Por
Uri Avnery / CounterPunch (Rebelión*, 20.06.07)
¿Qué
sucede cuando millón y medio de seres humanos
se ven aprisionados en un árido y estrecho territorio,
separados de sus compatriotas y de cualquier contacto
con el mundo exterior, sometidos al hambre mediante
un bloqueo económico e incapacitados para poder
alimentar a
sus familias?
Hace
algunos meses, describí esa situación
como una especie de experimento sociológico orquestado
por Israel, EEUU y la Unión Europea. El conejillo
de Indias es la población de la Franja de Gaza.
La
pasada semana, el experimento mostró sus resultados.
Se pudo probar que los seres humanos reaccionan exactamente
igual que otros animales: cuando muchos, demasiados
de ellos, están hacinados en un área pequeña
en condiciones miserables se vuelven agresivos e incluso
asesinos. Los organizadores del experimento en Jerusalén,
Washington, Berlín, Oslo, Ottawa y otras capitales
ya pueden frotarse las manos de satisfacción.
Los sujetos del experimento reaccionaron como se preveía.
Muchos de ellos incluso murieron en aras de los intereses
científicos.
Pero
el experimento no ha terminado aún. Los científicos
quieren saber ahora qué es lo que sucede si el
bloqueo se acentúa todavía más.
* * *
¿Qué
es lo que ha causado la explosión actual en la
Franja de Gaza?
El
calendario de la decisión de Hamas para apoderarse
por la fuerza de la Franja no fue accidental. Hamas
tenía muchas buenas razones para evitarla. La
organización no puede alimentar a la población.
No tiene interés en provocar al régimen
egipcio, que está ocupado luchando con los Hermanos
Musulmanes, la organización de donde partió
Hamas. La organización tampoco tiene interés
en proporcionar un pretexto a Israel para que haga más
estrecho el bloqueo.
Pero
los dirigentes de Hamas decidieron que no tenían
más alternativa que la de destruir a las organizaciones
armadas que están unidas a Fatah y reciben órdenes
del Presidente Mahmud Abbas. EEUU ha ordenado a Israel
que suministre grandes cantidades de armas a esas organizaciones,
para potenciarlas en su lucha contra Hamas. A los jefes
del ejército israelí no les gustaba la
idea, temiendo que las armas pudieran acabar en manos
de Hamas (como está sucediendo ahora). El propósito
estadounidense está claro. El Presidente Bush
ha elegido a un dirigente local en cada país
musulmán, que lo gobernará bajo la protección
estadounidense y seguirá sus órdenes.
En Iraq, en Líbano, en Afganistán, y también
en Palestina.
Hamas
cree que el hombre escogido para llevar a cabo esa tarea
en Gaza es Mohammad Dahlan. Durante años pareció
que estaba siendo preparado para ese puesto. Los medios
israelíes y estadounidenses han estado cantando
sus alabanzas, describiéndole como un líder
fuerte y determinado, "moderado" (esto es,
obediente a las órdenes estadounidenses) y "pragmático"
(esto es, obediente a las israelíes). Y cuanto
más alababan a Dahlan estadounidenses e israelíes,
más socavaban su prestigio entre los palestinos.
Especialmente cuando Dahlan se marchó a El Cairo,
como si esperara que sus hombres recibieran las armas
prometidas.
A
los ojos de Hamas, el ataque contra los bastiones de
Fatah en la Franja de Gaza es una guerra preventiva.
Las organizaciones de Abbas y Dahlan se fundieron como
la nieve bajo el sol palestino. Hamas ha podido fácilmente
apoderarse de toda la Franja de Gaza.
¿Cómo
pudieron equivocarse tanto los generales israelíes
y estadounidenses? Porque sólo pueden pensar
en términos estrictamente militares: tantos y
tantos soldados, tantas y tantas armas. Pero en lo que
respecta especialmente a las luchas internas, los cálculos
cuantitativos son secundarios. La moral de los combatientes
y los sentimientos de la gente son mucho más
importantes. Los miembros de las organizaciones de Fatah
no saben por lo que están luchando. La población
de Gaza apoya a Hamas porque cree que está luchando
contra el ocupante israelí. Sus oponentes aparecen
como los colaboradores de la ocupación. Las declaraciones
estadounidenses sobre su intención de armarles
con armas israelíes les han finalmente condenado.
Eso
no tiene nada que ver con el fundamentalismo islámico.
A este respecto, todas las naciones responden de la
misma forma: odian a los colaboradores de un ocupante
extranjero, ya sea noruego (Quisling), francés
(Petain) o palestino.
* * *
En
Washington y en Jerusalén, los políticos
están lamentando la "debilidad de Mahmud
Abbas".
Ahora
ven que la única persona que podía impedir
la anarquía en la Franja de Gaza y en Cisjordania
era Yaser Arafat. Tenía autoridad natural. Las
masas le adoraban. Incluso sus adversarios, como Hamas,
le respetaban. Creó varios aparatos de seguridad
que competían los unos con los otros para impedir
que un solo aparato pudiera llevar a cabo un golpe de
estado. Arafat podía negociar, firmar un acuerdo
de paz y conseguir que su pueblo lo aceptara.
Pero
Arafat fue ridiculizado por Israel como un monstruo,
aprisionado en la Mukata y, al final, asesinado. El
pueblo palestino eligió como sucesor a Mahmud
Abbas, confiando en que él conseguiría
de estadounidenses e israelíes lo que se habían
negado a concederle a Arafat.
Si
los dirigentes de Washington y Jerusalén hubieran
estado de verdad interesados en la paz, se habrían
apresurado a firmar un acuerdo de paz con Abbas, quien
había declarado que estaba listo para aceptar
el mismo compromiso de gran alcance de Arafat. Los estadounidenses
y los israelíes le colmaron de toda clase de
alabanzas posibles pero le sometieron a continuos desaires
continuos con cada tema concreto.
No
le permitieron a Abbas ni el más ligero y miserable
de los logros. Ariel Sharon se dedicó a desplumarle
y después se burló de él llamándole
"pollo desplumado". Una vez que el pueblo
palestino hubo pacientemente esperado en vano a que
Bush hiciera algún movimiento, votó por
Hamas, con la desesperada ilusión de conseguir
por la violencia lo que Abbas ha sido incapaz de lograr
mediante la diplomacia.
Los
dirigentes israelíes, tanto militares como políticos,
estaban encantados. Les interesaba minar a Abbas, porque
disfrutaban de la confianza de Bush y porque su referida
posición hacía más difícil
justificar su rechazo a entrar en negociaciones sustantivas.
Hicieron todo lo que estuvo en su mano para acabar con
Fatah. Para asegurarse de esto, arrestaron a Marwan
Barghouti, la única persona capaz de mantener
unido a Fatah.
La
victoria de Hamas se ciñó completamente
a sus objetivos. Con Hamas uno no tiene que hablar,
ni ofrecer la retirada de los territorios ocupados,
ni desmantelar los asentamientos. Hamas es ese monstruo
contemporáneo, una organización "terrorista",
y con terroristas no hay nada que discutir. ENTONCES,
¿por qué la pasada semana había
gente en Jerusalén que no se sentía satisfecha?
¿Y por qué decidieron "no interferir"?
Así fue, los medios y los políticos, que
han ayudado durante años a incitar a las organizaciones
palestinas unas contra otras, mostraron su satisfacción
y se jactaron: "Ya os lo dijimos". Mirad cómo
los árabes se matan unos a otros. Ehud Barak
tenía razón, cuando dijo hace años
que nuestro país es una "ciudad en medio
de la jungla".
Pero
detrás de estos escenarios se podían escuchar
voces abochornadas, incluso ansiosas.
La
vuelta de la Franja de Gaza a la categoría de
"Hamastán" [1] ha creado una situación
para la que nuestros dirigentes no estaban preparados.
¿Qué hacer ahora? ¿Aislar a toda
Gaza y dejar que la gente se muera de hambre? ¿Establecer
contactos con Hamas? ¿Ocupar Gaza de nuevo, ahora
que se ha convertido en una trampa inmensa? ¿Pedir
a Naciones Unidas que estacione tropas internacionales
allí? Y si se hace así, ¿cuántos
países estarían lo suficientemente locos
como para arriesgar sus soldados en ese infierno?
Nuestro
gobierno ha trabajado durante años para destruir
a Fatah, para evitar la necesidad de negociar un acuerdo
que conduciría inevitablemente a la retirada
de los territorios ocupados y de los asentamientos allí
establecidos. Ahora, cuando parece que se ha logrado
ese objetivo, no tienen ni idea de qué hacer
con la victoria de Hamas.
Se
consuelan con el pensamiento de que eso no puede suceder
en Cisjordania. Allí, Fatah reina. Allí,
Hamas no tiene un solo punto de apoyo. Allí,
nuestro ejército ha arrestado ya a la mayoría
de los dirigentes políticos de Hamas. Allí,
Abbas todavía conserva el poder.
Así
hablan los generales, con la lógica de los generales.
Pero también en Cisjordania Hamas consiguió
la mayoría en las pasadas elecciones. También
allí es sólo cuestión de tiempo
que la población pierda la paciencia. Allí
están contemplando la expansión de los
asentamientos, el Muro, las incursiones de nuestro ejército,
los asesinatos extra-judiciales, los arrestos nocturnos.
Estallarán.
Sucesivos
gobiernos israelíes han destruido sistemáticamente
a Fatah, han aislado a Abbas y preparado el camino para
Hamas. No pueden pretender que creamos que se sienten
sorprendidos.
* * *
¿QUE
HACER? ¿Seguir boicoteando a Abbas o proporcionarle
armas, capacitándole para que luche en nuestro
nombre contra Hamas? ¿Seguir privándole
de logros políticos o echarle finalmente algunas
migajas? Y, en cualquier caso, ¿no es ya demasiado
tarde?
(Y
por el frente sirio, ¿seguimos haciendo como
que nos interesa la paz mientras saboteamos todos los
esfuerzos de Bashar al Asad para empezar negociaciones?
¿Negociamos en secreto, a pesar de las objeciones
estadounidenses? ¿O continuamos sin hacer nada
en absoluto?)
Por
el momento, no hay política y no hay un gobierno
capaz de determinar una política.
Entonces,
¿quién nos salvará? ¿Ehud
Barak?
La
victoria de Barak de esta semana en el liderazgo del
Partido Laborista le ha convertido casi automáticamente
en el próximo Ministro de Defensa. Su fuerte
personalidad y su experiencia como Jefe de Gabinete
y Primer Ministro le aseguran una posición dominante
en el reestructurado gobierno. Olmert se ocupará
del área en la que es un maestro imbatible: las
maquinaciones en el partido. Pero Barak tendrá
una influencia decisiva en la política.
En
el gobierno de los dos Ehud, Ehud Barak decidirá
en cuestiones relativas a la guerra y la paz.
Hasta
ahora, prácticamente todas sus actuaciones han
tenido resultados negativos. Estuvo muy cerca de lograr
un acuerdo con Asad padre y se le escapó en el
último momento. Retiró el ejército
israelí del Sur del Líbano, pero sin hablar
con Hizbullah, que tomó el mando allí.
Obligó a Arafat a acudir a Camp David, le insultó
y luego declaró que no había socio para
la paz. Esto supuso un golpe de muerte a las oportunidades
para la paz, un golpe que todavía paraliza al
público israelí. Alardeó que su
intención real era "desenmascarar"
a Arafat. Tuvo más de fracasado Napoleón
que de De Gaulle israelí.
¿Mudará
el etíope su piel y el leopardo sus manchas?
Muy difícil de creer.
* * *
En
los dramas de William Shakespeare hay frecuentemente
un interludio cómico en los momentos de tensión.
Y no sólo ahí.
Shimon
Peres, la persona que en 55 años de actividad
política nunca ganó una elección,
consiguió esta semana lo imposible: fue elegido
Presidente de Israel.
Hace
muchos años, escribí un artículo
sobre él titulado: "El Sr. Sísifo",
porque una y otra vez casi alcanzaba el umbral del éxito,
pero el éxito se le escapaba. Ahora puede sentirse
como alcanzando el cielo con las dos manos después
de llegar a la cumbre, pero, ¡alas!, sin el pedrusco.
La oficina del presidente carece de contenido y jurisdicción.
Un político hueco con una posición vacía.
Ahora
todo el mundo espera una oleada de actividad en el palacio
presidencial. Habrá ciertamente conferencias
de paz, encuentros de personalidades, declaraciones
altisonantes y planes ilustres. En resumen, mucho ruido
y pocas nueces.
El
resultado práctico es que la posición
de Olmert se ha visto fortalecida. Ha tenido éxito
al instalar a Peres en la oficina del Presidente y a
Barak en el Ministerio de Defensa. A corto plazo, la
posición de Olmert está asegurada.
Y
mientras tanto, el experimento continúa en Gaza,
Hamas ha tomado el mando y el trío: Ehud 1, Ehud
2 y Shimon Peres están derramando lágrimas
de cocodrilo.
N.
de la T. (Sinfo Fernández):
-[1] Hamastan: el bantustán de Hamas.
-Uri Avnery es un escritor israelí y activista
por la paz con el movimiento Gush Shalom.
Ha publicado en CounterPUnch con el libro "The
Politics of Anti-Semitism".
(*) Rebelión (http://www.rebelion.org/)
es un medio de información alternativa que publica
las noticias que no son consideradas importantes por
los medios de comunicación tradicionales. Rebelión
muestra los intereses que los poderes económicos
y políticos del mundo capitalista ocultan para
mantener sus privilegios y el status actual.
Fuentes:
-Counterpunch
http://www.counterpunch.org/
-Rebelión
http://www.rebelion.org/
Imágenes:
http://www.thewe.cc/: REUTERS/Mohammed Salem (Un niño
palestino es reflejado en un charco de agua lleno de
sangre después de un bombardeo israelí
en el pueblo de Beit Hanoun, al norte de la Franja de
Gaza (08.11.06)
http://www.bellaciao.org/