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Caminar
por los bosques de Palermo y algunas plazas de Recoleta
puede ser algo más que un simple paseo dominical. Sólo
basta con prestar atención a tantas estatuas perdidas
por la zona, para saber que alguna
vez este país tuvo una rica historia y muchos amigos.
En la Plaza Alemania (Avenida del Libertador y Scalabrini
Ortiz) se encuentra un grupo escultórico que se llama
"A la riqueza agropecuaria de Argentina" que es un regalo
que le hizo Alemania al país.
En la Plaza Francia, frente a la Recoleta, se encuentra
otro que dice "De Francia a la Argentina", que, casualmente,
el país europeo cedió a estas pampas.
También hay dos que son paradigmáticos:
La Torre de los Ingleses, que ya no es de los ingleses
sino argentina, también se trató de un regalo de los
británicos que se instaló en Retiro, cuyo reloj con
cinco campanas de bronce y un diámetro de 5.50 metros
no funciona. La obra es inglesa, pero está en la Argentina.
El otro caso especial es el monumento a los españoles
(como le dice todo el mundo), que en realidad es "de
los españoles" porque lo regaló España a la Argentina.
En el ensamblaje de la construcción -se trajo desarmado
de la madre patria- se murieron sucesivamente los dos
primeros escultores. El monolito ibérico representa
las cuatro regiones argentinas: Los Andes, el Río de
la Plata, el Chaco y las Pampas (la Patagonia todavía
no era famosa). En una de sus caras tiene la siguiente
leyenda: "Una misma estirpe, un mismo idioma: Grandes
sus destinos".
Hacia el sur de la ciudad de Buenos Aires encontramos
otro obsequio; el monumento a Cristóbal Colón, ubicado
detrás de la Plaza de Mayo que mira hacia el Río de
la Plata, como si alguna vez hubiera llegado hasta aquí,
contribuyendo así a la confusión del escolar argentino
con aquel asuntito de los cuatro viajes de Colón. Es
un regalo de Italia, puesto que Colón había nacido en
Génova, aunque trabajara para España.
Más al sur todavía, en el bellísimo Parque Lezama, hay
un monumento de hierro que imita una nave, y que es
un obsequio del Uruguay.
Todos estos presentes llegaron a esta tierra en reconocimiento
al primer centenario de la independencia de la República
Argentina, allá por 1910, cuando se trataba de un país
próspero, con la octava economía a nivel mundial. En
esa época sobraban los amigos… los amigos del campeón.
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(*) Graciela Fontana (gfontana@fibertel.com.ar)
es licenciada en Turismo.
Participó en MV Prensa desde septiembre hasta noviembre
de 2004.
Imagen:
http://www.historiadelpais.com.ar/
© MV Prensa / Octubre de 2004
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