra
podrá ser visitada y apreciada desde el aire
o alguno de los tres miradores que permiten observar
parcialmente la obra. Los que no puedan visitar el pueblo
tendrán la alternativa desde mediados de diciembre de
encontrar en el Centro Cultural Recoleta una exposición
sobre el desarrollo del emplazamiento.
"Nosotros no estamos acostumbrados a que el ciclo
nos corra, pero fue así", dijo Borovinsky
sobre el trabajo por momentos a contrarreloj de los
diseños. La naturaleza, siempre bien predispuesta
a ideas comunitarias constructivas, se prestaba pero
no variaba sus tiempos. Por eso, hasta que la tierra
lo permita, el arte y agro seguirán mostrando
aquello de lo que el hombre es capaz cuando trabaja
en conjunto.
Vea también Ensayo
Fotográfico Fin Zona Urbana
Fin Zona Urbana / Grupo de Trabajo
Idea:
May Borovinsky y Estancia La Catita
Autoría y Dirección: May Borovinsky
Asistencia de Dirección: Mariela Aquilio
Artistas (docentes y alumnos de la Cátedra
Proyectual de Escultura de E. Madanes): E. Madanes,
M. Shapiro, C. Zech, M. Borovinsky, F. Botinari, D.
Castrilli, M. Aquilio, F. Almirón, C. Besada,
R. Sita, L. Barberis, N. Jurberg, N. Novali, M. Lazo,
A. Kehayoglou, S. López Mañán,
D. Gómez.
Fotografía: Wimpy Salgado
Documentación Audiovisual: Nicolás
Grandi
Diseño de Imagen: S. López Mañán,
A. Kehayoglou
Dirección Técnica Agronómica:
R. Reynolds, P. Anselini
Proyecto realizado dentro del marco académico
del IUNA - Dpto. Artes Visuales
Contacto: info@findezonaurbana.com.ar
http://www.findezonaurbana.com.ar/
Estancia La Catita
estlacatita@yahoo.com.ar
http://www.lacatita.com.ar/
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(*) Tomás Vela (tomasvela@mvprensa.com.ar) es
periodista y fotógrafo.
Fundó y dirige MV Prensa desde abril de 2004
Imágenes:
FIN ZONA
URBANA (cuerpo de la nota) y
Tomás Vela (foto principal y Ensayo Fotográfico)
©
MV Prensa / Diciembre de 2005
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