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Como
ésta es la reunión de pueblos indios y
organizaciones indígenas, pues vamos a tratar
de hablar así como es nuestro modo pues, entre
indígenas, entre pueblos indios. Y un poco es
la historia que cuentan nuestros antepasados mayas,
de cómo empezó todo el mundo. Entonces
dicen pues, que cuentan nuestros antiguos, que al principio
no hay nada y en realidad el mundo se empieza a andar,
echa a andar cuando aparece la palabra. Pero no nada
más que la palabra aparece así, sino que
la palabra, dicen los antiguos, empieza a pensarse a
sí misma para dentro, dicen, a reflexionar. Por
medio de la palabra, los primeros dioses, los que forman
el mundo, se empiezan a consultar entre sí, se
hablan, se ponen de acuerdo y se reflexionan.
Y entonces, ya que hacen acuerdo se juntan, juntan su
pensamiento y entonces es cuando se echa a andar el
mundo.
Así empezó todo, con la palabra que se
piensa para dentro, o sea, que se reflexiona en el corazón,
que es espejo para dentro, para mirarnos lo que somos.
Y ya luego pues fue la palabra que se encuentra con
otra palabra. No peleaba la primera palabra, no quiere
dominar, no quiere vencer a la otra palabra, y es porque
la primera palabra que sale encuentra una palabra que
es como su hermana, porque es igual aunque es diferente.
O sea, que como que tiene la misma raíz, pero
es rama o es hoja del árbol del mundo. O sea,
que la primera palabra no estaba sola, sino que había
otra palabra, y según este pensamiento que es
el de nuestros antiguos mayas, el mundo empieza a nacer
cuando esa una palabra y esa otra palabra se encuentran
y no hacen pleito, sino que se encuentran y sacan acuerdo
porque se respetan mutuamente entre ambas y se hablan
y se escuchan.
Entonces hay acuerdo, porque la palabra primera no nace
sola, sino que tiene el oído y con el oído,
escuchando, es como empiezan a crecerse las primeras
palabras porque sacan acuerdo, y las primeras palabras
que se encontraron sacaron acuerdo y primero pensaron
el mundo y ya luego lo hicieron. O sea, que no es de
que de por sí se pusieron a hacer luego luego
el mundo con sus ríos, sus montañas, sus
animales, su noche, su día, su sol, su luna y
su maíz, sus hombres y mujeres, sino que las
primeras palabras primero pensaron y luego ya hicieron.
Pero luego resulta que salió que alguien dice
que es mejor que los demás y quiere mandar, quiere
tener más y mejor que los demás, y entonces
el que quiere mandar más, pues lo roba a otros,
les quita lo que tienen por la fuerza, les quita lo
que es de otros, lo que tienen, o sea que se dice que
los despoja, que quiere decir que les quita lo que poseen.
Y entonces, pues también los domina y domina
su trabajo, los despoja de lo que producen; o sea, que
se dice que los explota. Y así nació el
que tiene más y mejor. No nació porque
así nomás llegó, sino que por causa
del despojo y la explotación; y ahí empezó,
como quien dice, el problema; porque así como
salió quien quiere dominar y domina, también
salió quien no se deja dominar. Y entonces la
historia del mundo es la historia de esa lucha entre
los que quieren dominar para imponer su palabra y su
modo, quitándoles las riquezas a los otros, y
los que no se dejan dominar, o sea, que se rebelan.
Y éstos que se rebelan, que se llaman rebeldes,
no es que quieran ser ellos los que dominen, sino que
quieren que todos parejos sin que haya quienes más
y quienes menos. Sin que haya quien tiene porque roba
y explota y quien no tiene porque lo robaron y lo explotaron.
Quieren estos rebeldes que seamos ramas y hojas del
árbol del mundo, cada quien en su lugar y en
su modo. Así es como cuentan nuestros antepasados
mayas. Los indígenas mayas que más primero
poblaron estas tierras. Y ese modo se fue pasando a
sus hijos e hijas, a los nietos y nietas, y así
de un tiempo a otro, que dicen de una generación
a otra, y se quedó pues, el modo entre los indígenas
mayas que tienen varios nombres y que su casa alcanza
desde Yucatán y Guatemala, Campeche, Tabasco,
Quintana Roo y aquí en nuestro estado que es
Chiapas.
Entonces lo que pasó es que pues se nos quedó
el modo, como luego dicen, y entonces pues nosotros
los zapatistas, que sea que nos dicen neozapatistas,
o sea, que somos como unos zapatistas nuevos pues, también
tenemos ese modo que primero lo pensamos para dentro
el mundo que hay que hacer y luego pues lo sacamos la
palabra y buscamos otras palabras hermanas y buscamos
si hay acuerdo hablando y escuchando, y así la
palabra se va haciendo grande y entonces el mundo que
pensamos se va haciendo grande también. Pero
ya no nos tocó el comienzo del mundo, sino que
nos tocó que ya hay quien despoja y explota y
hay quien se rebela y quiere la liberación y
entonces pues escogimos estar del lado de los que luchan
por la libertad, del lado de los que son dominados y
son robados y son explotados.
Entonces pues ya la historia ésta, ya la conocen
los compañeros y compañeras de organizaciones
indígenas porque un buen tanto la hemos caminado
juntos. Y juntos vimos que hay que unirnos y sacar acuerdo
y así se nació el Congreso Nacional Indígena
que se llama. Y se hicieron acuerdos y marchas y movilizaciones
y los que mandan y dominan no quisieron reconocer nuestra
palabra de como somos. Entonces cada quien volvió
a pensar y se nacieron nuevas luchas de poner nuestro
modo aunque no lo reconozcan las leyes de los ricos,
y eso pues esperamos que nos van a platicar un poco
los hermanos y hermanas que vienen de otros lados, de
otros pueblos indios y de otras organizaciones indígenas.
(1)
Relato leído en la segunda reunión preparatoria
para la otra campaña.
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(*) La Jornada de México (http://www.jornada.unam.mx/)
es la edición digital del diario La Jornada, fundado
en 1984. Se caracteriza por ser uno de los medios en
abordar el trabajo periodístico con el mayor compromiso
social y seriedad en todo el mundo. Immanuel Wallerstein,
Noam Chomsky, Robert Fisk, James Petras, Howard Zinn
y José Steinsleger son algunos de los reconocidos autores
que el diario mexicano suele publicar.
Fuente:
La Jornada de México, 16 de agosto de 2005.
http://www.jornada.unam.mx/
Imagen:
http://www.agrnews.org/
© MV Prensa / Agosto de 2005
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