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LA
MÁS dramática y aburrida campaña
electoral de nuestra historia misericordiosamente ha
llegado a su fin. Israel se mira en el espejo y se pregunta:
¿Qué demonios ha pasado?
De
camino al colegio electoral, en el centro de Tel-Aviv,
no podía descubrir la señal más
leve de que éste fuera un día de elecciones.
Generalmente, las elecciones en Israel son un
asunto apasionado. Carteles por todas partes, miles
de automóviles cubiertos de eslóganes
que se apresuran a transportar a los votantes a los
colegios electorales, mucho ruido.
Esta
vez nada. Un silencio asustadizo. Menos de dos tercios
de los ciudadanos censados se tomó realmente
la molestia de votar. Se detesta a políticos
de toda índole, la democracia es despreciada
entre los sectores jóvenes, completamente alienados.
Aquellos que decidieron no votar, pero que en el último
momento cedieron, votaron por la Lista de los Pensionistas
que saltó de la nada a unos pasmosos siete escaños.
Éste
fue un voto de auténtica protesta. Incluso personas
jóvenes se dijeron: En lugar de tirar nuestro
voto, hagámosles un favor. La gente mayor, las
personas enfermas (incluso, terminalmente enfermas),
los minusválidos y todo el sistema de salud y
de educación fueron las víctimas de las
políticas económicas thatcherianas de
Netanyahu, respaldadas por Sharon, a las que Simón
Peres (justamente él) calificó de"porcinas."
Ese
voto fue una curiosidad. ¿Pero qué pasó
en la arena principal?
Al
principio de la campaña escribí que todo
el sistema político se estaba moviendo hacia
la izquierda.
Muchos
pensaron que era un pensamiento anhelado, tristemente
alejado de la realidad. Ahora realmente ha sucedido.
El
resultado principal de estas elecciones es que el sostenimiento
del bloque nacionalista-religioso que ha dominado Israel
durante más de una generación ha sido
roto. Todos aquellos que anunciaron que la izquierda
está muerta y que Israel está condenado
a la gobernación derechista durante un largo,
largo tiempo; han demostrado estar equivocados.
La
suma de partidos de la derecha han ganado 32* escaños,
los religiosos 19. Con 51 de los 120 escaños
de la Knesset, el ala derechista-religiosa ya no puede
bloquear todos los movimientos hacia paz.
Éste
es un punto de inflexión. El sueño de
un Gran Israel extendiéndose desde el Mar Mediterráneo
al Río de Jordán ha muerto.
Significativamente,
la "Unión Nacional", el partido completamente
identificado con los colonos, ha ganado sólo
9 escaños; más o menos como la vez pasada.
Después de todo el desgarrador drama de la destrucción
de los asentamientos en Gaza, los colonos quedan tan
impopulares como siempre. Para la opinión pública
han perdido la batalla decisiva.
Netanyahu
declaró que las elecciones iban a ser un "referéndum
nacional" sobre la retirada de Cisjordania. Bien.
Han sido, y el público ha votado abrumadoramente
"Sí."
La
víctima principal es el propio Netanyahu. El
Likud se ha derrumbado. Por primera vez desde su fundación
por Ariel Sharon en 1973, ha sido objeto de la humillación
de ser el quinto (!) partido de la Knesset.
La
alegría cordial por esta derrota de la derecha
ha sido atemperada por un auge muy peligroso: la ascensión
del partido de Avigdor Lieberman "Israel Nuestra
Casa", una mutación de la derecha con tendencias
abiertamente fascistas.
Lieberman,
un inmigrante de la antigua Unión Soviética
y colono, extrae su fuerza principal de la comunidad
"rusa" que es casi uniformemente sumamente
nacionalista. Exige la expulsión de todos los
árabes (una quinta parte de la población
de Israel), aparentemente bajo un intercambio de territorios,
pero el mensaje es claro. Hay también las usuales
improntas de semejante partido: el culto al líder,
una llamada a "la ley y el orden", intenso
odio al "enemigo" tanto interior como exterior.
Este hombre consiguió 12 escaños y ha
dado alcance a Netanyahu. Su eslogan principal
"Da Lieberman" ("Sí Lieberman"
en ruso) le recuerda a uno saludos históricos
similares.
Para
aquellos que estén interesados: el grupo fascista
que exigió mi asesinato como parte de su programa
electoral no ha logrado ganar el 2 por ciento necesario
para entrar en la Knesset. Pero, por supuesto, un asesino
no necesita el 2 por ciento para seguir semejante exigencia.
(Me gustaría aprovechar esta ocasión para
expresar mi cordial gratitud a todos aquellos de todo
el mundo que me expresaron su solidaridad)
LAS
JUBILOSAS escenas en los cuarteles generales del Partido
Laborista pueden parecer a simple vista exageradas.
Después de todo, el partido sólo consiguió
20 escaños, contra los 19 de la última
vez (a los que debe agregarse los tres del pequeño
partido liderado por Amir Peretz en aquel momento).
Pero los números no cuentan toda la historia.
En
primer lugar, las implicaciones políticas son
de largo alcance. En el parlamento, no son sólo
los números crudos los que cuentan, sino también
su situación en el mapa político. En la
próxima Knesset, cualquier coalición sin
el Partido Laborista se ha convertido impracticable,
si no completamente imposible. Amir Peretz va a ser
la persona más importante del próximo
gabinete, después de Ehud Olmert.
Pero
hay más que eso. Peretz, el primer líder
judío "oriental" de cualquier partido
importante israelí, ha superado el rechazo histórico
del laborismo por los inmigrantes de los países
musulmanes y su descendencia. Él ha destruido
la ecuación establecida de Oriental = pobre =
como la Derecha es contra lo Ashkenazi = acomodado =
Izquierda.
Esto
no ha encontrado su plena expresión todavía
en las elecciones. El aumento de votantes orientales
a los laboristas ha sido sólo creciente. Pero
nadie que haya visto cómo Peretz fue recibido
en los mercados al aire libre, hasta ahora fortalezas
del Likud, puede tener duda alguna de que algo fundamental
ha cambiado.
Y
lo más importante, cuando Peretz entró
en escena, hace apenas tres meses, el Partido Laborista
era un cadáver andante. Ahora está vivo,
vibrante, hambriento de acción. Está invitando
al liderazgo, y está allí. Peretz está
en camino de ser un candidato viable a primer ministro
en las próximas elecciones. Hasta entonces, tendrá
un importante impacto, ciertamente, tanto en los asuntos
sociales como en el proceso de paz.
ESTO
ES, por supuesto, la cuestión principal: ¿Puede
traernos el próximo gobierno la paz más
cerca?
Kadima
ha ganado las elecciones, pero no están contentos.
Cuando fue fundado por Sharon, se esperaban 45 escaños.
El cielo era el límite. Ahora tiene que quedar
satisfecho con unos ínfimos 28 escaños,
suficientes para encabezar el gobierno pero no para
dictar la política.
En
su discurso de victoria, Olmert convocó a Mahmoud
Abbas para hacer la paz. Pero éste es un gesto
vacío. Ningún palestino posiblemente podría
aceptar los términos que Olmert tiene en mente.
Así que, si los palestinos no muestran que ellos
son "socios", Olmert quiere "establecer
las fronteras permanentes de Israel unilateralmente",
lo que significa que él quiere anexionarse entre
el 15% y el 50% de Cisjordania.
Es
dudoso si Peretz puede imponer otra política.
Posiblemente, toda la cuestión se pospondrá,
bajo el pretexto de que la crisis social tiene que ser
abordada primero. Entretanto, la lucha contra los palestinos
continuará.
Cambiar
esto depende del movimiento de la paz. Las elecciones
muestran que la opinión pública israelí
quiere un fin del conflicto, que rechaza los sueños
de los colonos y de sus aliados, que busca una solución.
Nosotros hemos contribuido a este cambio. Ahora es nuestro
trabajo mostrar que la paz unilateral de Olmert no es
ninguna paz en absoluto y no llevará a una solución.
En
nuestro día de elecciones, el nuevo gobierno
palestino era investido por su parlamento. Con este
gobierno nosotros podemos y debemos negociar. Por el
momento, la mayoría en Israel no está
todavía preparada para eso. Pero los resultados
electorales muestran que estamos en camino.
(*) Con el 97% de los votos escrutados.
Puede haber ligeros cambios en el recuento final.
Traducido
del inglés para Rebelión y Tlaxcala,
la red de traductores por la diversidad lingüística,
por Carlos Sanchis.
Esta traducción es copyleft.
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(*) Rebelión (http://www.rebelion.org/) es un
medio de información alternativa que publica las noticias
que no son consideradas importantes por los medios de
comunicación tradicionales. Rebelión muestra los intereses
que los poderes económicos y políticos del mundo capitalista
ocultan para mantener sus privilegios y el status actual.
Imágenes:
http://www.hebreos.net/
http://www.elconfidencial.com/ (Agencia Efe)
© MV Prensa / Abril de 2006
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