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El Santo Padre que vive en Roma
Por Ulises Muschietti*



El gobierno de Romano Prodi tiene mal pronóstico. El primer ministro italiano al que le gusta proponerse como un católico adulto -en lo que parece un exceso de confianza en las posibilidades de su religión- sigue provisoriamente en su sitio. En Italia, sin embargo, son muy pocos los que confían en que logre mantener la vertical ante la embestida conjunta de Joseph Ratzinger, el papa alemán, y del millonario dirigente de la derecha Silvio Berlusconi.

Puede resultar extraño, pero Prodi y una parte de sus aliados de la centroizquierda -la parte católica- creyeron que la iglesia recibiría con tolerancia su moderada, casi vergonzante, propuesta de proteger legalmente ciertos derechos de las 565.000 parejas que en su país conviven sin estar casadas. Después de todo, se trataba de una reforma aun más modesta que la que se había aprobado en la España de José María Aznar.

No sucedió nada parecido a eso. Benedicto XVI, coherente consigo mismo y con los dogmas que profesa, utilizó cada oportunidad de que dispuso en los últimos meses para condenar las "relaciones afectivas desordenadas" y "la confusión sobre el matrimonio". Curas de todas las jerarquías cargaron con dureza contra el proyecto a principios de febrero, en nombre del respeto por el ser humano y de la búsqueda del bien común.

Fue inútil que la ministra para la Familia, María Rosaria Rosy Bindi, una católica fervorosa, arguyera que el gobierno sólo quiere "proteger a los más débiles", y que ellos son nada menos que una de cada cuatro familias italianas. Según ha declarado a la prensa, Bindi se siente dolorida por la reacción de sus pastores. No es para menos. La ministra, de 55 años, no ha sido avara en demostraciones de devoción: desde su juventud cumple con un voto de castidad, por cierto un extraño antecedente para ocuparse de las cuestiones de familia, al menos en el mundo exterior a las iglesias y los conventos.

En las oficinas papales del Vaticano, tan próximas a los palacios desde los que se gobierna a la República de Italia, en esos días no se atendían súplicas ni reclamos. Toda la energía de cardenales y obispos, toda su capacidad para la presión, la amenaza, el chantaje y la trenza estaban puestos al servicio de una única causa: provocar la fractura en la coalición gobernante y escamotearle en el Parlamento suficientes voluntades como para hacerle perder su exigua mayoría.

La operación tuvo éxito. El 21 de febrero, una votación parlamentaria acerca de la política italiana en Afganistán resultó adversa al oficialismo y Prodi se sintió obligado a dimitir. Los artífices de la derrota de la centroizquierda en el Senado no fueron otros que los senadores vitalicios Giulio Andreotti, un dirigente de la vieja Democracia Cristiana, varias veces primer ministro, que funciona como una suerte de alter ego de Su Santidad, y Sergio Pininfarina, un poderoso magnate de la industria automotriz. A Prodi, por ahora, se le ha renovado la confianza. Pero nadie apuesta por su futuro.

El Santo Padre que vive en Roma, como cantaba Violeta Parra con imprecisión geográfica pero con exactitud política, ha logrado así arrinconar al gobierno de Prodi y abrirle paso al casi seguro regreso de Berlusconi, con su neofascismo rudimentario, su ostentación de riqueza y sus negocios sucios. Por ahora el duce de la derecha celebra con los suyos el retorno que entiende inevitable y cierra filas con el rey de los católicos. Mientras tanto, seguramente planea reproducir a la italiana la alianza sobre la que se apoya su admirado George Bush: políticos ultraconservadores, grandes grupos de capital concentrado y cristianos fundamentalistas. Los convivientes sin matrimonio no obtendrán sanción legal para sus derechos. La civilización ha retrocedido un casillero en Italia. La iglesia católica, una vez más, lo hizo.

 


+[INFO]:
-Prodi: una caída de opereta, por Tariq Alí
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47332
-Italia: Los centinelas de Ratzinger, por Darío Fo
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47708

 

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(*) Ulises Muschietti (umuschietti@mvprensa.com.ar) es historiador, periodista y profesor.
Participa en MV Prensa desde agosto de 2006

 

 

Imágenes:
-http://www.wmf2006.org/
-http://brunik.altervista.org/

© MV Prensa / Marzo de 2007


 
 
 
 
 
 
 


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