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El
mayor investigador sobre la deuda externa argentina
envió un telegrama al presidente Néstor
Kirchner y presentó un recurso de amparo ante
la Justicia para que suspenda el pago de 9.530 millones
al FMI. Sabe que el camino judicial local no prosperará,
pero confía en llegar a la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos. Allí quiere hacer pública
toda
la documentación que halló y que linda
lo inverosímil, incluido un documento donde la
Argentina renuncia a cualquier presentación penal
si los contratos firmados con los acreedores estuvieran
fuera de la ley. El manual del Citibank que aplicó
Cavallo, el uso del Blindaje Financiero de José
Luis Machinea y las violaciones del Fondo a su propia
Carta Orgánica. La deuda privada estatizada,
la deuda pagada y todo lo que habrá que seguir
pagando mientras se sigan considerando legítimos
los préstamos internacionales.
Alejandro Olmos impulsó la presentación
de un recurso de amparo ante la Justicia para suspender
el pago de 9.530 millones de dólares al Fondo
Monetario Internacional. Con el mismo objetivo, le envió
-junto a otras 28 personalidades- un telegrama al presidente
Néstor Kirchner el pasado 28 de diciembre. Lo
firmaron, entre otros, el Premio Nobel de la Paz Adolfo
Pérez Esquivel, Nora Cortiñas de Madres
de Plaza de Mayo y el diputado Claudio Lozano. "Ahora
que el gobierno pagó, la justicia declarará
abstracta nuestra petición y no hará lugar.
Pero lo importante es que si se rechaza también
en la Cámara y en la Corte Suprema podremos recurrir
a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Será la primera vez que la cuestión de
la Deuda llegue a una instancia como esa", explica
el historiador, hijo de un ex asesor del Senado de la
Nación homónimo que en 1982 decidió
presentar una denuncia que investigue las irregularidades
de los préstamos internacionales. Después
de una conversación con Arturo Frondizi -donde
el ex presidente develó algunas confesiones que
le hiciera el ministro de Economía de la Dictadura
José Alfredo Martínez de Hoz- Olmos padre
decidió presentar su demanda para que se investigue
la ilegitimidad de la deuda externa. Poco después,
también accedió a la documentación
del estudio Klein y se convirtió en el mayor
especialista en el tema. Cuando falleció, siguió
adelante. Ya no sólo con lo ocurrido durante
la dictadura, sino también durante los gobiernos
democráticos. "En el exterior se asombran,
porque este el único país del mundo que
tiene una investigación sobre la Deuda, pero
presumen que la deuda peruana, ecuatoriana, colombiana
y demás, tiene las mismas características
que la nuestra".
-¿Qué
es lo que se pagó al FMI?
-Esta deuda se origina en el famoso Blindaje financiero
contratado por el ministro de Economía, José
Luis Machinea, durante el gobierno de Fernando de la
Rúa. El Fondo Monetario nos prestó en
ese momento 12.449 millones de dólares, de los
40.000 que integraban el Blindaje. Y esa plata fue íntegramente
fugada de la Argentina -junto con otro dinero- por 520
empresas. Esto lo determinó una comisión
de investigación de fuga de capitales de la Cámara
de Diputados, presidida por el legislador justicialista
Nicola, después de analizar un informe de 90
bancos. Se estableció que la plata que llegó
del Fondo así como vino, se fue.
-¿Usted
lo dice en sentido figurativo o habla de los mismos
billetes?
-Los mismos billetes. Curiosamente, esto es información
oficial de 90 bancos. Es lo que está registrado
en los papeles, seguro debió haber habido mucho
más. La oficina de Evaluación Independiente
del FMI emitió un dictamen estableciendo que
el Fondo sabía que la plata llegaba al país
y se iba. Y la carta constitutiva del FMI prohíbe
expresamente hacer ese tipo de préstamos. Sin
embargo, también fue a pedido del Fondo Monetario
que el entonces presidente Eduardo Duhalde derogó
la ley de Subversión Económica, que es
la que le hubiera permitido al Estado accionar penalmente
contra estas empresas. Pero los delitos siempre dejan
sus huellas. Estas empresas -entre las que se encuentran
Pecom, Telefónica Argentina, Repsoll-Ypf, las
empresas del grupo Macri, IBM, etcétera-, declararon
ganancias en la AFIP y pagaron impuestos por 2.500 millones.
Es decir, no van a poder explicar porque se llevaron
16.000 millones. Por eso, inicié una denuncia
por defraudación al Estado y evasión penal
agravada contra estas empresas. También contra
ciudadanos comunes, como Carlos Melconian, donde pido
que se investigue por qué se llevó dos
millones y pico de dólares. Entonces tenemos,
por un lado, el delito de evasión fiscal, y por
el otro que el FMI transgrede su propia Carta Orgánica
y, finalmente, al Estado que no le interesa que se haya
cometido un delito y decide igualmente pagarle al Fondo.
Yo lo sintetizo en una frase: las deudas hay que pagarlas,
las estafas no.
-Para
usted, ¿por qué el Gobierno decidió
pagarle al Fondo?
-El año pasado el Fondo le pidió al gobierno
argentino que cancelara la Deuda. Roberto Lavagna, entonces
ministro de Economía, dijo que no mediante una
nota oficial del delegado argentino ante el FMI. Argumentaba
que el Estado iba a seguir cancelando sus obligaciones
según como estaba pautado, lo que venía
haciendo el gobierno de Néstor Kirchner desde
sus inicios. En julio hubo otro pedido del Fondo para
cancelar la deuda. También se le contesta que
no, porque no se puede disponer de las divisas del Banco
Central. Y se repite que Argentina va a seguir pagando
sus obligaciones. Yo supongo -esto ya no es información-
que ahora habrá habido una nueva exigencia del
FMI y se aprovechó que pagó Brasil, sumado
a ese exhibicionismo mediático y efectista que
deslumbró a gente de buena fe.
-¿No
nos liberamos de la deuda?
-Esto que se pagó representa apenas el 9 por
ciento de la deuda global del país. Claro, resulta
que el Fondo es una especie de niño malo y la
gente cree que nos liberamos de él. Pero no nos
liberamos nada. Porque la Argentina es miembro del FMI
y eso la hace sujeta a sus auditorias anuales, por más
que no le deba un peso. Además, va a seguir presionando
para se arregle la situación con los bonistas
que no ingresaron al Canje. También va a presionar
para que la Argentina arregle sus cuentas con el Club
de París, con el Banco Mundial, con el Banco
Interamericano de Desarrollo...
-El
argumento oficial es que con la deuda saldada no habrá
posibilidad de extorsión.
-No habrá extorsión a través de
la Deuda, pero si presiones políticas y diplomáticas,
que se manejan al más alto nivel. La Argentina
podrá decir que no le debemos un peso, pero el
FMI contestará que como miembro del organismo
el país debe respetar determinadas pautas y que
el Fondo es el encargado de monitorear su cumplimiento
todos los años. Lo extraño de todo esto,
por usar una palabra muy débil, es cómo
el Poder Ejecutivo, teniendo elementos concretos para
no pagar, debido a las grandes sospechas de ilegitimidad
-denuncia y sentencia en la justicia penal, incluidas-
no dice nada y paga.
-Si
lo que se le pagó al Fondo es lo recibido por
el Blindaje, ¿quiere decir que se pagó
lo que algunos denominan deuda nueva?
-Mi padre inicia la causa sobre la Deuda en el 82 y
el trámite judicial demoró 18 años.
Recién en el 2000 el juez Jorge Ballesteros emite
un fallo donde plantea la ilicitud de la deuda y habla
de la responsabilidad del Fondo en ese ilícito.
No obstante, esa Deuda se siguió pagando y refinanciando.
Los economistas hablan de dos deudas, la de la dictadura
y la nueva. Hay que aclararlo. La Argentina del 92 en
adelante tuvo superávit en sus cuentas, pero
ese superávit se convertía en déficit
cuando se agregaban los montos de deuda que había
que pagarle anualmente al Fondo, al Club de París
y a las entidades financieras particulares. Ese déficit,
a su vez, era cubierto con emisión de nueva deuda.
¿Qué quiere decir? Que esa emisión
de nueva deuda era motivada por el déficit producido
por esa deuda ilícita. La deuda nueva era consecuencia
de la vieja. Si el Fondo nos prestaba plata para pagarle
una deuda que era ilícita, esta nueva deuda con
el Fondo es tan ilícita como aquella.
-Usted
quiere decir que está viciada en su origen
-En La deuda odiosa, mi último libro, hago un
planteo jurídico novedoso. Tomo como base la
legislación sobre derechos humanos que plantea
que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles
y señalo que el delito de la Deuda Externa es
de ejecución continuada. ¿Por qué?
Porque continúa a través del tiempo, a
través de las refinanciaciones y acuerdos que
se hacen. Yo no enfrento este problema desde el punto
de vista económico, sino desde el punto de vista
del derecho. Si uno tiene un problema con otra persona,
va a dirimirlo a Tribunales. Si uno tiene un problema
con el Estado, lo mismo. Si un país tiene un
problema con otro, también. Parece que el tema
de la deuda, no. La deuda esta inmersa en un sector
privilegiado donde no la alcanza el orden jurídico
ni los principios fundamentales del derecho internacional
público. Se puede hacer una gran estafa con la
deuda y no es judiciable.
-¿Por
qué se puede afirmar que la deuda es ilícita?
-Hay cualquier cantidad de documentos que lo prueban.
Hay una cláusula firmada que dice que si estos
contratos fueran nulos, inejecutables por ilícitos,
la Republica Argentina renuncia a denunciarlos o pedir
la nulidad del contrato. Yo no conozco otro caso donde
se firme un contrato que ya desde el vamos se presume
ilícito. Hasta eso se arregló. El Banco
Mundial, un organismo que no puede ser sospechado de
izquierdismo, estableció que la deuda contraída
durante la dictadura fue utilizada en un 40 por ciento
para fuga de capitales, un 30 por ciento en pago de
intereses de la deuda y un 30 por ciento en compra de
armamentos. O sea que el pueblo no vio un centavo. Los
peritos de la cusa penal establecieron que la deuda
externa argentina no tenía justificación
financiera, económica ni administrativa. De 7.000
millones que el país debía cuando asumió
la dictadura, pasó a deber 45.000 cuando se fue.
Del stock de deuda pública que existe en este
momento, diría que 70.000 millones corresponden
a la deuda privada estatizada. Es decir, deuda de los
Macri, de Bridas, Pérez Companc, Bulgheroni,
Renault Argentina. A través de una artificiosa
operatoria pergeñada por Cavallo y otros, sus
deudas fueron asumidas por el Estado. Y José
Luis Machinea, en el 85, sustituyó todas las
imperfecciones de esos créditos por documentación
especifica donde el Estado se hacia responsable directo
frente a acreedores internacionales. Esa deuda se fue
refinanciando permanentemente y hoy representa 70.000
millones. Bernardo Grinspún, primer ministro
de Economía de Raúl Alfonsin, fue el primero
que enfrento al FMI y dijo que iba a hacer una auditoria
de la deuda privada. Solo se pudo auditar el 50 por
ciento y se determinó que el 90 por ciento de
la deuda era fraguada.
-¿Tiene
algún ejemplo concreto?
-Hay un montón. Por ejemplo, argentina tenía
que pagar a un banco de Bruselas una deuda contraída
por Renault. Según los auditores se trataba de
un autopréstamo y no había que pagarlo.
Era plata que Renault trajo al país para aumentar
su capital y el Estado terminó respondiendo por
ella. No resultaba verosímil que Renault pidiera
diez millones al mismo banco donde tenía depositado
85 millones. Como si esto fuera poco, se secuestro un
acta de directorio de Renault que tiene 44 páginas,
donde los directores establecen cómo va a ser
la operatoria para defraudar al Estado. Esto está
todo documentado, después hay otros indicios
simbólicos.
-¿Cuáles?
-Cuando Walter Klein fue signado secretario de Programación
Económica en la dictadura era representante de
un banco sueco en la Argentina. Cuando se fue de la
función pública, al mes y medio, representaba
a 22 bancos extranjeros, todos acreedores de la Argentina.
Le pagaron muy bien su trabajo. Cuando se allana su
estudio y se secuestra documentación, pudo establecerse
que el estudio Klein-Mairal era la verdadera base operativa
del endeudamiento.
-¿Cuántas
veces se pagó la deuda externa?
-Alfredo Calcagno estableció que en el 89 la
deuda estaba cancelada. Todo lo que se pagó desde
entonces es excedente. En 1993, el stock de deuda externa
era de 63.000 millones. Del 93 al 2004 pagamos 140.000
millones y en el 2004 debíamos 191.264 millones
de dólares. Hoy la deuda real es de 140.000 millones,
no 124 mil como dice el Gobierno. Porque no calcula
los bonistas que quedaron fuera del canje y en algún
momento eso tendrá que pagarse, porque nunca
se declaró a la deuda ilícita. En un principio,
los que no entraron en el canje representaban 19.000
millones, en diciembre de 2004. Ahora ya son 23.000
millones y siguen generando intereses y acumulando deuda.
El Código Civil argentino prohíbe la capitalización
de intereses, lo mismo sucede en Italia, Brasil, Austria,
Alemania... Pero en los contratos de deuda se aceptó
la capitalización de intereses. Se firmaron contratos
negando el propio derecho interno. Y también
que atentan contra el sentido común. ¿Usted
pagaría algo cuando no le muestran lo que debe?
En 1995, Domingo Cavallo manifestó que la República
Argentina paga la Deuda Externa ante simple aviso de
vencimiento y sin verificar en ningún caso si
las cifras reclamadas eran exactas. Como se dio cuenta
que no podía ser que la Argentina no tuviera
documentada su propia deuda, contrató a los mismos
acreedores para ordenarla. Fueron el Citibank, el Credit
Swiss y otros bancos acreedores lo que determinaron
cuánto les debemos, cuántos intereses
había que pagarles, cuántas moratorias.
Eso fue una conducta histórica de la Argentina.
Todos creen que el plan económico llevado adelante
desde 1992 fue obra y gracia de Domingo Cavallo, pero
no es así.
-¿De
quién fue entonces?
-El plan económico fue diseñado por J.P.
Morgan y el Citibank. Esto no es una expresión
de la ultraizquierda, un mero slogan. Esto puedo probarlo
porque encontré el plan que presentó el
Citibank. Tiene 1400 páginas, donde esta diseñada
la política que llevó adelante el gobierno
desde el 92 en adelante: el canje del Brady, la privatización
de los servicios públicos, la reforma de la legislación
laboral, la privatización del sistema jubilatorio.
Está todo minuciosamente pautado.
-¿Cómo
encontró esa documentación?
-Revisando la enorme cantidad de papeles que hay en
el juzgado Federal N° 2, en la causa que llevó
adelante mi padre. Hubo una declaración que pasó
por alto, la de José Luis Rodríguez, gerente
del Departamento de Deuda Externa del Banco Central.
En su extensa exposición dice que para el canje
de deuda del Plan Brady fue contratado el Citibank y
J.P. Morgan, por el ministro Cavallo. Si se firmó
un contrato, pensé, tenía que estar en
algún lado. Fui a los archivos del Ministerio
y encontré que no sólo prepararon el Brady,
sino todo lo demás. Encontré otros documentos
importantes: una carta enviada por Michel Camdessus,
el 16 de junio de 93, dirigida a la comunidad financiera
internacional, que decía que había que
aprobar toda la política económica del
gobierno porque la Argentina se había comprometido
a transformar el país a través de las
privatizaciones de las empresas públicas.
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(*) LaVaca (http://www.lavaca.org/) es un medio
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por Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini y Diego Rosemberg.
LaVaca no sólo informa sobre las experiencias sociales,
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de construcción de alternativas.
Fuente:
LAVACA.org, 10 de enero de 2006
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Imágenes:
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© MVPrensa / Enero de 2006
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