PAÍS | Una protesta de trabajadores precarizados
Se va a acabar, esa
costumbre de explotar
Por Martín Muschietti*



En vísperas del día del trabajador, más de 200 jóvenes convocados por la Coordinadora de Trabajadores Precarizados escracharon en el centro de Buenos Aires a empresas privadas y organismos del Estado que explotan a trabajadores mediante alguna modalidad de trabajo en negro.

Encuestadores, empleados del estado o de call centers, eligieron identificarse con la máscara del viejo y querido juguete para niños playmobil "como forma de hacer visible una identidad colectiva ante la fragmentación de los vínculos entre los trabajadores", según explicó Rosa, una de las voceras de la Coordinadora. "Es la identidad del trabajador precarizado", agregó en medio del ruidoso y colorido recorrido que comenzó cerca de las 18 en la sede del Palacio Municipal.

Al grito de "se va a acabar, esa costumbre de explotar", los manifestantes apuntaron primero al Gobierno de la Ciudad por ser, contrariamente al discurso que sostiene, uno de los mayores empleadores de trabajadores precarizados con distintas modalidades de contrato, como los de empleo público (Decreto 948), pasantías, de locación de servicio y de obra. Luego, la caravana siguió su camino por Florida, mientras algunos de los peatones que por allí transitaban miraban con asombro, otros con sonrisas, y con gestos de reprobación los más ajenos a la necesidad de justicia laboral.

Al llegar al cruce con la avenida Corrientes, se desviaron unos metros hacia la sede de Movistar. Una muy buena puesta en escena que parodiaba a un empleado sumiso, primero felicitado y aconsejado, y luego amenazado por su jefe prepotente y gritón, acompañó el escrache a la empresa de telefonía celular. En las paredes de la multinacional quedaron las marcas de aerosoles hechas con la bronca e impotencia de los trabajadores menospreciados y llamados a la obediencia silenciosa, justamente por parte de una compañía que se jacta de conectar a la gente.

De vuelta sobre Florida, frente a la sede del Instituto Superior Mariano Moreno, el prócer se levantó de su tumba para sumarse a la protesta, y a viva voz reclamar por los derechos de profesores y alumnos del establecimiento. "¡Hoy soy testigo de la precarización de todos los docentes que son explotados en este complejo!, ¡¿Cómo se atreven a ponerle mí nombre a este lugar?!", expresó indignado el resucitado secretario de la Primera Junta.

En la sede del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires, la protesta se concentró en la Ley de Pasantías, que refiere a los estudiantes que están en formación y especialización, pero que cumplen las mismas tareas que cualquier trabajador. Así, los educandos pasaron a ser un grupo de mano de obra barata y de descarte para las empresas y entidades gubernamentales.

Un muchacho llamado Francisco gritaba enardecido:
"Yo vine por solidaridad. Todos tenemos algún amigo o familiar precarizado laboralmente y esto de las pasantías es vergonzoso. Se aprovechan de los estudiantes". Fue entonces que en el escrache a las empresas Nielsen y OPSM, los manifestantes denunciaron a Enrique Zuleta Puceiro, dueño de OPSM, y al resto de las consultoras, quienes tienen a los encuestadores trabajando en negro, y les pagan 600 pesos menos de los que corresponden por Convenio, sin beneficios sociales ni aportes.

Después de una hora y media de caminata y de más de dos años de humillaciones laborales, le llegó el turno a Teleperformance, empresa líder en call centers. Allí, el encargado de hablar fue un ex empleado que hace quince días logró renunciar. En este caso las denuncias se refirieron a las pésimas condiciones de salubridad física y mental, a la precariedad de los materiales de trabajo y a la vigilancia casi policíaca por parte de la empresa mediante la instalación de cámaras y micrófonos alrededor de los trabajadores.

La última parada fue el Ministerio de Trabajo de la Nación, punto del recorrido que nucleaba a todos los demás. "Decidimos terminar esta caravana de escraches en el Ministerio de Trabajo porque es una de las dependencias del Estado responsable, junto a las empresas, del modo de explotación que precariza nuestra vida", explicaba la gente de la Coordinadora de Trabajadores Precarizados.

Sin importar qué sede se escrachara, las exigencias fueron siempre las mismas: Regularización de la situación de los trabajadores, acceso a los beneficios sociales, aumento de salarios. Pero lo más importante que los jóvenes reclamaron en vísperas del Día Internacional del Trabajador era respeto, algo que una señora entendió como pocos al sumarse a la marcha desde el comienzo, aportar unas monedas simbólicas por el material que edita la Coordinadora, y responder con una sonrisa frente al agradecimiento de Rosa la vocera: "Gracias a ustedes, por reclamar por los derechos de todos nosotros". La caravana prometía seguir escrachando.

 

 

+[INFO]:
-Ensayo Fotográfico de la manifestación, por MV Prensa
Fotos Marcha Contra el Trabajo Precarizado

-Coordinadora de Trabajo Precarizado, contacto
trabajoprecario@gmail.com

 


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(*) Martín Muschietti (martinmuschietti@hotmail.com) es periodista.
Participa en MV Prensa desde abril de 2007

 

Imágenes:
Tomás Vela

© MV Prensa / Mayo de 2007

 


 
 
 
 
 
 
 


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