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UNA
MUJER, inmigrante de Rusia, Se arroja al suelo totalmente
desesperada delante de su casa que ha sido alcanzada
por un misil, sollozando en un hebreo desgarrado: "¡Mi
hijo! Mi hijo"!, creyéndolo muerto. En realidad
estaba sólo herido y fue enviado al hospital.
Niños
libaneses, cubiertos
con vendajes
en hospitales de Beirut. El entierro de las víctimas
de un misil en Haifa. Las ruinas de todo un barrio devastado
en Beirut. Habitantes del norte de Israel huyendo hacia
el sur por los katyushas. Habitantes del sur de Líbano
huyendo hacia el norte de la fuerza aérea israelí.
Muerte,
destrucción. Inimaginable sufrimiento humano.
Y
la visión más repugnante: George Bush
en un estado de ánimo festivo sentado en su silla
en St. Petersburgo, con su leal criado, Tony Blair,
inclinado sobre él, y resolviendo el problema:
¿"Ves?. Lo que necesitan hacer es conseguir
que Siria haga que Hezbollah detenga esta mierda, y
se acabó."
Así
habló el líder del mundo, y los siete
enanos, "los grandes del mundo", dijeron Amén.
¿SIRIA?,
PERO hace sólo unos meses fue Bush -sí,
el mismo Bush- quién indujo a los libaneses a
expulsar a los sirios fuera de su país. ¿Ahora
quiere que intervengan en el Líbano e impongan
orden?
Hace
31 años, cuando la guerra civil libanesa estaba
en su apogeo, los sirios enviaron su ejército
al Líbano (invitados, justamente, por los cristianos).
En aquel momento, el entonces Ministro de Defensa, Simón
Peres y sus socios crearon histeria en Israel. Exigieron
que Israel diera un ultimátum a los sirios para
impedirles llegar a la frontera israelí. Isaac
Rabin, el primer ministro, dijo entonces que era cosa
de puro sin sentido, porque lo mejor que podría
pasarle a Israel era que el ejército sirio se
desplegara a lo largo de la frontera. Sólo así
la calma podrá estar asegurada, la misma calma
que reinaba a lo largo de nuestra frontera con Siria.
Sin
embargo, Rabin cedió a la histeria de los medios
de comunicación y detuvo a los sirios lejos de
la frontera. El vacío así creado fue llenado
por la OLP. En 1982, Ariel Sharon empujó a la
OLP fuera, y el vacío fue llenado por Hezbollah.
Todo
lo que ha pasado allí desde entonces no habría
pasado si nosotros les hubiéramos permitido a
los sirios ocupar la frontera desde el principio. Los
sirios son cautos, no actúan imprudentemente.
¿EN
QUÉ estaba pensando Hassan Nasrallah, cuándo
decidió cruzar la frontera y llevar a cabo la
acción de guerrilla que inició el actual
Sábado de Brujas?. ¿Por qué lo
hizo? ¿Y por qué en este momento?
Todos
estamos de acuerdo en que Nasrallah es una persona lista.
También es prudente. Durante años ha estado
acumulando una gran reserva de existencias de mísiles
de todas las clases para establecer un equilibrio de
terror. Sabía que el ejército israelí
sólo estaba esperando la oportunidad de destruirlos.
A pesar de eso, llevó a cabo una provocación
que le proporcionó un pretexto perfecto al gobierno
israelí para atacar el Líbano con la plena
aprobación del mundo. ¿Por qué?
Posiblemente
fue requerido por Irán y Siria que le habían
proporcionado los mísiles para que hiciera algo
que desviara de ellos la presión usamericana.
Y de hecho, la repentina crisis ha llevado la atención
lejos del esfuerzo nuclear Iraní y parece que
la actitud de Bush hacia Siria también haya cambiado.
Pero
Nasrallah está lejos de ser una marioneta de
Irán o de Siria. Encabeza un movimiento libanés
auténtico, y calcula su propio estado de cuentas
de pros y contras. Si él hubiera sido requerido
por Irán o Siria para hacer algo -de lo que no
hay ninguna prueba- y hubiera visto que era contrario
a los objetivos de su movimiento, no lo habría
hecho.
Quizás
actuó movido por preocupaciones libanesas internas.
El sistema político libanés estaba volviéndose
más estable y se estaba poniendo más difícil
de justificar el ala militar de Hezbollah. Una nuevo
incidente armado podría ayudar (tales consideraciones
tampoco nos son ajenas, sobre todo antes de los debates
del presupuesto)
Pero
todo esto no explica el cronometraje. Después
de todo, Nasrallah podría haber actuado un mes
antes o un mes después, un año antes o
un año después. Debe de haber habido una
razón mucho más fuerte para convencerle
de entrar en semejante aventura precisamente en este
momento.
Y
ciertamente la había: Palestina.
DOS
SEMANAS antes, el ejército israelí había
empezado una guerra contra la población de la
Franja de Gaza. Allí, también, el pretexto
fue proporcionado por una acción de la guerrilla
en la que un soldado israelí fue capturado. El
gobierno israelí usó la oportunidad de
llevar a cabo un plan preparado mucho tiempo antes:
romper la voluntad de resistir de los palestinos y destruir
al gobierno palestino recientemente elegido, dominado
por Hamas. Y, por supuesto, detener los qassams.
La
operación en Gaza es especialmente brutal y así
es cómo aparece en las pantallas de las televisiones
del mundo. Terribles imágenes de Gaza aparecen
diariamente y a cada hora en los medios de comunicación
árabes. Personas muertas, personas heridas, devastación.
Falta de agua y de medicamentos para los heridos y enfermos.
Familias enteras asesinadas. Niños que gritan
con agonía. Madres llorando. Edificios derrumbándose.
Los
regímenes árabes, todos ellos dependientes
de Usamérica no hicieron nada para ayudar. Puesto
que ellos también están amenazados a través
de los movimientos islámicos de oposición,
miraban lo que estaba pasando a Hamas con cierto Schadenfreude,
un sentimiento de alegría originado por el sufrimiento
de los otros. Pero decenas de millones de árabes,
desde el Océano Atlántico al Golfo Pérsico,
vieron, se entusiasmaron y se enfadaron con sus gobiernos,
clamando por un líder que les diera socorro a
sus heroicos hermanos sitiados.
Hace
cincuenta años, Gamal Abd-el-Nasser, el nuevo
líder egipcio, escribió que había
un papel esperando para un héroe. Él decidió
ser ese héroe. Durante varios años, fue
el ídolo del mundo árabe, el símbolo
de la unidad árabe. Pero Israel usó la
oportunidad que se le presentó y lo rompió
en la guerra de los Seis Días. Después
de eso, la estrella de Saddam Hussein ascendió
al firmamento. Se atrevió a combatir a la poderosa
Usamérica y lanzar mísiles sobre Israel,
y se convirtió en el héroe de las masas
árabes. Pero fue derrotado de una manera humillante
por los usamericanos, incitados por Israel.
Hace
una semana, Nasrallah se enfrentó a la misma
tentación. El mundo árabe estaba clamando
por un héroe, y dijo: ¡Aquí estoy
yo! Desafió a Israel, e indirectamente a los
Estados Unidos y a todo occidente. Empezó el
ataque sin aliados, sabiendo que ni Irán ni Siria
podían arriesgarse a ayudarle.
Quizás
se extralimitó, como Abd-el-Nasser y Saddam antes
que él. Quizás juzgó mal la fuerza
del contraataque que cabía esperar. Quizás
realmente creyó que bajo el peso de sus cohetes
la retaguardia israelí se derrumbaría.
(Como el ejército israelita creyó que
la agresión israelí fracturaría
a la población palestina de Gaza y a la chií
en el Líbano)
Una
cosa está clara: Nasrallah no habrían
empezado este círculo vicioso de violencia, si
los palestinos no hubieran requerido ayuda. Ya sea por
un cálculo ligero, o debido a una verdadera afrenta
moral, o por ambas cosas a la vez -Nasrallah se apresuró
al rescate de la sitiada Palestina.
LA
REACCIÓN ISRAELÍ podría esperarse.
Durante años, los comandantes del ejército
habían anhelado una oportunidad para eliminar
el arsenal de mísiles de Hezbollah y destruir
esa organización, o por lo menos desarmarla y
empujarla lejos, bien lejos de la frontera. Lo intentan
hacer de la única manera que saben: causando
tanta devastación que la población libanesa
se levante y obligue a su gobierno a cumplir las exigencias
de Israel.
¿Se
lograrán estos objetivos?
HEZBOLLAH
ES el auténtico representante de la comunidad
de chií que constituye el 40 por ciento de la
población libanesa. Junto con otros musulmanes,
son la mayoría en el país. La idea de
que el debilitado gobierno libanés -qué
en todo caso incluye a Hezbollah- podría liquidar
la organización es ridícula.
El
gobierno israelí exige que el ejército
libanés sea desplegado a lo largo de la frontera.
Esto ahora se ha convertido en un mantra. Revela una
ignorancia total. Los chiíes ocupan posiciones
importantes en el ejército libanés, y
no hay ninguna oportunidad en absoluto de que empezaran
una guerra fratricida contra ellos.
En
el extranjero, otra idea está tomando forma:
que una fuerza internacional debe desplegarse en la
frontera. El gobierno israelí se opone con fuerza.
Una fuerza realmente internacional -diferente a las
desventuradas FINUL que han estado allí durante
décadas- impediría al ejército
israelí hacer lo que quiera. Es más, si
se desplegara allí sin el acuerdo de Hezbollah,
un nueva guerra de guerrillas empezaría contra
ella. ¿Semejante fuerza, sin una motivación
real, vencería donde el poderoso ejército
israelí fue derrotado?
A
lo sumo esta guerra, con sus centenares de muertos y
olas de destrucción, llevará a otro frágil
armisticio. El gobierno israelí proclamará
la victoria y argumentará que ha "cambiado
las reglas del juego". Nasrallah (o sus sucesores)
afirmarán que su pequeña organización
ha sobrevivido a una de las máquinas militares
más poderosas del mundo y ha escrito otro capítulo
brillante de heroísmo en los anales de la historia
árabe y musulmana.
Ninguna
solución real se logrará porque no se
habrá tratado la raíz de la cuestión:
el problema palestino.
HACE
MUCHOS AÑOS, estaba escuchando por la radio uno
de los discursos de Abd-el-Nasser ante una gran muchedumbre
en Egipto. Él disertaba sobro los logros de la
revolución egipcia, cuando unos gritos surgieron
de la muchedumbre: "Filastine, ya Gamal"!
("Palestina, oh Gamal"!) Después de
lo cual Nasser se olvidó de lo que estaba hablando
y empezó con Palestina, yendo cada vez más
lejos.
Desde
entonces, no ha cambiado mucho. Cuando se menciona la
causa palestina, lanza su sombra sobre todo lo demás.
Esto es lo que ha pasado ahora, también.
Quienquiera
anhelar una solución debe saberlo: no hay ninguna
solución sin arreglar el conflicto israelo-palestino.
Y no hay ninguna solución al problema palestino
sin negociaciones con su liderazgo electo; el gobierno
encabezado por Hamas.
Si
uno quiere terminar, de una vez por todas, con esta
mierda -como Bush tan delicadamente dijo- ésa
es la única manera.
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(*) Rebelión (http://www.rebelion.org/) es un
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Fuente:
Rebelion.org / 22.07.06
http://www.rebelion.org/
Traducción:
Carlos Sanchis
Imágenes ESPECIAL CRISIS MEDIO ORIENTE:
http://newsimg.bbc.co.uk/ / http://www.laverdad.com/
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http://www.nationalvanguard.org/ / http://vega.soi.city.ac.uk/
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MV Prensa / Julio de 2006
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