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Parafraseando
a la socialista revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo,
que veinte años antes de la llegada del nazismo
predijo "socialismo o barbarie", hoy podemos
decir que el siglo XXI será "la instauración
del derecho o la ley de la selva". Parece que en
la primera década de este tercer milenio, la
que va a dominar es la ley de la selva.
Desde el punto de vista moral la historia nunca es estática:
si no evoluciona hacia una menor opresión y una
mayor justicia, se moverá hacia el recorte de
los derechos y más barbarie. Parafraseando a
la socialista revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo,
que veinte años antes de la llegada del nazismo
predijo "socialismo o barbarie", hoy podemos
decir que el siglo XXI será "la instauración
del derecho o la ley de la selva".
Parece,
sin embargo, que en la primera década de este
tercer milenio, la que va a dominar es la ley de la
selva.
En
un artículo publicado hace un mes en Haaretz,
el periodista y analista israelí Tom Segev ponía
en tela de juicio la extendida idea de que el contexto
político global de nuestra época es el
peor que se ha conocido desde hace 20 años. Según
Segev la guerra, la opresión y la destrucción
han caracterizado la realidad política de nuestro
planeta durante los cinco últimos decenios y
no ha cambiado nada ni cualitativa ni cuantitativamente
en el pasado más reciente. Segev incluso va más
lejos y afirma que el "choque de civilizaciones"
no es un fenómeno nuevo, sino que ya era evidente
en los decenios anteriores bajo diferentes formas.
No
cabe ninguna duda de que los cuarenta años que
siguieron a la Segunda Guerra Mundial no fueron pacíficos;
durante ese período más de 76 millones
de seres humanos perecieron en guerras, revoluciones
y represiones masivas de las dictaduras [1]. Y también
es cierto que durante los años 50, 60 y 70 el
"Norte" mantuvo una guerra colonial contra
el "Sur" y el "Oeste" una "guerra
de civilizaciones" contra el bloque comunista del
Este.
Sin
embargo hay una diferencia cualitativa entre la situación
actual y la de los 40 años que siguieron a la
derrota del fascismo. Tres factores principales limitaban
las aspiraciones hegemónicas de USA después
de la Segunda Guerra Mundial:
-La existencia de una superpotencia soviética.
-La fuerza de la clase obrera organizada en los países
imperialistas.
-La marca de los horrores del fascismo en la memoria
de la opinión pública internacional y
la percepción de la ilegalidad del unilateralismo,
la agresión armada, etcétera.
Debido
a estos factores, las grandes potencias han estado obligadas
a actuar bajo la presión de una oposición
política enorme (movimientos anticolonialistas,
oposiciones democráticas masivas) y constantemente
han tenido que inventar pretextos para legitimar sus
guerras y sus actos de represión en el mundo.
Sin
embargo, 50 años después de la victoria
sobre el fascismo, estas coacciones ya no se les imponen
a las grandes potencias imperialistas -USA en particular.
El unilateralismo, las guerras "preventivas",
las aventuras colonialistas, etcétera, están
legitimados de nuevo o, más exactamente, ya no
se rechazan de formas que puedan ofender a sus autores.
Gracias a la ausencia de una oposición fuerte,
el gobierno de los neoconservadores del imperio ha podido
dotarse de un nuevo "discurso global" que,
por lo menos en parte, se ha ganado el beneplácito
de un sector importante de las propias víctimas
del imperio.
Los
cuatro elementos principales de este discurso son:
-El hundimiento de la Unión Soviética
es la prueba definitiva de que el capitalismo es el
único sistema viable.
-La civilización (occidental) está amenazada
por un nuevo enemigo mundial:
el terrorismo.
-Es necesario mantener una guerra global preventiva
permanentemente para proteger la civilización
de los nuevos bárbaros (terrorismo/Islam) y sus
aliados.
-En esta guerra por la supervivencia de la civilización
no hay ni debe haber límites, todas las normas
y convenios de los últimos 50 años están
obsoletos.
En
efecto, en su cruzada para lo que llama "el Nuevo
Siglo Estadounidense", es decir, la imposición
por la fuerza de una hegemonía total de su imperio,
con el pretexto superficial de una "guerra contra
el terrorismo", la administración USA declaró
que cualquier coacción moral o reglamentación
internacional carecen de interés.
Ya
en 2003, George W. Bush anunció que los convenios
de Ginebra estaban caducos en una guerra contra el terrorismo.
Guantánamo se abrió violando no sólo
la ley internacional sino también la ley de los
Estados Unidos de América. Con el fin de privar
a los sospechosos de terrorismo de cualquier protección
y de todos los derechos, la misma administración
decidió inventar una nueva categoría de
detenidos: ni criminales ni prisioneros de guerra, sino
"presuntos terroristas". La similitud entre
las prácticas estadounidenses e israelíes
es asombrosa: ya en los años 70 las autoridades
militares israelíes anunciaron en la Corte Suprema
israelí y en las conferencias internacionales,
que en el caso de los Territorios Palestinos Ocupados
(OPT), los convenios de Ginebra no eran aplicables.
Además, desde finales de los años 60,
los presos políticos palestinos son clasificados
como presos de derecho común, no como detenidos
políticos. Y la "prisión secreta"
que descubrió la abogada Lea Tsemel, cerca del
kibutz Ma'anit en 2003, es idéntica a la de Guantánamo.
Además,
según la dirección neoconservadora estadounidense
y el gobierno israelí, el objetivo de las guerras
ya no es ganar una batalla, conquistar un territorio
o cambiar un régimen, sino destruir estados y
desmantelar sociedades enteras.
El
Estado de Israel -y también la gran mayoría
de la sociedad israelí- ha asimilado totalmente
este análisis neoconservador y la estrategia
que emana de él. De hecho, en el último
decenio Israel y Palestina han sido el laboratorio de
dicha estrategia, siendo los palestinos los conejillos
de Indias, por ejemplo, sin ir más lejos, en
el caso del armamento como lo confirmó recientemente
el periódico italiano de izquierda Il Manifesto,
que desenmascaró la utilización de uno
de los nuevos y más crueles tipos de bombas fabricadas
en Estados Unidos y empleadas en la última agresión
contra la población civil de la Franja de Gaza.
La guerra israelí contra los palestinos pretende
descaradamente destruir la sociedad palestina y hacer
de los palestinos una nación de tribus dispersas
de la misma forma que los estadounidenses pretenden
hacerlo en Afganistán e Iraq.
De
hecho todas las guerras son bárbaras, pero la
guerra israelí en los Territorios Ocupados (y
su contexto más amplio, la guerra preventiva
infinita contra el terrorismo) representa un paso adelante
de la barbarie moderna. Si el término "genocidio"
no es apropiado, podemos adoptar el de "sociocidio"
del profesor Saleh Abdel Jawad, de la Universidad de
Bir Zeit, o el concepto de "politicidio" de
un sociólogo israelí. Actualmente Israel
roba la tierra original de la nación palestina
por medio de las "colonias legales" y las
"avanzadillas ilegales" que consiguen apropiarse
cada vez de más terreno. El muro dispersa a la
sociedad palestina en demarcaciones aisladas, la nueva
legislación pretende limitar la entrada de palestinos
a sus territorios, así como sus posibilidades
de desplazarse dentro de su propio espacio, los representantes
de la población de Jerusalén elegidos
democráticamente han sido expulsados de su ciudad
y decenas de ministros y miembros del Consejo Legislativo
han sido secuestrados y encarcelados para un posterior
intercambio de prisioneros.
El
colmo de todas estas calamidades son los horrores de
Hebrón donde la población local está
sometida al acoso cotidiano de los colonos y el ejército
israelí y además tiene prohibido el acceso
a una gran parte de su ciudad. Es el martirio de la
Franja de Gaza, el blanco del bloqueo económico
y de los bombardeos sistemáticos de Israel que
destruyen las infraestructuras básicas y los
mata por centenares.
Es
inútil decir que todos estos crímenes,
de los que algunos están calificados como crímenes
contra la humanidad por Human Rights Watch, no acarrean
ninguna sanción ni ninguna protesta de la pretendida
comunidad internacional. La impunidad para los bárbaros
es la nueva norma, de Iraq a la Franja de Gaza. En cuanto
al "campo de la paz" israelí, entró
en un coma profundo el día que Ehud Barak volvió
de Camp David, donde se tragaron la gran mentira del
"peligro existencial" que amenaza a Israel
con un suspiro de alivio.
La
similitud entre la estrategia y los métodos de
Israel y USA pone de relieve la cuestión de quién
es la cabeza y quién la cola, es decir, cuál
de los dos hace que se mueva el otro, ¿es el
lobby israelí quien empuja a USA en el sentido
de las necesidades del Estado sionista, o la administración
estadounidense quien empuja Israel para llevar a cabo
su política de guerra global en Oriente Próximo?
En realidad es una pregunta retórica, no hay
cabeza ni cola, sino una guerra global de recolonización
y un monstruo exterminador con dos cabezas horrorosas.
Las estrategias neoconservadoras se han elaborado conjuntamente
por los políticos y pensadores estadounidenses
e israelíes y se aplican simultáneamente,
aunque no podemos negar que Israel tuvo la oportunidad
de testar estas estrategias y estos métodos antes
que Estados Unidos, porque los neoconservadores israelíes
ganaron las elecciones cuatro años antes que
sus colegas estadounidenses.
USA
e Israel -además de la Gran Bretaña de
Blair, la Italia de Berlusconi (y hasta de Romano Prodi)
y cada vez más países occidentales- están
librando una guerra mundial contra los pueblos del planeta
con una agenda fija: la imposición, por la violencia
y/o la amenaza, de la ley del imperio neoliberal. Esta
guerra global es una cruzada de los neobárbaros
contra la
civilización humana.
El
papel de Israel en esta asociación es erradicar
cualquier forma de resistencia al imperio en Oriente
Próximo empezando por la emblemática resistencia
palestina la cual, en este momento de la Historia, es
una barrera defensiva no sólo para el pueblo
palestino, sino para todos pueblos y naciones de Oriente
Próximo, de Líbano a Irán. Por
eso es necesario que todos los enemigos de la barbarie
asumamos el apoyo a la resistencia palestina como una
prioridad estratégica. En Oriente Próximo
y en el resto del mundo.
Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Caty R.
Texto
original en francés: http://www.france-palestine.org/article5716.html
NOTA
[1] "Democide Since World War II" de R.J.
Rummel (cifras de 1945 a 1987)
Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión
y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad
lingüística. Esta traducción se puede
reproducir libremente a condición de respetar
su integridad y mencionar al autor, la traductora y
la fuente.
-----
(*) Rebelión (http://www.rebelion.org/)
es un medio de información alternativa que publica
las noticias que no son consideradas importantes por
los medios de comunicación tradicionales. Rebelión
muestra los intereses que los poderes económicos
y políticos del mundo capitalista ocultan para
mantener sus privilegios y el status actual.
Fuente:
France-Palestine.org y Rebelión, 17.02.07
http://www.rebelion.org/
Imágenes:
http://www.voltairenet.org/
http://image1.bubbleshare.com/
© MV Prensa / Febrero de 2007
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